Las 10 de la mañana, la hora de los católicos

TTS

Mis vacaciones durante el mes de agosto me han permitido constatar una muy buena noticia para la evangelización en redes sociales: temas católicos se cuelan a diario en la lista de Tendencias (Trending Topic) en Twitter.

A la hora tonta de entre las 9 y las 11 de la mañana en España, he detectado al menos 11 TT’s sólo en lo que llevamos del mes de agosto, gracias al trabajo de cuentas católicas de la más diversa índole: cuentas oficiales diocesanas, instituciones eclesiales, medios de comunicación confesionales y tuiteros católicos en general. Los temas tienen un denominador común: pertenecen a la liturgia del día, ya sea la memoria de los santos, las fiestas católicas o el Evangelio del día.

Santos como Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Santa Clara o Santa Elena fueron TT en su fiesta; así como las festividades marianas de la Asunción o Santa María Reina. También fue tendencia la cita evangélica Mt 17, correspondiente al Evangelio del 8 de agosto, o palabras clave de las lecturas diarias como “El Poderoso” (Lc 1, 49) o “Amarás al Señor” (Mt 22, 37).

¿Cómo lo hemos logrado? Lo cierto es que no hay ninguna labor de coordinación para conseguirlo, ni se ha convocado ninguna quedada. Estas técnicas han dado muy buenos resultados cuando se han realizado para tratar de poner en el candelero algún acontecimiento de especial relevancia para los católicos, pero aquí no ha hecho falta. Mirando al detalle cada uno de estos TT’s se nota enseguida que la mayoría de los elementos que lo componen no son más que tuits programados por las distintas cuentas católicas para recordar a sus seguidores la fiesta litúrgica que se está celebrando. Hoy, por ejemplo, 23 de agosto, Santa Rosa de Lima es TT  con poco más de 500 tuits en su mayoría de cuentas institucionales. Son “sólo” 500 tuits, pero están concentrados en un periodo de tiempo muy concreto y eso es lo que al algoritmo de Twitter le gusta.

Mis sospechas son que la prevalencia de los temas católicos desaparecerá cuando comience el curso y las temporadas de radio y televisión matinales apuesten con fuerza por enganchar a su audiencia a través de redes sociales. No obstante, vale la pena conocer este curioso hecho, que nos habla de lo fácil que es para la Iglesia (compuesta por millares de organizaciones, entidades y personas) penetrar en estos nuevos medios con una mínima labor de coordinación.

Así que ya sabes, al menos en verano, las 10 de la mañana es la hora de los católicos en Twitter.

STOP preacuerdo UE-Turquía

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Veo éstas fotos y lo único que puedo pensar es que yo, en la situación de esas personas, haría lo mismo, trataría de hacer lo mismo: huir en busca de un futuro en paz para mi familia. Y me gustaría encontrar una mano tendida.

Trato de repensar todo lo estudiado y aprendido sobre el Derecho Internacional en mis años de formación y, francamente, de poco me sirve ante la crudeza de cada historia individual. Trato de mantener una mente jurídica, pero me brota el Evangelio. Ni siquiera me sale pensar en la legislación, me vienen a la cabeza ejemplos como el del diplomático español Ángel Sanz Briz, Justo entre la Naciones. El Ángel de Budapest en 1944, estando destinado en Hungría, salvó a unos 5.200 judíos del Holocausto proporcionándoles documentación española, aunque de ellos solamente unos 200 eran sefardíes.

Si hoy hubiera legisladores, gobernantes, diplomáticos como Sanz Briz no se habría acordado la devolución de refugiados a Turquía por parte de la Unión Europea. Se habrían encontrado manos tendidas. Esas personas habrían encontrado manos tendidas, no la deportación.

