Evangelios vivos con pies de tuiteros

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Hoy celebramos a una gran santa: Teresa de Jesús y mañana celebraremos la entrada en la lista de los santos a otros 7 grandes:

El francés Salomone Leclercq (Nicolas-Louis Leclercq), de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Hermanos de la Salle), mártir. En plena Revolución francesa, fue martirizado en 1792, junto a otros 94 compañeros, en el patio de un convento carmelita, donde estaban arrestados.

El sacerdote italiano, Ludovico Pavoni, fundador de la Congregación de los Hijos de María Inmaculada, nacido en Italia en 1784. Un sucesor de San Felipe Neri y precursor de San Juan Bosco; dejo dignidades para trabajar con los niños más pobres, fundando el Instituto de San Bernabé, instaurando una red de auténticas escuelas profesionales.

Alfonso María Fusco, fundador de la Congregación de las Hermanas de San Juan Bautista. También italiano, nacido en 1839, su pasión fue ayudar a los jóvenes pobres y huérfanos. Para ellos creo las Casas de la Providencia, donde eran acogidos y educados. Hoy, hay Casas de la Providencia en los cuatro continentes.

José Sánchez del Río, niño “cristero”, asesinado con catorce años, en 1928, durante la persecución religiosa de México. Otro niño amigo, que presenció el martirio escribió: «Le pidieron que renegara de su fe, so pena de muerte. José no aceptó la apostasía. Murió gritando: Viva Cristo Rey».

José Gabriel del Rosario Brochero. Popularmente llamado el cura Brochero. Sacerdote argentino fallecido en 1914; era un pastor que llevó a lomo de mula el Evangelio y el progreso a los más necesitados de su región. Un pueblo lleva su nombre. De él dijo Francisco: «A lomos de una mula, conoció todos los rincones de su parroquia. No se quedó en la sacristía a peinar ovejas».

Elisabeth de la Santísima Trinidad (Elisabeth Catez), francesa, carmelita descalza. Nace en 1880. Escritora mística, nos dejará una hermosa oración a la Santísima Trinidad, que comienza con estas palabras: «¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayudadme a olvidarme enteramente para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad…».

Manuel González, sevillano de nacimiento, sus restos están en Palencia, arcipreste en Huelva y obispo en Málaga. Creador en esta última diócesis de un Seminario que es toda una catequesis, configurador de sacerdotes, fundador de la Unión Eucarística Reparadora y de las Hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Y yo añadiría, protagonista de las redes sociales.

@sanmanuelg y #manuel16 están llevando a cabo una labor impresionante desde el 20 de junio (día en que el Papa Francisco puso fecha a la canonización de Don Manuel González) para difundir las sencillas y claras enseñanzas de Don Manuel González. Las redes sociales resultan ser un medio poderoso para llegar con rapidez a todos los rincones del mundo y seguro que serían un medio usado por Don Manuel hoy día pues, entre sus muchas enseñanzas tenemos: «Enseñad pero no esperando a que vengan, sino yendo a que oigan».

Seamos esos altavoces para transmitir la buena noticia también en las redes, en todos los lugares donde estamos y donde está la gente, seamos “evangelios vivos con pies de cura” de seglar, de religioso, de misionero, de tuiteros… ¡Y a celebrar esos nuevos 7 santos en los que poder mirarnos para buscar la santidad! ¡FELIZ DÍA!

 

Nunca escribas “OK.” (si hablas con un adolescente)

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Entre los mayores de 25 es algo normal. En el mundo profesional, comercial, personal, institucional, a través de email, Whatsapp, Skype, Telegram o Messenger. Cuando alguien quiere manifestar acuerdo con su interlocutor de forma rápida y amable, teclea los dos caracteres mágicos: “ok”. Las alternativas serían “vale”, pero es demasiado informal; o “de acuerdo” pero es demasiado formal y largo de escribir.

