¡Hijo! – digo ¡Celia! – ¡Deja ya el Candy Crush!

¿Se puede jugar al Candy Crush mientras estás ejerciendo de Presidenta del Congreso y moderando el Debate sobre el Estado de la Nación? ¿Qué hacemos con Celia Villalobos? ¿Qué le decimos? ¿Y a los compañeros que la han justificado? Leí una justificación que bien se merece un post: “La gente puede hacer lo que quiera mientras esté escuchando“. Esta perla la soltó la diputada del PP, Dolors Montserrat.

candy¿Qué opináis? Porque no me diréis que esto no está a la orden del día… Es más, curiosamente, cuando hablamos de estas situaciones y de la absorción que las redes sociales, smartphones, etc. ejercen sobre las personas, siempre lo hacemos refiriéndonos a los jóvenes y a cómo debemos de “domarlos” para que vuelvan a ser tan educados como sus mayores. Pero ¿quién educará a nuestros jóvenes si nosotros estamos tan despistados?

Lo primero que hay que decir, que creo que es básico, es que no se puede jugar al Candy Crush mientras alguien habla por RESPETO. Como yo suelo decirles a mis hijos: normalmente, al que habla le gusta saberse escuchado. No es cuestión de si puedes hacer dos o más cosas a la vez… Ese no es el tema, que luego veremos. Lo primero es ponerte en la piel del orador, del que tienes delante, del que te está hablando, contando cosas. Respetar y acoger sus palabras también con tu cuerpo y con tu espíritu: hacerle saber que le estás escuchando.

Lo segundo de lo que podemos hablar es de la ATENCIÓN. Desde siempre se nos ha dicho que quién no presta atención a lo que está haciendo, sencillamente, lo hará de manera deficiente. Y ser mediocre es algo que hay que enseñar a evitar. Cualquier persona debe aspirar a la excelencia, a hacer lo que le toca en cada momento de la mejor manera posible. Claro que podemos hacer dos cosas a la vez, y tres y cuatro, pero la cuestión es si somos capaces de hacer todas ellas bien. Yo creo que no.

Y por último, quiero apelar a la LIBERTAD. Yo quiero ser libre y aspiro a que quienes me rodean lo sean también. Tu voluntad no puede estar dirigida por la tecnología ni por su seductor encanto. Claro que hay que usarla, claro que hay que estar, claro que es buena… Pero lo que no es, es mi dueña. Es una cuestión de construcción personal, de autocontrol, de fortalecimiento de la voluntad propia. No me puedo dejar en manos de lo divertido, lo entretenido, los apetecible, lo sugerente.

Lo de la señora Villalobos está fuera de lugar y debería pedir disculpas. Pero no tanto porque, como ciudadano, le pago para otra cosa sino porque yo no quiero una Presidenta del Congreso que no respeta al compañero que habla, que no presta atención en sus funciones y que me demuestra que su voluntad está dominada por una maquinita. Usemos su error para educar mejor.

Un abrazo fraterno

@scasanovam

Santiago Casanova

2 comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.