¿Qué le pasa a la humanidad? A esto no se llega de la noche a la mañana, ni a la situación de refugiado ni a la ignominia de la falta de acogida. ¿Qué hemos venido haciendo mal? La maldad no está solamente en la acción de los malos, la perversión total se adereza con la pasividad de los “buenos”. “Quiero por tanto haceros ver hoy, el gran peligro en que pone al alma la tibieza, porque por ella le niega el Señor su luz divina, sus gracias y auxilios, sin los cuales le será muy difícil terminar el viaje de la vida, sin precipitarse en algún abismo…” “…la tibieza vuelve el alma insensible a los remordimientos de la conciencia; de donde resulta, que así como se hace insensible a los remordimientos de los pecados veniales, así también se hará con el tiempo insensible al remordimiento de los mortales.” (San Alfonso Mª de Ligorio)

La tibieza, poco a poco, va creando un cómodo nido al mal absoluto. Nunca es buena la tibieza. No son tiempos de tibieza. Creo que es la tibieza continuada, consentida y abonada la que ha llevado al hombre al punto en el que se encuentra. Enrarecer el ambiente tratando de identificar la contundencia con la falta de misericordia es otra perversión del maligno. Hay que ser contundente, con caridad, comprensión, perseverancia y oración, pero contundente. Sin ira, pero contundente. Respetuoso, pero contundente.

El diplomático Ángel Sanz Briz seguro que tuvo miedo, se jugó no solamente su futuro, se jugó su propia vida para salvar la de otros. Luchó por la Justicia. Pero no aprendemos, nos apoltronamos en el calor de una mesa camilla europea, esgrimimos leyes, economía, derechos privados… No, no somos justos porque no nos la jugamos. No somos justos porque independientemente de las palabras bonitas no nos la jugamos, no practicamos la Justicia. Mientras tanto la gente continúa huyendo, mientras tanto seguimos sin hacer nada, permanecemos impasibles. Y para cuando a la UE se le ocurre actuar lo hace para enviar a los refugiados a Turquía donde los reciben a palos. Vomitivo. Belcebú debe estar regocijándose. No es cuestión de colores ni de signos políticos. La cobardía invade a todos, el egoísmo invade a todos, la indiferencia invade a todos. Pero hay un Juicio por el que pasaremos todos y, en ese juicio, las leyes humanas no servirán de nada.

¿Cómo lo llevas?

Carne

Qué ¿Cómo lo llevas? Viernes después de Ceniza. Apenas acabamos de comenzar a caminar hacia la Pascua y ya es viernes, el primero de esta cuaresma. Ya sabéis, hoy nada de carne.

Sí, parece una tontería hoy en día eso de la carne. De acuerdo; o no. Pero por qué no le dotamos de sentido. Realmente la obediencia en sí misma puede ser parte del camino de la propia libertad, y curiosamente la primera lectura de hoy nos habla de abrir las prisiones; significativo que las adjetive. No todas las prisiones, ni cualquier prisión: “Abrir las prisiones injustas…” Pues quizás sea buen momento para abrir el cepo de nuestro corazón y combinar ese acto que en nuestro mundo actual nos puede parecer superfluo con algo más. Prescindir de la carne y algo más. Así se lo enseñamos en casa a nuestras hijas; así tratamos de vivirlo en familia. Abstinencia y entrega. Del desierto iniciado el miércoles, desierto compartido, a la entrega.

¿Por qué no intentamos que ese “algo más” sea nuestro ofrecimiento como meros instrumentos? Sí, simples instrumentos. Dejar que Dios nos use, nos utilice. Una buena opción podría ser dejar que el Señor nos use para amar. Que otros sientan hoy el amor de Dios a través de nosotros mismos, de nuestras manos, de nuestro tiempo, de nuestra escucha, de nuestra sonrisa, de nuestra compañía, de nuestro consejo o nuestro silencio, de nuestro abrazo, de nuestra comprensión aunque ni entendamos, de nuestra mirada. Que otros sientan hoy que son importantes para el Señor porque lo son para nosotros. Y con alegría. Si el miércoles se nos reconocía por la ceniza en la frente, que hoy se nos reconozca por la sonrisa, la luz de la mirada y, sobre todo, por ser cauce de Amor.

Yo completaré mi día habitual con el Vía Crucis en mi parroquia y a las 20:30h celebraremos una “cena del hambre”.  Luego, pero muy luego; después, pero mucho después, ya iré pensando en aquello que pueda cambiar, que deba ir cambiando. Hoy prefiero dejarme para el último lugar. Vuelta al silencio, al desierto…

Si Twitter se acabara, ¿qué habría dejado en tu vida?