El caso es que, no se sabe por qué misterios del lenguaje, estas dos simples letras, en el contexto de un grupo de whatsapp con adolescentes, pueden provocar un serio conflicto. Resulta que, para ellos, tiene una particular connotación brusca y antipática. El carácter agrio de la locución se ve agravado (según he podido indagar) si va seguido de un punto final. Es decir, que nunca des la aprobación a alguna pregunta de un adolescente con un simple “OK.” porque es una terrible bordería. Su pronunciación es, de hecho, según ellos, un seco y gutural “oc”. ¿Su significado? Algo así como “te digo que sí pero no estoy conforme”. En su particular dialecto, la afirmación de acuerdo se escribe con todas las letras, exactamente “okey”. También suelen usarse terminaciones de todo tipo para evitar proferir el temido exabrupto del tipo “oki”,”okis”, “okeyer”, “okaa”, “okay”, etc.

En un blog sobre evangelización digital como este, la anécdota puede servirnos para comprender que en la búsqueda del encuentro con los jóvenes, no nos basta usar sus mismas herramientas. Hay que conocer su lenguaje, sus formas o sus gustos a veces incomprensibles para los mayores. Y es que hay formas muy viejunas de usar las redes sociales más innovadoras.

Así pues, la próxima vez que quieras responder a tu hijo o tus alumnos, o a los chicos de tu parroquia sin parecer cortante, no te quedes sólo en la “o” y la “k”. Sé generoso y añádele una letrita más. Sé amable ¿Oki?

P.D. Si quieres profundizar en el esotérico mundo de las expresiones adolescentes, yo he encontrado este artículo que recoge más de 40

¡Viva la Madre de Dios!

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Entre las tendencias de twitter se encontraban hoy varias advocaciones marianas. En la fiesta de la Natividad de la Virgen, son muchos los pueblos, ciudades y diócesis que celebran a su Patrona. Y son muchos los padres que siguen eligiendo el nombre de la Patrona para su hija. Así que, podríamos decir que la Virgen sigue siendo tendencia en nuestros días.

Da gusto pasear por las calles y ver la cantidad de personas que acude a recibir a la Madre de Dios, plasmar en una foto el momento y subirla a las redes sociales, rezar un Ave María, explicar a sus hijos quién fue María… cada uno a lo suyo, pero nadie queda indiferente ante el paso de la Madre.

Como en la vida diaria. Cuanto mayores nos hacemos, más recordamos a nuestra madre. Cuando tenemos hijos, más recordamos a nuestra madre. Y la madre sigue siendo tendencia.

“¡Viva la Madre de Dios, viva la Virgen de la Victoria!”, he escuchado hace unas horas en las calles de mi ciudad, Málaga. Y me uno a ellos y eso pido para todos, un año victorioso, lleno de misericordia maternal y de tendencia hacia el bien común.

Comunicar con misericordia en Redes Sociales

Comunicar con misericordia

20/06/2016 – XISKYA VALLADARES

Somos 7.210 millones de personas en el planeta. De estas, 3.010 somos usuarios activos de Internet. Y 2.078 millones usuarios activos de una red social. Son datos que ofrece wearesocial.org Es decir, el 89% de los internautas está en una red social. Estos datos nos confirman que el ser humano es un ser relacional (¿acaso no es relación la Trinidad y no somos imagen y semejanza de Dios?). Las redes sociales son una respuesta a la necesidad de comunicación que tenemos. Por eso, el deseo de contacto con otras personas, la gratificación rápida, el reconocimiento personal, el sentirse activo, los mensajes positivos, etc. son algunos de los motivos por los que el ser humano es proclive a las redes sociales.

Sin embargo, existe una visión negativa de todo esto entre personas que defienden la deshumanización que ha traído la tecnología. Un ejemplo de ello es Zygmunt Bauman, sociólogo polaco de 90 años que planteó la idea de la “modernidad líquida” (una etapa en la cual todo lo que era sólido se ha licuado, en la cual “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”). Para él, las redes sociales son una trampa; dice que la gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Afirma que se basan en un modelo de relación humana basada en la extimidad (es decir, en exteriorizar/narrar lo íntimo) y en la simplicidad del vínculo, reducido en muchos casos a hacer clic en una serie de iconos que se nos ofrecen. Para él los nuevos estándares de comunicación nos empobrecen. En una entrevista para El País (9 de enero 2016) decía textualmente: “Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.”

