Curas en Twitter

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Hoy voy a ser políticamente incorrecto y voy a romper una lanza por los sacerdotes, uno de los colectivos más maltratados hasta por su propia madre Iglesia. Aprovecho este post para invitaros a seguir a algunos de los curas que yo sigo en twitter. De ellos aprendo, ellos me sostienen, me enseñan y me edifican. ¡Vivan los curas!

Para empezar citaré a mis hermanos de @IMision20: el marianista Dani Pajuelo (@smdani); los diocesanos de Getafe Julián Lozano (@JulianLozanoL) y Patxi Bronchalo (@PatxiBronchalo); y el salesiano Jota Llorente @Jotallorente. Son cada uno de lo más diferente, pero en todos ellos veo brillar la luz del Espíritu que sopla hacia el mundo digital. Doy gracias a Dios por cada uno de vuestros tuits.

Algo más lejos, en el espacio, pero igual de cerca en el corazón, el Padre Juan A. Ruiz (@PJuanRuizJLC), siempre con su “palabra precisa” y su “sonrisa perfecta”; Antonio Spadaro (@AntonioSpadaro), verdadero precursor, de quien aprendo todo sobre la presencia cristiana en las redes y José María Rodríguez Olaizola (@jmolaizola), maestro en eso de otear los signos de los tiempos.

Cuando los sacerdotes son, además, comunicadores, sus perfiles se convierten en lugares de culto para sus seguidores más fieles. A algunos, sin embargo, sólo los puedo seguir por twitter. Es el caso del colombiano Alberto Linero (@PLinero) que con 2,1 millones de seguidores es sin duda el sacerdote católico de habla hispana más seguido en twitter o del mexicano Padre José Aguilar (@PadreJosedejesu). Entre los sacerdotes españoles más mediáticos podemos contar con Javier Alonso (@sandoica), Antonio Pelayo (@antoniopelayo5) o Rafael Pérez Pallarés (@RafaPrezPallars); sin olvidarnos del espectacular caso del Padre Damian (@padredamianvoz) que saltó a la fama tras su participación en el talent show “La voz”.

Tengo otras cuentas imprescindibles, curas proactivos con quienes te cruzarás más tarde o más temprano si te mueves en “clave Evangelio” y a quienes sigo con interés como el Padre Fabián Báez (@paterfabian), Israel Gómez (@padreisrael), Jorge Enrique Mújica (@web_pastor), Alejandro Labajos (@comunicarle), Alberto Jiménez (@PAlbertoJimnez), Francisco Cañadas (@franciscm11), Antonio Manuel (@anmaalbe), Abraham Cruz (@paterabraham), Marcelo Mendoza (pmarcelomendoza) o Adrián Pérez (@pbro_adrian).

Con los curas de mi diócesis de Málaga, las distancias son más cortas, pero ya son imprescindibles en mi TL curas tan amigos como Andrés Pérez (@andresperez), Gonzalo Martín (@gonzamarfe), Luis Jiménez (@lujife), Jesús David Hurtado (@jdhgranitoarena), Emilio López (@wallysemi), Salvador Gil (@SalvaGilCanto), Juan Manuel Palomo (@PJUANMAPALOMO), JuanPi Jiménez (@j_u_a_n_p_i), Paco Aranda (@Paco_Aranda_ES) o Juan Carlos Millán (@juan_k_millan).

Si te mueves, como yo, en el ámbito de la comunicación eclesial debes hacer follow en primer lugar al perfil de José María Gil Tamayo (@jmgilt), portavoz de los obispos españoles, que está utilizando este medio de forma no sólo inteligente y profesional; sino, encima, cercana. También, como no, a curas de la comunicación eclesial como Josetxo Vera (@resimus) Adrián Ríos (@adrianriosb25) Héctor Gozalbo (@hgozalbo) Esteban Munilla (@estebanmunilla) Josep Lluis Burguera (@jlburguera) o el religioso de los SS.CC Fernando Cordero (@FernandoCorder7)

Finalmente, no puede faltar en esta lista la iniciativa @CurasOnline, una cuenta que reúne a más de 2.000 sacerdotes y cuyos miembros trabajan como nadie la presencia sacerdotal en la red. El cerebro de todo esto, un pequeño Don Bosco sevillano, el salesiano Sergio Codera (@sercode)

Seguro que me he olvidado de alguno de vosotros. Os ruego que me perdonéis. La memoria no es mi fuerte, pero de alguna manera hay que empezar a construir esta lista. Si me acuerdo de algún otro (o vosotros me ayudáis) la iré completando. ¡Para mayor gloria de Dios!