Como comenté ayer en este blog, algún “experto” ha apuntado la debilidad de Twitter frente a otras redes sociales. Simplemente decir esto, supone afirmar que la tecnología, de una u otra manera, se llame como se llame, ha venido al mundo de las relaciones para quedarse. Si Twitter, Facebook o cualquier otra marca se acabaran, nacerían otros ámbitos tecnológicos para crear este espacio común en el que muchos reconocemos vida, y vida en abundancia.

Pero está bien, como ejercicio, preguntarse por aquello que ha aportado Twitter (por ejemplo) hasta el momento. Respuesta personal, por un lado, pero también social, pública e incluso política. Sin todas estas dimensiones no seríamos capaces de comprender lo que supone de hecho esta nueva forma de presencia, de comunicación, de intercambio.

Por mi parte, diría lo siguiente:

  1. Relaciones, por encima de todo, y lazos con personas concretas. Sobre esto hablo mucho, porque lo considero lo principal. Pero aquí no me extenderé. Las agendas se han multiplicado, y con ellas muchos buenos compañeros, cuando no amigos.
  2. Nueva forma de comunicar. Pegada al momento, muy personal e individual, que viene conmigo en el móvil allí donde voy. Es instantánea, efímera en cierto sentido. Corta, ágil y concentrada. Y en ese sentido también requiere inteligencia y sentido de lo importante.
  3. La riqueza de compartir. Por hacer memoria, antes de la llegada de las redes sociales cada cual tenía su espacio propio en el que compartía lo suyo con el gran público. Pero con la irrupción del mundo 2.0 la movilidad de los contenidos es brutal, tremendamente mayor. Todos comparten dentro de una comunidad lo de todos, con lo cual la difusión es exponencial. También el ruido que genera, ¡ojo!
  4. Fuerza de la unidad. Redes sociales, en general, y muy particularmente Twitter en este sentido, tienen de fondo un nuevo modelo de ciudadanía mucho más implicado, mucho más relacional y vinculado con otros. Sin duda alguna, en Twitter se ven reflejadas muchas tendencias y polarizaciones sociales (grupismos) que se han hecho fuertes en la red. Twitter abandera reivindicaciones, protestas, denuncias, hasta revoluciones. No hay gobierno que pueda dar la espalda a su potencial, cuando no mirarlo con cierto recelo e incluso temor.
  5. No callar, hacerse presente. Es urgente, no baladí ni mucho menos, tomar la palabra y hablar. Lo que se calla, no existe. Se crea un vacío fundamental en la existencia que se llena con otras propuestas y mensajes. Pienso ahora en el Evangelio, en Dios, en la Iglesia, en los más empobrecidos… Si no hay una misión clara y decidida por anunciarlo en la red, difícilmente llegará a las nuevas generaciones, porque éste es su escaparate principal.
  6. Escuchar, responder, dialogar. Creo que en ese orden principalmente. Los mejores en la red son los que más han sabido escuchar, los más grandes. En ocasiones, en verdad, para manipular, decir lo que se espera, ver por dónde van los temas y sacar provecho de ellos. Otros, por respeto a la persona sin más asunto que ese, evangélicamente antentos, la persona siempre lo primero. Después responder, cuando hay palabras para ello, o simplemente para mostrar cercanía. Y de ahí, si es cabe la oportunidad, entablar otros diálogos más profundos, que dan ocasión a conocerse. ¡Esta es la dinámica de la red!
  7. Autenticidad reclamada, y distrofias sociales. Se critica, no son sin razón, que las redes han contribuido a generar apariencias desconectas de la realidad de las personas. En un par de palabras, postureo esquizoide. Y detrás de este mal, la urgencia en todas las facetas de la vida de mostrarnos como somos, de vivirnos como somos, en profundidad. Apariencias, sin las que es posible existir, pero que en el caso más humano comunican la vida que hay detrás, la persona que existe.
  8. Dios hace maravillas. iMision es fruto de Dios, como tantas otras iniciativas. Personas que no se conocían y forman comunidad, acogen y se cuidan. También digitalmente. Dicho de otro modo, quizá más general, Dios ha sido el primero es saber hacerse presente en la red a través de la comunión, de la fraternidad. Y no de la ideología, de las marcas, de doctrinas. Dios ha unido corazones, inteligencias, voluntades. Diría más, incluso antes de que las personas se conocieran en la red, Dios ya había dibujado un camino para su encuentro, y pensó en Twitter.
  9. Twitter no es el final, porque nunca lo fue. Muy tontos seríamos si esto termina aquí, si con el final de una red se acaba un proyecto, que además ni siquiera entendemos como nuestro. Muy tontos seríamos si no nos hubiésemos dado cuenta de la forma que hay detrás de tanta materia, de cómo lo más humano ha encontrado hueco y ha sabido expresarse, reclamarse y mostrarse. Muy tontos seríamos si nos quedásemos aquí, por las decisiones de otros, y no secundásemos un plan mayor de fraternidad y proximidad más amplia. Si el final no es Twitter, como está claro, ¿entonces cuál es? Ahí queda la pregunta.