Esta es una de las muchas visiones negativas de Internet y de las redes sociales. Están también los que dicen que no permiten profundizar, ni establecer relaciones auténticas, ni poder formar comunidad real. O los que simplemente defienden que se convierten en una adicción difícil de controlar, una especie de estupefaciente para personas de psicología débil que necesitan esta droga para escapar de la dura realidad cotidiana personal o social.

No es esta nuestra visión de Internet ni de las redes sociales. Tampoco es la de la Iglesia y concretamente de los últimos papas. Ya desde 1975, el papa Pablo VI escribía: “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más. Con ellos la Iglesia ‘pregona desde los terrados’ (cf. Mt 10, 27; Lc 12, 3) el mensaje del que es depositaria” (Evangelii nuntiandi, 45).

Cinco años después, en 1980, Juan Pablo II ofrecía una visión también positiva y bastante acertada sobre el futuro de lo que en esos momentos eran los “nuevos medios”. Lo expresa así en su encíclica Dives in Misericordia:

“El desarrollo de la informática, por ejemplo, multiplicará la capacidad creadora del hombre y le permitirá el acceso a las riquezas intelectuales y culturales de otros pueblos. Las nuevas técnicas de la comunicación favorecerán una mayor participación en los acontecimientos y un intercambio creciente de las ideas. Las adquisiciones de la ciencia biológica, psicológica o social ayudarán al hombre a penetrar mejor en la riqueza de su propio ser. Y si es verdad que ese progreso sigue siendo todavía muy a menudo el privilegio de los países industrializados, no se puede negar que la perspectiva de hacer beneficiarios a todos los pueblos y a todos los países no es ya una simple utopía, dado que existe una real voluntad política a este respecto.” (Dives in misericordia, 10)

Entonces, ¿cómo vemos Internet y las redes sociales desde la Iglesia?

En primer lugar, la Iglesia enmarca Internet y las redes sociales dentro del panorama de la “nueva evangelización”. Fue el mismo Juan XXIII quien en su discurso de apertura del concilio Vaticano II decía que los cambios del mundo abrían posibilidades para el apostolado católico: “ante todo es necesario que la Iglesia no se aparte del sacro patrimonio de la verdad, recibido de los padres; pero, al mismo tiempo, debe mirar a lo presente, a las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo actual, que han abierto nuevos caminos para el apostolado católico.”

Más adelante, Juan Pablo II utiliza por primera vez el término “nueva evangelización” en su homilía de la misa para los obreros de Nowa Huta, en Polonia: “La nueva cruz de madera ha surgido no lejos de aquí, exactamente durante las celebraciones del milenario. Con ella hemos recibido una señal: que en el umbral del nuevo milenio —en esta nueva época, en las nuevas condiciones de vida—, vuelve a ser anunciado el Evangelio. Se ha dado comienzo a una nueva evangelización, como si se tratara de un segundo anuncio, aunque en realidad es siempre el mismo. La cruz está elevada sobre el mundo que avanza.” (Juan Pablo II, 8 de junio 1979). Este término será muy usado durante todo su pontificado y también en el del papa Benedicto XVI. En él, las redes sociales quedan enmarcadas como un lugar para evangelizar.

Todo esto fue perfilándose cada vez más claro en los mensajes para las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales, a partir del año 1990 hasta llegar al de este año 2016 en la que el papa Francisco trata el tema de comunicar con misericordia. Pero antes de pasar a su contenido, ofrecemos tres conceptos más que considero importante para terminar de comprender la importancia que tiene la presencia misericordiosa en las redes sociales.