Bulos en la red, convertidos en virales

Ni es la primera, ni será la última. Pero recientemente se han concentrado en la red varios “bulos de difusión masiva”, quizá con cierto sentido del humor o con una intención bien dirigida. Sea como sea, lo que más me sorprende del fenómeno es la masiva participación de tantas y tantas personas, es decir su viralidad. O bien vivimos en el reino de la ingenuidad, en la que todo se convierte en creíble por el hecho de que está escrito, o bien en el reino de la indiferencia ante cosas que es probable que tengan más calado del que atisbamos en un primer momento.

Como en tantas otras cosas, cuando “sabemos” algo de un asunto suele rechinarnos el trazo grueso con el que se trata en la sociedad de masas, su alarmante imprecisión y su apuesta por no reconocer la complejidad de la realidad, o de las personas. No pocas veces supongo que nos hemos enfrentado a una noticia que consideramos mal-tratada, a una explicación en la que percibimos importantes cotas de “tendencionismo” casi descarado, o a un comentario ligero y de pasada que llevaba  una bomba dentro. Pues si esto es así en lo analógico, imagínate la poca virtud que puede alcanzar y el poco bien que puede hacer en la red, convirtiéndose en viral.

A mi modo de ver esto refleja lo siguiente:

  1. Constata el poder de la red para la difusión de contenidos, especialmente en determinados círculos de actuación. Un poder que, al modo del anillo de Tolkein, puede controlar a quien lo usa. Quizá la “democratización” y “horizontalidad” de la red, en la que todos pueden crear cualquier contenido y difundirlo, pasará por otro tamiz en breve de calidad y especialización. Quizá.
  2. Señala la necesidad de aprender a leer en la red, de contrastar información, de adquirir fuentes fiables, de ejercer con cierta metodicidad una cierta duda sobre lo masivo. Dicho de otro modo, el uso crítico de nuestra capacidad de informarnos, distinguiendo y discerniendo lo bueno de lo malo, lo mejor de lo peor.
  3. Refleja el predominio y la superioridad de lo emotivo en la comunicación humana, y su cualidad determinante de hacer grupo y crear comunidad. Pero no sólo eso, sino que lo emotivo aparece desvinculado de lo racional, de la reflexión y del pensamiento profundo. No es “negativo” por ser emocional, sino por la superficialidad y fragmentación que causa en la persona.
  4. Identifica una nueva forma de comunicación en la que masas se comunican con masas, en estos casos, y no tanto personas con personas en diálogo, que en principio es la gran oportunidad que brinda la red en estos casos. Masas en el sentido de pertenencia acrítica a grupos en los que la individualidad se difumina, adquiriendo mayor relevancia la presión de grupo que la razón personal.
  5. Vincula sofísticamente, y también sofisticada y técnicamente, la capacidad de decisión y actuación de las personas en el espacio público con las herramientas que tenemos para convencerlas, dándoles algo fácil y sencillo, creíble y asumible.

No seré yo quien condene la red, sino todo lo contrario. Está en ella un germen de excelencia humana, de encuentro sincero y auténtico, que hay que sembrar y esperar que crezca con decisión. Por el camino no queda otra que aprender, incluso defenderse de una forma de red poco humana y tendente a la manipulación. Pero no es la red, son las personas. Quizá somos nosotros, cada cual, los que hacemos dejación de responsabilidad y no sabemos aprovechar a fondo lo que ya hay. Por eso es imprescindible seguir aprendiendo, dando pasos, creando encuentro.

