3 lecciones del nuevo iOS 10 para tu vida de fe

¿Has actualizado alguna vez tu teléfono móvil? ¿Te has fijado que, pasado un tiempo, se vuelve casi un requisito obligatorio tener el último sistema operativo? Cada día las aplicaciones que usamos van mejorando, presentando nuevas características e, incluso, corrigiendo errores o revisando la vulnerabilidad ante ciertas amenazas. Actualizar los dispositivos móviles es, hoy en día, un requisito indispensable si queremos que estos funcionen de la mejor manera ¿Qué nos puede enseñar esto para nuestra vida de fe? A continuación te presentamos 3 lecciones para nuestra vida cristiana que podemos sacar de iOS 10, el nuevo sistema operativo de Apple para sus productos iPhone y iPad.

1. Una actualización siempre es necesaria

Mantener actualizados nuestros dispositivos es, casi, un ejercicio de responsabilidad. A más de alguno le ha pasado alguna vez que por no tener la última versión del sistema operativo no puede usar WhatsApp, por ejemplo. O, tal vez, por no tener la versión actualizada de alguna aplicación que usas en tu día a día no puedes disfrutar de una determinada función. En la vida de fe ocurre lo mismo: es necesario actualizarse. Para ello debemos tener una formación permanente: estar al tanto de lo que ocurre en nuestra Iglesia y dedicar parte de nuestro tiempo para conocer y profundizar en la Palabra de Dios, en los documentos del Magisterio, en la vida de los santos, en los sacramentos, en la vida espiritual, etc. Si nutrimos nuestra vida de estas fuentes que están a nuestra disposición podremos, al igual que con un iPhone actualizado, acceder a contenidos y experiencias que de otra manera no podríamos tener, así como también ser menos vulnerables ante los ataques de un virus o ante una falla de seguridad. Esta actualización en nuestra vida de fe nos permitirá leer la realidad cotidiana de una manera distinta y ser más fuertes ante las amenazas del maligno.

2. Notificaciones para una vida más atenta

Apple ha cambiado el formato de las notificaciones en el nuevo iOS 10: ahora son más dinámicas, permitiendo realizar acciones cuando la pantalla está bloqueada e interactuar con ellas. Al mejorar las posibilidades de interacción con las notificaciones podemos, por ejemplo, responder más rápido a un mensaje que nos llega. De esta manera, se hace cada vez más fácil y fluido reaccionar ante una alerta. La prontitud en la respuesta a una notificación en el teléfono móvil puede no ser de tanta importancia. Enviar una respuesta a un comentario en Facebook o a un correo electrónico puede esperar. Sin embargo, en nuestra vida de fe la respuesta al amor que Dios nos regala cada día no puede esperar. Estar atentos a los signos de su presencia en nuestra vida cotidiana y prontos a responder a su voluntad nos ayudará a estar siempre conectados con Él. Por ello es que estamos invitados a vivir el día a día mirando las notificaciones de su amor.

3. Siri: para un mejor diálogo con Dios

Siri es el asistente personal con reconocimiento de voz incorporado en los productos Apple (iPhone y iPad). Puedes pedirle que haga una llamada o que envíe un mensaje a través de WhatsApp, así como también puede indicarte si tienes alguna actividad programada en tu agenda. “Nadie te entiende mejor que Siri”, dicen en el sitio de Apple, ya que con las actualizaciones que se han ido haciendo el sistema se ha hecho capaz de aprender el lenguaje del usuario para poder interactuar de mejor manera.

Al igual como Siri, en nuestra vida de fe también debemos actualizar nuestras herramientas para poder tener un mejor diálogo con Dios ¿Qué podemos hacer para mantenernos actualizados? Lo primero: estar conectados con Él, es decir, llevar una intensa vida de oración. Segundo: conocer su lenguaje, que no es otro que el del amor expresado en las Sagradas Escrituras y en la Eucaristía. Y tercero: confiar. “Habla a Siri como le hablarías a un amigo”, dice en la web de Apple. Con Dios también habla como le hablarías a un amigo ¡Y es que Él es nuestro amigo! Aunque nosotros muchas veces no sepamos qué decirle y qué palabras ocupar, Él siempre nos entiende. Basta con dejarnos conocer por Dios para que el diálogo comience.

No dejemos para última hora la actualización de nuestra vida de fe, convirtiéndonos en un iPhone antiguo que no es capaz de funcionar como corresponde y que cada vez dura menos tiempo encendido. Conectemos cada día nuestra vida a esa batería inagotable del amor de Dios. No sea que cuando necesitemos algo nuestra vida interior se haya quedado en cero.

 

Por @CarlosRomeroV

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Chileno. Seminarista de la Congregación Sagrada Familia de Nazareth de San Juan Piamarta.
Licenciado en Letras Hispánicas y estudiante de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Compartiendo la alegría del Evangelio en el Continente Digital.

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Un comentario

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    Y luego dicen que la Fe y la Tecnología… Me ha encantado esta entrada. Gracias. Antes, cuando veía en la computadora “Actualizando…” o “Cargando actualización 1 de 17. No apague el ordenador…” era aburrido; ahora tengo un motivo para esperar las actualizaciones y vivirlas de otra manera, como un recordatorio de lo importante, mirando al Señor, hablando con Él, meditando en su palabra.

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