Y seguro que muchas cosas más, que hemos aprendido, que no conviene olvidar, que toca agradecer, por las que es bueno seguir estando.

Tienes una cita con los refugiados en la red

IMG-20160112-WA0022El próximo domingo 17 de enero se celebrará la 102º Jornada Mundial del Refugiado y el Emigrante, dedicada el tema “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”. Francisco escribe en su mensaje para este día “Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta”.

60 millones de refugiados y otros muchos millones de migrantes en el mundo viven en situaciones extremas. Son cifras nunca vistas desde la Segunda Guerra Mundial. Para ti, que no te quedas indifente ante este drama. Para ti que eres interpelado por nuestros hermanos que tienen que huir de la guerra y la miseria, tengo una propuesta. Te invito a participar en la quedada en Twitter que iMision @iMision20, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) @AyudaIglesNeces, Servicio Jesuita de Refugiados (JSR) @JesuitasESP, Obras Misionales Pontificia (OMP) @OMP_ES y la Conferencia Episcopal Española (CEE) @prensaCEE, entre otras, han propuesto para el próximo domingo a las 21:30h. ¿Cómo participar?

Es muy fácil. Si tienes cuenta de Twitter, conéctate a esa hora y sigue el hashtag propuesto para la quedada #iRefugiados (OJO! No lo utilices antes, como se explica en el cartel). Las instituciones que se suman a esta inciativa compartirán cuál es su experiencia y trabajo con los refugiados que llegan a nuestro país y los que se quedan atrapados en sus zonas de origen. Habrá también testimonios directos. Lee sus tuits, compártelos dando ‘retuit’ para que lleguen a tus amigos y a la vez escribe tus propios comentarios. Con ello se pueden despertar más conciencias como la tuya hacer que crezca la red de interpelados que no quedan indiferentes ante el dolor de los refugiados.

Si no tienes cuenta de Twitter, no pasa nada. Puede ser este el momento para dar el paso de abrirte una cuenta, apenas te llevará unos minutos (aquí tienes una explicación breve de cómo hacerlo). Una vez abierta, busca los perfiles de los participantes, sígueles y participa también en la conversación. Tienes una cita con los refugiados en la red, no te quedes a un lado, déjate interpelar por ellos y da una respuesta concreta participando en la quedada. Recuerda: próximo domingo 17 de enero a las 21:30h, nos vemos en Twitter para comunicar, orar y ayudar a los #iRefugiados.

Conversaciones “privadas” a través de la red

Facebook Messenger supera ya los 800 millones de usuarios. Pocas veces se habla sobre esta cuestión, creo que por ser privada y no pública, lo cual suscita poco interés para muchos usuarios. Sin embargo, es fundamental. No es la única herramienta que facilita este tipo de intercambio. Su potencial se debe a que está alojada y conectada con la -todavía- mayor red social del mundo.

Para este tipo de conversaciones valen las mismas indicaciones y advertencias que para el resto. Debes saber bien con quién hablas, qué dices y qué repercusiones puede tener en el futuro. Aunque suene un tanto maligno, nunca sabes dónde pueden terminar tus palabras, y como todo en la red, una vez puesto a disposición de otros usuarios has perdido el control de las mismas.