@josefer_juan

La bula “El Rostro de la Misericordia” en 21 tuits

Papa-Misericordia

El papa Francisco hizo pública el pasado domingo día 11 la bula de convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. El texto lleva como título Misericordiae Vultus (El Rostro de la Misericordia) y  vale la pena leerlo y meditarlo. Para facilitar que podamos compartirlo con nuestros seguidores, ofrezco un resumen de la misma, en 21 tuits, que puedes copiar y pegar. Entre paréntesis, la cita con el número del punto en el que se encuentra dentro del texto. Todos tienen menos de 140 caracteres. ¡Espero que sirva para llevar la Misericordia a todos los rincones del continente digital!

  1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. (MV 1)
  2. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. (MV 2)
  3. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. (MV 3)
  4. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona! (MV 4)
  5. En él (Jesús) todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión. (MV 8)
  6. Estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia. (MV 9)
  7. El perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. (MV 9)
  8. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices. (MV 9)
  9. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. (MV 9)
  10. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. (MV 10)
  11. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. (MV 12)
  12. Dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia. (MV 12)
  13. Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. (MV 13)
  14. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona. (MV 14)
  15. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos. (MV 14)
  16. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad (MV 15)
  17. 17 Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. (MV 17)
  18. Si Dios se detuviera en la justicia dejaría de ser Dios, sería como todos los hombres que invocan respeto por la ley. (MV 21)
  19. El perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites. (MV 22)
  20. La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. Ella nos relaciona con el judaísmo y el Islam. (MV 23)
  21. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. (MV 25)

A los jóvenes les gusta Instagram

Aunque las estadísticas no siempre son fiables y fluctúan mucho, es suficiente preguntarles en qué redes están y cuáles utilizan con más frecuencia. Entonces constatamos que Instagram triunfa entre los más jóvenes.

Para aquellos que no conozcan mucho del tema, Instagram es una red social que nació directamente como una aplicación exclusiva para iPhone (móvil por tanto), que luego se extendió a Android dada su popularidad, en la que se comparten fotos (y vídeos). Sus filtros para imágenes, que en principio fue lo que más atractivo causó, y que otros copiaron, ha dejado de ser su principal potencia; actualmente es la cantidad de miembros que se está presente de forma continua.

Cada uno tiene su propio perfil y se va asociando con otras personas dentro de la red al modo de  Twitter, con seguidores y seguidos. A su vez, la interacción se limita a “dar corazoncitos” (similar a “me gusta” de Facebook o “favorito” de Twitter) y poder comentar la imagen. No existe propiamente el “RT” de Twitter, pues para poder hacer esto hacen falta otras aplicaciones. De igual manera da la opción de enviar imágenes en “privado” o personales, a las que (en principio) sólo tienen acceso las personas a las que se da acceso. La única política de privacidad que existe limita las propias imágenes al grupo de perfiles que permitimos que nos vean o, en su defecto, a toda la red (siendo incluso visibles fuera de Instagram y sin permisos especiales).

Además de ver las propias fotos y vídeos, y las de aquellas personas a las que seguimos, cobra fuerza la idea de rastrear otros perfiles de diversas maneras. Instragram ofrece un mosaico de imágenes afines a los propios gustos y a la localización en la que estamos, sirviéndose de nuestra actividad y de la de nuestros contactos. Algo común, como se puede comprobar, en otras redes sociales. Lo cual demuestra, una vez más, el grado de “control” y de “seguimiento” que se hace desde las mismas. No es que seamos observados, es que hemos permitido que nos sigan.

