330

  1. No es una simple cifra.

330 seres humanos muertos en el mediterráneo. ¿En qué mundo vivimos? ¿Qué mundo alimentamos? ¿Qué mundo colaboramos a mantener?

Es algo inaceptable. Que las infrahumanas condiciones de vida generen flujos migratorios a la desesperada es algo que clama la conciencia de la humanidad. O debería. Que existan personas que decidan jugarse la vida por un futuro, no ya por uno mejor, simplemente por un futuro para ellos o sus familias es una realidad indigna de los hijos de Dios. E hijos de Dios lo somos todos.

Aquí no cuentan ni colores, ni credos. Sangra el cielo la sangre de esos muertos. No son extraños. No son personajes de novela. Esos muertos son nuestros. Hambre, sed, guerras, opresión, enfermedad… ¿Qué haría yo en su situación en un entorno sin salida? ¿Qué haría yo por mis hijas si fuera ellos? Lo mismo, exactamente lo mismo: embarcarme, saltar vallas, dejarme la vida en busca de futuro.

Ven la esperanza en el norte no sé muy bien si con conciencia de que exista o, simplemente, porque en sus puntos geográficos de origen no la encuentran. Esperanza que tenga nombre de pan, de cobijo, de paz, de seguridad. ¿Somos su Esperanza y se la negamos?

330 seres humanos, hermanos, han visto diluida su esperanza en las aguas del mediterráneo.

¿Cuáles son los intereses? ¿Quién mueve los hilos? ¿Por qué?

Del diccionario de la RAE: “estructura”

(Del lat. structūra).

  1. f. Distribución y orden de las partes importantes de un edificio.
  2. f. Distribución de las partes del cuerpo o de otra cosa.
  3. f. Distribución y orden con que está compuesta una obra de ingenio, como un poema, una historia, etc.

¿Cómo no se quiebran las partes de ese edificio insostenible de injusticia, de esas estructuras concatenadas? Que el maligno es el generador del ingenio de esa historia está claro. O tinieblas o Luz.

Me duele. Desde mi cómoda vida occidental. Las necesidades de los abandonados en los países desarrollados son lamentables pero ¡cuán dolorosas son las de aquellos abandonados en el más pobre de los lugares!

Señor ¿qué puede uno hacer? ¿qué puedo hacer? Verme sin respuesta es descorazonador. No callar. Rezar. Sabe a poco.

Huir por propia voluntad de la oscuridad por un poco de luz. 330. Ahogados, ateridos, abandonados por todos. Quizás cuando esto se publique la cifra haya aumentado.

Y no ha sido por voluntad propia. Los supervivientes cuentan cómo fueron obligados: “los traficantes de seres humanos nos obligaron a subir a las lanchas bajo la amenaza de las armas…”. 460 personas embarcadas. Traficantes de seres humanos.

¡Traficantes de seres humanos! Que nunca deje de escandalizarnos, Señor. Estamos tan acostumbrados a escuchar como mantras tantas barbaridades de todo tipo que, inconscientemente, las hacemos propias y naturales. Que nunca deje de escandalizarnos o estaremos perdidos.

Nos manifestamos contra el aborto, rechazamos la eutanasia, nos creemos abanderados de la Vida. Está muy bien; eso es justo y necesario. Pero si gritamos por la Vida no podemos callar ante esto. Que no se nos agoten las palabras, que no se nos ahogue la voz, que no se nos nuble la conciencia.

Anteayer, el 10 de febrero, una hermana Oblata del Santísimo Redentor compartía en Twitter una imagen de la Tierra desde el espacio con la siguiente leyenda: “Yo no veo ninguna frontera ¿y tú?”

…/…

Cada gota de sangre derramada por Cristo fue también por ellos; por cada uno de ellos resucitó. El agua de su costado abierto se hizo ayer mar.

Si no tenemos fuerza, si carecemos de poder, si nuestra opinión no vale para nada y nuestro voto se ignora, al menos, sigamos rezando. ¿Rezáis conmigo?

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Casado y padre de dos niñas. Misionero Laico del Santísimo Redentor. Scalando en Familia.

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Enrique Casanueva

Casado y padre de dos niñas. Misionero Laico del Santísimo Redentor. Scalando en Familia.

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