En positivo, dando por supuesto la prudencia, es un espacio de mayor comunión e intimidad, que no está expuesto, que puede ser más personal, al que también se atiende de forma distinta a una mención o comentario general en la red. Efectivamente, éste es su lugar propio: la mayor familiaridad, el trato más directo, la conversación interesada por el otro, el contacto privado. Creo, por tanto, que su riqueza es máxima y que se debería cultivar de forma distinta, como punto fuerte de la humanización de la red, del paso de seguidores o contactos a personas con las que mantener una relación particular. Es el espacio para preguntar de forma directa, para preocuparse el uno por el otro, para estar verdaderamente al día, para el acercamiento en proyectos comunes, para un contacto diferenciado y diferenciador, para un trato significativo, para un mensaje que te asegura que llega a quien tiene que leerlo y que no vaga expuesto innecesariamente…

De hecho, éste fue el inicio de internet antes de la explosión de las redes sociales. Y parece que vuelve a recuperar esta primera dimensión más directa y menos expuesta, más propia de una conversación entre amigos que de mensajes en las plazas públicas. ¡Todo un lujo!

Paz en las redes

Twitter Paz

La palabra “paz” es uno de esos términos que, de tanto usarlos, como en el famoso tema de la Jurado, terminan por romperse, por vaciarse de significado. Le pasa también a “solidaridad” e incluso a “familia”. Palabras con un significado tan alto que difícilmente alguien podría no tenerlas en estima. Y esto es un problema, porque, si en el mismo saco caben desde el misionero que renuncia a su vida para darla, hasta el que despacha su ración de solidaridad anual con un paquete de macarrones en La Gran Recogida, ¿qué es solidaridad? Todos valoramos la familia, pero si a cualquier cosa llamamos familia (muchos incluyen aquí a mascotas varias), ¿qué es la familia?

Cuando nos referimos a la paz, nos pasa igual, a todos se nos llena la boca, pero ¿Qué es la paz? Que no haya guerra abierta en nuestro entorno más cercano no significa que no la haya en muchas partes de nuestro mundo a dos horas de avión. Eso si hablamos de guerra abierta, pero estamos rodeados de numerosas “guerras” donde el odio y la incomprensión campan a sus anchas: en la política, en las relaciones comerciales, en el deporte, en los pueblos y vecindarios, dentro de las familias…

Todas estas guerras ofrecen su reflejo en las redes sociales, auténticos campos de batalla donde los contendientes ajustan cuentas. A veces no hace falta mucho para que salte la chispa en mitad de cualquier tema banal. En su mensaje para esta Jornada Mundial de la Paz 2016, el Papa nos da pistas para trabajar por la paz auténtica, esa que no es sólo una palabra para enmarcar. Nos invita a «no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia».

El perfil social de un cristiano debe ser una “isla de misericordia” donde la gente encuentre alguien que se preocupa por los demás, que no es indiferente, que no se resigna ante las injusticias que ocurren a su alrededor, que confía en el otro y le tiende la mano incluso cuando el otro no parece dispuesto a dialogar… Ojalá, en este 2016, cada uno de nosotros pueda ser, en las redes sociales, “instrumento de tu paz”.

No es del Papa todo lo que reluce

Falso selfie del papa Francisco que ha corrido por redes sociales

Falso selfie del papa Francisco que ha corrido por redes sociales

¿Has visto ya el primer selfie del Papa lanzado desde su cuenta oficial de Instagram? Ilustra este post, aunque lamento decirte que no es un selfie, sino un fotograma retocado de un vídeo, y que no lo ha lanzado el papa sino unos suplantadores. A las pocas horas de que saltara la noticia el lunes por la mañana ya eran varios los medios de comunicación que se habían hecho eco de la supuesta foto publicada por el papa. Sin embargo, esa misma tarde, diversos blogs desmentían la autenticidad de la autofoto ya que el perfil que lo lanzó no era el del Vaticano, sino uno que suplanta su identidad afirmando ser el perfil oficial de la Santa Sede.

Te cuento otro caso: “Navidad eres tú cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu corazón…”. Seguro que alguna vez te ha llegado esta ñoña reflexión sobre la Navidad atribuida al Papa Francisco y que, por estas fechas empieza ya a circular de nuevo por los grupos de Wassap y los muros de Facebook. Pues también es falso. Tanta ha sido la repercusión de este mensaje (hay decenas de miles de blogs y webs que lo vienen reproduciendo desde hace dos años) que la mismísima Santa Sede ha tenido que salir a desmentir su autenticidad a través de su perfil oficial en Facebook. 

Hay decenas de “hoax” (bulos que corren por las redes sociales sin la más mínima garantía de fiabilidad) sobre el papa que, lejos de ser inofensivos, hacen mucho daño desluciendo los verdaderos mensajes de Francisco y rebajando el Evangelio a poco menos que un manual de autoayuda.