Algunas reflexiones sobre los jóvenes e Instagram

  1. Triunfan las imágenes, mucho más que las  palabras, las reflexiones... Triunfa lo estético, por tanto, frente a lo narrativo, lo reflexivo, lo argumentativo. El interés aquí versa en torno a lo que somos capaces de decir sobre el mundo, nosotros mismos, nuestras relaciones dejándose mirar a través de una cámara. No se cuentan las cosas, se sugieren (más o menos explícitamente) a través de las instantáneas.
  2. Se han hecho hueco en una red en la que son actualmente mayoritarios, y de algún modo aislados. Han formado sus propios grupos, sus redes son muy potentes entre ellos. La mayor parte tiene los perfiles abiertos, que son por defecto lo que la red propone, aunque comienzan a poner sus “candaditos” y regular aquellos que tienen acceso a su álbum de fotos, a su book, a esa biografía que va siendo contada.
  3. Crean su propia imagen. Una dinámica propia de la adolescencia, en la que está implícita su búsqueda de identidad, de seguridad, de vinculación con grupos, de aceptación. Detrás, por así decir, está la necesidad de valoración, quizá expresada de forma desmedida. Quieren y reclaman por este medio su propio mundo interior, proyectado de forma deseable. ¿De dónde viene el refuerzo -y los problemas-? Del grupo de similares.
  4. El propio mundo, del que resulta muy difícil salir. Es una red social con muy poca apertura a lo diferente. Mucho más cerrada y limitada a lo propio, a lo cercano, a la intimidad. Una privacidad compartida, que hay que valorar, pero que al mismo tiempo se presenta como ventana global en la que se ven  muy pocas cosas diferentes y muy pocas realidades sociales. Conjugar estos aspectos resulta verdaderamente problemático en esta red.
  5. Espontaneidad, libertad, intimidad. Es el tridente que dirige su popularidad entre los más jóvenes, que sin cortapisas, censuras u otras opiniones, están alegremente campando a sus anchas por la red. Algo que sin duda alguna nos tiene que hacer reflexionar. Sin embargo, junto a esta triple actitud, cada vez cobra más fuerza el “postureo”, la “imagen prediseñada”, la “fotografía preparada”; si no se sale bien, si no cumple sus sueños y objetivos, se desecha. Es la propia imagen la que sigue en juego, y esto no es cualquier cosa.
  6. Los jóvenes, como community manager. Nadie les ha enseñado, nadie les ha preparado específicamente para ello, y sin embargo son unos cracks en sus resultados directos. Como comentaba en otro post, es llamativo constatar con qué facilidad acumulan “corazones” en esta red y en pocos minutos ganan cientos de interacciones, impactos y referencias a sus imágenes. Ellos cuentan que su secreto, que otros han tenido que estudiar, viene dado por la propia experiencia: la hora es crucial, los amigos hacen de difusores, todos están pendientes, no ponen muchas imágenes un día y se van reservando las mejores para los momentos principales, comparten espacios y son “atractivos” con los que identificarse unos con otros, viven pendientes del móvil, quieren ser los primeros y significarse de este modo, muestran tendencias y “romper” de algún modo con lo que todos hacen, pero al mismo tiempo se valen de los que sacan mejores resultados, intentan ser personales en sus imágenes y no dar coba a otras cosas, no se meten con nadie sólo muestran lo suyo, y usan los hashtag para ampliar su alcance. Es un mundo ¿gobernado? por jóvenes en los que aprenden mucho de cómo funcionará el día de mañana la sociedad dirigida a través de la información y las redes sociales.

Tres preguntas, al hilo de esta simbiosis

  1. Si los jóvenes están allí, ¿dónde nos situamos nosotros? Es cierto que otras generaciones ha creado lazos difíciles de romper en otras redes, y que ampliar la actividad a otra red social más es para muchos algo complicado.
  2. ¿Por qué está ganando tanta fuerza la imagen, por qué el cansancio que suscitan determinadas reflexiones, por qué ese cierto desinterés respecto de lo que otros pueden (y tienen la obligación) de decirles?
  3. ¿Qué reclaman, cómo se está respondiendo a su petición (velada) de valoración y de protección? ¿Hay que tener en cuenta algo más, diferencial de esta generación respecto a las anteriores, en relación a la aceptación de sí mismos, a la comprensión y aceptación por parte del mundo, a la construcción de un  mundo diferente?

Detrás de este artículo está, evidentemente, subrayar la importancia de esta red social, por su relevancia y por el impacto real -muy real- que tiene entre los jóvenes.

Comenzar en Twitter. 7 claves que pueden ayudar.

IMG_4511La experiencia de quien comienza en Twitter me parece muy valiosa y luminosa. Se encuentra como perdido en una gran ciudad por la que va paseando, se va fijando en todo, se encuentra con personas. Sus intereses le proporcionan una especie de plano de búsqueda para adentrarse en la red e ir siguiendo lo que dicen unos y otros. Entonces comienza a vincularse con ellos, esperando respuesta. Pero suele ser pobre al principio. Son los amigos los primeros que nos siguen en la red, porque nos conocen.