Internet es un lugar en el que podemos encontrarnos para compartir, opinar, charlar, del mismo modo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo en las plazas públicas, en las cafeterías, los clubs, etc. El mismo papa Benedicto XVI, en su mensaje por la IXLIII Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales, lo llamó el “Continente Digital”, un lugar también para evangelizar: “A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este “continente digital”. Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos.” Lo afirma también el jesuita, director de la Civiltà Cattolica, Antonio Spadaro (2014) en su libro “Quando la fede si fa social”: “Internet es un lugar cálido de humanidad, donde los hombres expresan esperanza, dudas, incluso el deseo de verdad y los interrogantes sobre el sentido”. Y el columnista del The Guardian y profesor de la universidad de New York, Jeff Jarvis (2016). Este último afirmaba en una charla en la Universidad CEU San Pablo en marzo de 2016: “Hemos cometido el error de juzgar internet como un medio cuando internet es un lugar donde la gente se junta y habla. Como en todas partes hay listos y tontos, cosas buenas y malas”. No se trata, por tanto, de una herramienta, sino de sitio donde está la gente.

Internet nos permite traspasar las fronteras. Si en 1967, Stanley Milgram demostró que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), imaginemos la facilidad que nos ofrece Internet para conectar con la gente. Aunque Ducan Watts (2002) llegó a la misma conclusión que Milgram con el correo electrónico, es muy probable que con las redes sociales sean necesarios muchos menos intermediarios para conectar con cualquier persona del planeta.

Internet nos permite influir en otros. James Fowler y Nicholas Christakis (2010) han demostrado que en la redes sociales reales (no digitales) el grado de influencia alcanza sólo tres grados de distancia: a nuestro amigos (grado 1), a los amigos de nuestros amigos (grado 2) y a los amigos de los amigos de nuestros amigos (grado 3); y a partir del cuarto grado comienzan a disiparse los efectos. Pero podemos pensar que el contagio se multiplica aún más a través de las redes sociales digitales.

Con todo esto, subrayamos que en un lugar tan habitado como Internet, en el que podemos obtener un alcance insospechado y una influencia enorme, la misericordia pasa a ser central a la hora de comunicar. Misericordia es que convirtamos las redes en verdaderos encuentros, traspasando fronteras de modo que el contagio de misericordia y todo lo que veremos significa para el papa Francisco, sea un llenar de Evangelio las calles digitales.

Pero ¿cómo se comunica con misericordia en las redes sociales? Nos lo explica el papa Francisco en su mensaje para la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. De ella he extraído un resumen a modo de decálogo que nos permita tener más presente sus consejos:

  1. INCLUSIÓN: “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad.” 
  2. SANACIÓN: “Quisiera, por tanto, invitar a las personas de buena voluntad a descubrir el poder de la misericordia de sanar las relaciones dañadas y de volver a llevar paz y armonía a las familias y a las comunidades.”
  3. DENUNCIA: “Nuestra tarea es amonestar a quien se equivoca, denunciando la maldad y la injusticia de ciertos comportamientos, con el fin de liberar a las víctimas y de levantar al caído.”
  4. CORAZÓN: “En particular, es característico del lenguaje y de las acciones de la Iglesia transmitir misericordia, para tocar el corazón de las personas y sostenerlas en el camino hacia la plenitud de la vida, que Jesucristo, enviado por el Padre, ha venido a traer a todos.”
  5. ACOGIDA: “Nosotros podemos y debemos juzgar situaciones de pecado –violencia, corrupción, explotación, etc.–, pero no podemos juzgar a las personas, porque sólo Dios puede leer en profundidad sus corazones.”
  6. ESCUCHA: “Comunicar significa compartir, y para compartir se necesita escuchar, acoger. Escuchar es mucho más que oír. Oír hace referencia al ámbito de la información; escuchar, sin embargo, evoca la comunicación, y necesita cercanía.”
  7. ENCUENTRO: “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad.”
  8. CERCANÍA: “En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad.”
  9. HUMILDAD: “Cómo desearía que nuestro modo de comunicar, y también nuestro servicio de pastores de la Iglesia, nunca expresara el orgullo soberbio del triunfo sobre el enemigo, ni humillara a quienes la mentalidad del mundo considera perdedores y material de desecho.”
  10. SERVICIO: “Poner humildemente las propias capacidades y los propios dones al servicio del bien común.”