Cada vez que compartimos uno de estos mensajes en nuestros grupos y redes, estamos siendo cómplices de una diabólica maniobra de la confusión. Frente a ello, los católicos debemos estar alerta y servir de cortafuegos para evitar la propagación de este tipo de contenidos. Las personas más sencillas, las menos preparadas teológica y tecnológicamente, son las víctimas más vulnerables. Aconsejémosle ir a las fuentes. Ningún perfil, por muchas fotos papales, muchos escudos, o muchos “vaticanos” que lleve en el nombre es oficial a menos que esté en el listado que adjunto al final del presente post.

Otra herramienta que puede serte muy útil es la siguiente: Cuando te llegue un mensaje del Papa de cuya autenticidad tengas dudas, selecciona una frase de entre 10 y 15 palabras, cópiala y pégala en el buscador de la página oficial del Vaticano (es la lupa que hay arriba a la derecha en este enlace). Ponle, eso sí, unas comillas al inicio y al final de la frase y pulsa intro. Si esa oración es del papa, no hay duda, aparecerá en la búsqueda y te indicará qué día fue pronunciada, con qué motivo, etc. Si no aparece, ya sabes, es un timo.

Aquí los perfiles oficiales del Papa (o de la Santa Sede) en español:

https://www.facebook.com/news.va.es

https://twitter.com/Pontifex_es

https://www.instagram.com/newsva/

https://www.youtube.com/user/vaticanes

https://www.flickr.com/photos/newsva

https://plus.google.com/+NewsVa-es/posts

Si los cristianos se unieran en la red…

La iglesia es una de las organizaciones más grandes del mundo, si no es la mayor de todas ellas. Ya quisieran otros grandes proyectos disponer de partida de tantas personas afines sobre las que construir, que escuchan, están atentas y tienen una “cultura básica común”, un mundo propio del que se saben parte.

En la era de la red, la comunidad es esencial. Quizá los cristianos no hemos sabido leer esto -todavía- con la fuerza y potencial que tiene. Primamos no pocas veces la propia sensibilidad y puntos de partida personales en lugar de atender al espacio público que ocupamos. Este último comentario nos debería entristecer profundamente, cuando una y otra vez acentos personales (simplemente acentos muchas veces) se hacen valer por encima de la unidad, de la comunión, de la fraternidad.

  1. Una comunidad fuerte y solidaria entre sí. Es decir, de colaboración mutua y no de competitividad y rivalidad. Trabajar de este modo daría una potencia en la red incomparable. Ahora bien, no creo que se pueda impostar ni aparentar aquello que realmente no se vive en verdad. Cierto es que muchos proyectos se han visto engrandecidos con la presencia de las redes, pero igualmente me planteo todo aquello que podríamos hacer de forma significativa y real en virtud de la unidad. ¿Estamos al tanto de lo que sucede a nuestro alrededor?
  2. Caminar juntos en lo fundamental. Entiendo que la iglesia acoge personas de múltiples sensibilidades, que creo que deben tener expresión propia y embellecen la iglesia con múltiples carismas. Lo que no comprendo es que se afirmen algunas veces diferencias particulares que desdibujan la unidad esencial. El núcleo está claro: Jesucristo y su evangelio. Lo esencial en el cristianismo, cuando alguien está bien asentado en ello, genera automáticamente una gran sintonía y comunión que nos hace superar otras cuestiones, que a la par vemos como más marginales en el conjunto.
  3. Fuerza evangelizadora de la unidad. Está dicho, desde antiguo. El mundo se interrogaba al ver “cómo se amaban”, es decir, el trato, la cercanía, la fraternidad, la preocupación de unos por otros, la entrega de unos a otros. No dice “cuánto”, sino “cómo”, el modo. Y ese modo es suficiente para recrear el deseo en el corazón de alcanzar lo mejor, de ponerse de nuevo en búsqueda. Encuentro en el NT la expresión “unos a otros”, como signo de reciprocidad al tiempo que de gratuidad, que es profundamente llamativa. En el amor, en la realización concreta del amor en comunidad, se superan muchas contradicciones personales, se une lo que tienen a ser separado.
  4. El bien que nos hace superarnos a nosotros mismos. La búsqueda de esta comunión, que no es ruptura de la propia persona ni desintegración en el conjunto, nos hace al mismo tiempo mucho bien a cada uno, porque nos obliga a salir de nosotros mismos.
  5. En la literatura actual se pone mucho énfasis en el líder del grupo. Se supone, perdonad que lo recuerde, que los cristianos tienen absolutamente claro quién es el “líder” indiscutible de la comunidad cristiana, quién es el único capaz de “animarla”, en su sentido pleno, desde el interior abrigando a cada uno, respetando a cada uno, vivificando a cada uno. No tenemos un líder cualquiera, y podríamos parafrasear o actualizar aquí la Carta a los Hebreos, diciendo que tenemos “más que un líder”.