Los que abren por primera vez su perfil en la red leen mucho y, por contra, son muy poco leídos. Lo suyo parece no interesar tanto como lo que otros tienen que decir. Y cuesta abrirse camino, crear relaciones. ¿Qué podemos decir a los que están en esta situación?

1. Comprender Twitter. Se generan tweets continuamente, pero su alcance es relativo y su vida muy efímera. Sólo se leen habitualmente aquellos que caen a la misma hora que abrimos la red, porque pasan rápidamente a un segundo plano o son sustituidos por otros. De igual manera, sólo son leídos por aquellos que nos siguen (y quien comienza tiene pocos seguidores habitualmente) o por las personas que siguen a otras que han retuiteado el mensaje. Dicho de otro modo, no se escribe “en la red” sino para “nuestra red”, “nuestro mundo”, y ni eso garantiza que llegue a todos.

2. Cuidar la primera impresión que causa nuestro perfil. Nuestra foto, la portada, la descripción que hacemos de nosotros mismos. Las imágenes son muy importantes en la red. Los colores que más llaman la atención son los que triunfan y destacan, sin duda alguna, en la línea del tiempo.

3. Dejarse llevar primeramente por sus intereses, por lo que viven, por lo que les atrapa el corazón y les lleva por dentro. Es decir, algo así como dejarse llevar por la propia vida. Y hacer búsquedas sobre eso mismo. Un perfil nos llevará a otro y a otro y a otro. Como en el caso de los amigos.

4. Darse a conocer a través de esos mismos temas de conversación. Lo cual comprendo es muy complicado al principio y genera frustración. ¿Cómo? A través de las distintas posibilidades de interacción que ofrece Twitter: marcando como favorito, retuiteando y pasando a nuestra línea de tiempo lo que otros han dicho, citando y participando en conversaciones, utilizando los hashtag que vayan con nuestro perfil y nos definan.

5. Compartir contenidos de calidad. Poco a poco iremos creando una red de espacios y calles por las que transitamos con mayor frecuencia, blogs de referencia, páginas web de calidad. También son lugares en los que encontraremos que nuestros intereses se relacionan con los de otras personas, y a su vez lo nuestro puede servir a otros. En este punto hay que añadir que las imágenes son de lo más visitado cuando alguien visita nuestro perfil. Con lo cual, ¡cuidadín con las parte estética!

6. Hay quien dice que lo principal es hacerse “marca”, y así se tendrá más éxito. Pero creo que vamos perdiendo el norte en este sentido. Quizá lo más importante, nuevamente, sea ser persona y no un perfil con nuestra foto al servicio de otras cosas. Es decir, tratar con cercanía a las personas que hay detrás de los perfiles, interesarnos y dialogar más allá de “lo que se comparte”, pasar a conocer a “quien está en la red”. Diría que en esto lo fundamental es crear una identidad inclusiva, que no se cierre sobre nuestro mundo de tal forma que nos polarice en torno a lo mismo de siempre, sin más apertura que lo de siempre, sin más novedad que aquello que ya sabemos, pensamos o queremos escuchar. Para superar esto hay que ser cada vez más inteligente y más atrevido, porque la tendencia que generan las redes sociales terminan en nichos muy cerrados de relaciones prácticamente uniformes.

7. Explorar las diversas posibilidades que ofrece Twitter. Por ejemplo, hacer listas temáticas en la que ir incluyendo a las personas que vamos conociendo. No tienen por qué ser públicas, pueden ser privadas. Es algo muy fácil que brinda la capacidad de situar en calles a las personas que vamos encontrando y luego leer temáticamente. Por ejemplo, en relación a la iglesia, a la educación, a la actualidad, a la justicia… Este orden es fundamental en la red del pajarito que, por ahora, no selecciona lo que leemos como hace Facebook. Dicho lo cual, ¿por qué no preguntar a quienes tienen más experiencia?

@josefer_juan

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