El papa dedica un largo párrafo expresamente a la comunicación digital.

“También los correos electrónicos, los mensajes de texto, las redes sociales, los foros pueden ser formas de comunicación plenamente humanas. No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica o no, sino el corazón del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposición. Las redes sociales son capaces de favorecer las relaciones y de promover el bien de la sociedad, pero también pueden conducir a una ulterior polarización y división entre las personas y los grupos. El entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral. Pido que el Año Jubilar vivido en la misericordia «nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación» (Misericordiae vultus, 23). También en red se construye una verdadera ciudadanía. El acceso a las redes digitales lleva consigo una responsabilidad por el otro, que no vemos pero que es real, tiene una dignidad que debe ser respetada. La red puede ser bien utilizada para hacer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en común.” (Papa Francisco)

Por tanto, comunicar con misericordia en las redes sociales consiste más en un testimonio con la actitud que en un bombardeo de mensajes religiosos. Esto ya nos lo recordaba Monseñor Claudio María Celli cuando era prefecto de la Sagrada Congregación para las Comunicaciones Sociales: “Los católicos no deben bombardear la web de mensajes religiosos sino dar testimonio” (17 de marzo 2015). Esta es una idea que ya el papa Pablo VI subrayaba en la Evangelii Nuntiandi “la Iglesia comunica por atracción y no por propaganda religiosa”. Atracción significa que los otros comprenden el mensaje a través de nuestro testimonio. Esta es la fuerza primaria de la comunicación en la Iglesia. Así pues, para comunicar con misericordia, es indispensable tener experiencia de la misma. Será imposible mostrarnos humildes si no vivimos la humildad, denunciar si no sentimos como propias las injusticias que sufren los otros, o sanar relaciones dañadas, mientras vivimos con un corazón enfermo por el rencor o la amargura.

Finalmente, el papa Francisco nos invita a “no tener miedo de entrar en las redes sociales”. No por inconsciencia de los riesgos o peligros que tienen, sino porque nos encontramos ante una realidad que no tiene vuelta atrás. Monseñor Celli decía que se trata de aceptar el reto que supone la tecnología, el reto de estar presente en el continente digital y conseguir que también en este continente resuene la buena noticia del Evangelio.

El escándalo de la Encarnación

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Así titulaba el papa Francisco su homilía del 1 de junio de 2013: “El escándalo de la Encarnación”. Hoy celebramos ese día y, resulta que este año, Encarnación y Muerte del Señor se unen en una misma fecha. Celebramos que el Señor se hizo carne y que esa carne expiró. Y, a pesar del dolor, nos inunda la esperanza de la Resurrección.

 

En esa misma homilía, el papa Francisco explicaba: «nosotros podemos hacer todas las obras sociales que queramos y dirán “¡qué bien la Iglesia! ¡Qué bien las obras sociales que hace la Iglesia! Pero si decimos que hacemos esto porque esas personas son la carne de Cristo, llega el escándalo».

 

Seamos escándalo, como Jesús lo fue, y vivamos un profundo Viernes Santo. ¡Feliz escándalo de la Encarnación!

Subamos a la cumbre de la Misericordia

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Acabamos de cruzar el ecuador de la Cuaresma. Otros 20 días nos separan del Domingo de Ramos. Aún tenemos tiempo para “subir a la cumbre de la Misericordia”, como nos propone el genial dibujante Fano: «Durante los cinco domingos de Cuaresma construiremos, sílaba a sílaba, la palabra Mi-se-ri-cor-dia», explica Fano, «preparemos las mochilas, vayamos ligeros de equipaje, dejemos lo que nos sobra y, mirando a la cumbre que es el amor de Dios, subamos juntos esta Cuaresma».

La propuesta era la siguiente:

El I Domingo de Cuaresma nos proponía fijarnos en la “MI”: «Retirarme, quitar los MI, ayunar. No es ni MI fuerza, ni MI poder, ni MI tener, sino hacer tu voluntad».