Tres historias Trending Topic

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JOSÉ

Le despertaron los tiros y las detonaciones a las 4 de la madrugada. El barrio de Saint Denis donde vive José, un médico malagueño con el que tuve la suerte de conversar, vivió su noche más larga la madrugada del pasado miércoles 18 de noviembre. Al amanecer, sus hijos y su mujer se quedaron en casa haciendo caso a las indicaciones de la policía, pero él consiguió salir y llegar al hospital, en la zona norte. «Soy médico en la unidad del dolor y mis pacientes no pueden esperar», se justifica.

–«Todo el mundo se ha solidarizado con vosotros» le animo. «El hashtag #PrayforParis ha sido trending topic mundial con 65.000 tuits y 132 millones de impresiones. ¿Cómo se lo han tomado los franceses?».

–«Francia es una sociedad laica –contesta–. Los franceses, en su inmensa mayoría, no rezan ni te piden que recen por ellos. Ciertamente hay muchos cristianos, musulmanes y de otras religiones, pero la inmensa mayoría de los franceses no lo comparten. Si les dices: “rezo por ti”, la mayoría no te va a contestar».

Bueno es saberlo, pensé.

JAUME

Lo suyo es contar historias tremendas. Jaume ha vivido en la calle para contarnos cómo es el miedo y la soledad de pasar la noche en un cajero. Ha viajado a Líbano e Irak para que conozcamos cómo viven (y mueren) los cristianos perseguidos, esos que nunca son trending topic. Tras tocar la fe viva de aquellos hermanos, me cuenta que en Europa hemos dejado de creer en la oración. «Pensamos que no sirve de nada, hemos dejado de creer que la oración tenga ningún efecto, ningún poder. Pensamos que es una forma de relajarnos mentalmente… Evidentemente que tiene un valor y una eficacia real para acabar con este drama. La oración ha acabado con guerras. Si no somos conscientes de eso, no vamos a rezar ¡No vamos a rezar! Es que Europa ha perdido la fe. Ese es uno de los motivos por los que en los medios de comunicación occidentales no hablan de esto. Se habla de la guerra, pero no de la persecución, porque no entra en nuestros esquemas que haya gente dispuesta a morir por Cristo. Y como no entra, no nos lo creemos y los medios no se hacen eco. Igualmente, como no entra en nuestros esquemas que la fe no sea un cuento de hadas y que realmente la oración tiene un poder, pues no rezamos. Ellos te lo dicen: “Por favor rezad por nosotros. Nosotros rezamos por vosotros”».

Bueno es saberlo, pensé.

JOSÉ LUIS

Ha sido uno de mis maestros en esto del periodismo. Jamás llegaré siquiera a un 10 % de lo que él era capaz de hacer. Equilibrista de la palabra, hombre enamorado de Dios, ejemplo de entrega y generosidad, un ictus acabó con él horas antes del atentado en Bataclán. Hasta la semana pasada, José Luis mantenía un blog con el título “Trending Topic“. Cuando me contaba sus batallitas (el Señor me regaló disfrutar muchas de ellas), los ojos le hacían chiribitas.

Trataré de reproducir aquí una de ellas: «Había un compañero en la redacción con el que siempre andaba a la gresca por su militante ateísmo y mi apasionada defensa del Evangelio. En una ocasión en la que cubríamos alguna revuelta en el Norte de África, hubo una ráfaga de disparos y nos ocultamos dentro de un coche. Nunca he escuchado un Padrenuestro rezado con más devoción que aquel día en labios de mi compañero “ateo” bajo los asientos de un Land Rover».

Bueno es saberlo, pensé.

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