Fomentar la cultura del encuentro en las redes sociales

Creo sinceramente que las redes sociales han abierto un espacio privilegiado para el diálogo y el encuentro. Como espacio habitado se dan cita personas de muy diversa procedencia, con intereses de lo más dispares, con opiniones y gustos que van de un extremo a otro. Pero más allá de todas las diferencias, sigue existiendo la posibilidad de abrirse a quien es diferente y dialogar. Y esto es un regalo en los tiempos que corren.

Pienso, sin embargo, que lo más fácil continúa siendo reducirse a los iguales, formar comunidades fuertes entre quienes viven parecido y retroalimentarse mutuamente sin mayor novedad. En la red se dibujan igualmente las divisiones en las que hemos caído, como trampas que nos impiden ver más allá de lo propio, de lo mismo, de lo de siempre. La red está marcada por esa autorreferencia de la que resulta harto complicado salir. Y, sin embargo, estamos llamados a superar todas esas limitaciones y debilidades. Pero, ¿cómo lograrlo?

  1. Prestar atención. Estar vigilante para no encerrarse en ese tipo de comunidades absorbentes que terminan viviendo para sí mismas, cuyo centro repite una y otra vez siempre lo mismo. Esto es lo fácil en todos los sentidos. Sin embargo, somos plurales, todos tenemos varias dimensiones abiertas, podemos aprovechar intereses y preocupaciones para no quedarnos sumidos en la exclusividad de una comunidad.
  2. Cuidar nuestra actitud ante el diálogo. Porque se escucha muchas veces eso de que son otros los que no están abiertos y cerrados, y de este modo nos sacudimos irresponsablemente uno de las grandes llamadas que hemos recibido. Para el diálogo son esenciales el respeto, la valoración positiva del otro, la comprensión que desarma, las preguntas que nosotros mismos nos hacemos más que las que queremos que otros se hagan, nuestras propias búsquedas, lo más humano, lo esencial.
  3. Primerear en el encuentro. Empezar a seguir a personas que nos suenan diferentes, con quienes creemos que también se puede dialogar. Esto suena difícil y puede resultar incómodo, porque de repente pasan a formar parte de nuestro TL personas con quienes discrepamos. Pero me parece que, si no es así, ¿entonces con quién vamos a dialogar?
  4. Descubrir lo común y potenciarlo. Descubro a través de la red que muchas personas piensan en los mismos temas y andan preocupados en general por asuntos similares. La misma red potencia esta convergencia y mirada común. Personalmente me parece muy interesante salir al encuentro de estas tendencias, y aportar ahí la posibilidad de diálogo, que de otro modo sería imposible. Son una verdadera oportunidad para hacer memoria, para acoger y mostrar preocupación.
  5. Valorar lo más positivo. La red condena los absolutismos de quienes van con “su verdad” por delante, pero premia a quienes sacan lo positivo, a quienes viven con alegría y esperanza. Hacerse notar en esto, de forma recurrente, es un polo de atracción que debemos considerar. Alguien así, en nuestro mundo, y también en el digital, es llamativo. A pesar de los pesares. Sin postureos, con autenticidad.
  6. Pasar lo general a lo personal. La red lo permite cuando se ha creado un vínculo. Es decir, de la conversación pública a la privada, donde las palabras quedan entre ambos. Si en público las personas tienden a mantener posturas cerradas, sin bajarse de lo suyo, en lo privado se da un encuentro mayor y más sincero, donde se puede matizar y centrarse más claramente. Además evitas nuevas injerencias.
  7. Potenciar lo ajeno. Sumarse, por así decir, a las iniciativas de que eran otros para convertir determinadas realidades en algo verdaderamente común e inapropiable, que siga resguardando lo que es de todos. En esto, muchos grupos han sido excesivamente torpes, centrándose sólo en lo suyo una y otra vez, sin crear alianzas más allá de la gente cercana.
  8. Mostrarse como persona -no perfil- dialogante. Con identidad y personalidad, pero dialogante. Lo cual implica querer hacerlo visible y reconocerse como tal, claramente. Igual que decimos que las comunidades de la red tienden a “acercar a los semejantes”, puede servirnos de test sobre nosotros mismos. ¿En qué medida las redes sociales propician y me sugieren personas con las que sé puedo dialogar? ¡Hay que proponérselo!

Somos muchos los que en la red deseamos que esto se dé. Es probable que, como en tantas otras cosas, sea necesaria paciencia y saber estar, sufrir incluso más de una decepción y frustración. Está en nuestras manos, sin embargo, la posibilidad de no desfallecer y seguir adelante.

@josefer_juan

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