El II Domingo de Cuaresma, la sílaba era “SE”: Silencio y Escucha.

Este III Domingo de Cuaresma hemos llegado a “RI”: Repara Incansablemente. Redime Inmerecidamente. Reconcilia Incondicionalmente.

El IV Domingo de Cuaresma nos espera “COR”: Dios nos ama con todo su CORazón.

Y el V Domingo de Cuaresma, concluimos con “DIA”: La ley está escrita en piedra, pero Jesús apunta los pecados en arena que se borra con el soplo de su Misericordia. Hoy es el DIA de tu liberación, déjate querer por Jesús. Conviértete y sé feliz.

Una propuesta sencilla para compartir en familia, en el colegio, en la parroquia… acompañada de esta preciosa canción. ¡Subamos juntos a la cumbre de la Misericordia!

 

Construyamos puentes de misericordia

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«La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad. Es hermoso ver personas que se afanan en elegir con cuidado las palabras y los gestos para superar las incomprensiones, curar la memoria herida y construir paz y armonía». Son palabras del papa Francisco en su recién publicado mensaje dedicado a los comunicadores. Palabras totalmente de actualidad en nuestro país, ojalá construyamos puentes de diálogo político, social y religioso.

Quienes cruzan a menudo ríos caudalosos sin puentes o con puentes pequeños e inestables, que todavía existen muchos por el mundo, saben de la importancia de contar con un buen puente para seguir avanzando. Pienso hoy, de forma especial, en este día de la Infancia Misionera, en nuestros misioneros que cruzan y construyen toda clase de puentes. Pues, por ese camino va la invitación de nuestro Papa: «Las palabras pueden construir puentes entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos. Y esto es posible tanto en el mundo físico como en el digital. Por tanto, que las palabras y las acciones sean apropiadas para ayudarnos a salir de los círculos viciosos de las condenas y las venganzas, que siguen enmarañando a individuos y naciones, y que llevan a expresarse con mensajes de odio». «Quisiera, por tanto, invitar a las personas de buena voluntad a descubrir el poder de la misericordia de sanar las relaciones dañadas y de volver a llevar paz y armonía a las familias y a las comunidades».

En este día de Nuestra Señora de la Paz y de San Francisco de sales, patrón de los periodistas y comunicadores, construyamos puentes de misericordia con nuestras palabras, tuits, imágenes, vídeos… y todo aquello que compartamos en las redes. ¡FELIZ DÍA!

 

Tienes una cita con los refugiados en la red

IMG-20160112-WA0022El próximo domingo 17 de enero se celebrará la 102º Jornada Mundial del Refugiado y el Emigrante, dedicada el tema “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”. Francisco escribe en su mensaje para este día “Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta”.

60 millones de refugiados y otros muchos millones de migrantes en el mundo viven en situaciones extremas. Son cifras nunca vistas desde la Segunda Guerra Mundial. Para ti, que no te quedas indifente ante este drama. Para ti que eres interpelado por nuestros hermanos que tienen que huir de la guerra y la miseria, tengo una propuesta. Te invito a participar en la quedada en Twitter que iMision @iMision20, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) @AyudaIglesNeces, Servicio Jesuita de Refugiados (JSR) @JesuitasESP, Obras Misionales Pontificia (OMP) @OMP_ES y la Conferencia Episcopal Española (CEE) @prensaCEE, entre otras, han propuesto para el próximo domingo a las 21:30h. ¿Cómo participar?

Es muy fácil. Si tienes cuenta de Twitter, conéctate a esa hora y sigue el hashtag propuesto para la quedada #iRefugiados (OJO! No lo utilices antes, como se explica en el cartel). Las instituciones que se suman a esta inciativa compartirán cuál es su experiencia y trabajo con los refugiados que llegan a nuestro país y los que se quedan atrapados en sus zonas de origen. Habrá también testimonios directos. Lee sus tuits, compártelos dando ‘retuit’ para que lleguen a tus amigos y a la vez escribe tus propios comentarios. Con ello se pueden despertar más conciencias como la tuya hacer que crezca la red de interpelados que no quedan indiferentes ante el dolor de los refugiados.

Si no tienes cuenta de Twitter, no pasa nada. Puede ser este el momento para dar el paso de abrirte una cuenta, apenas te llevará unos minutos (aquí tienes una explicación breve de cómo hacerlo). Una vez abierta, busca los perfiles de los participantes, sígueles y participa también en la conversación. Tienes una cita con los refugiados en la red, no te quedes a un lado, déjate interpelar por ellos y da una respuesta concreta participando en la quedada. Recuerda: próximo domingo 17 de enero a las 21:30h, nos vemos en Twitter para comunicar, orar y ayudar a los #iRefugiados.

¡Bendecinator para el Año Nuevo 2016!

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«Te damos gracias, Señor, por el año que termina, y te pedimos que bendigas y llenes de Paz y Esperanza el año que comienza. Amén». Con esta sencilla oración entrarán en el Año Nuevo 2016 miles de personas que se han hecho con el “Bendecinator” del dibujante malagueño Fano. Una sencilla manualidad que ha llevado la bendición del Señor a muchos hogares esta Navidad.

 

El 31 de diciembre es el día en que, además de preparar la casa y la cena para recibir a la familia y al nuevo año, nuestra cabeza empieza a recordar todo lo bueno, y lo no tan bueno, que hemos vivido en este año. Es un ejercicio fantástico, en mi opinión, pues vivimos tan al límite y al minuto, que nos viene muy bien pararnos unos minutos para pensar, recordar, pedir perdón, agradecer…

 

Pensando, pensando, me ha dado por asomarme también a las redes y echar un ojo a @Pontifex, para extraer un tuit de cada mes de este año. Me ha costado, pero ahí va mi selección:

 

El 1 de enero de 2015, el papa Francisco escribía: «Muchos niños y personas inocentes sufren en el mundo. Señor, concédenos tu paz».

 

El 6 de febrero, afirmaba con rotundidad: «Tener fe no quiere decir que no tengamos dificultades en la vida, sino que somos capaces de afrontarlas sabiendo que no estamos solos».

 

El 12 de marzo nos exhortaba: «¡Cuidado con la comodidad! Cuando nos acomodamos olvidamos fácilmente a los demás».

 

El 28 de abril nos recordaba que «toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche».

 

El 22 de mayo, su tuit iba destinado a los cristianos perseguidos: «Envía, Señor, tu Espíritu Santo a consolar y confortar a los cristianos perseguidos. #free2pray».

 

El 18 de junio: «Invito a todos a detenerse a pensar en los desafíos sobre el medio ambiente. #LaudatoSi».

 

El 15 de julio afirmaba que «Es hora de cambiar de mentalidad y de dejar de pensar que nuestras acciones no tienen ningún impacto en quien padece hambre».

 

El 15 de agosto, día de la Virgen, sus palabras iban dedicada a Ella: «La vida de María nos muestra que Dios realiza grandes obras por medio de los más humildes».

 

Y el 8 de septiembre hacía públicamente una propuesta: «Que cada parroquia y comunidad religiosa de Europa acoja a una familia de refugiados. #Jubileo #refugeeswelcome».

 

A los padres nos dirigía esta pregunta el 27 de octubre: «Padres: ¿saben “perder el tiempo” con sus hijos? Es una de las cosas más importantes que pueden hacer todos los días».

 

El 14 de noviembre se unía al dolor de París: «Quiero expresar mi profundo dolor por los ataques terroristas de París. Recen conmigo por las víctimas y sus familias. #PrayersForParis».

 

«Que Dios bendiga África!» era su grito el 1 de diciembre.

 

Esto es sólo una muestra de lo mucho que nos han llenado, acompañado y animado sus 140 caracteres durante 2015, y que seguirá haciendo en 2016.

 

A todos os deseo un ¡FELIZ AÑO NUEVO, LLENO DE MISERICORDIA Y DE BENDICIONES!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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