La punta del iceberg

La nueva crisis de refugiados que estamos viviendo en Europa en realidad no es nada nuevo. Hace poco, la noticia eran los barcos que se tragaba el Mediterráneo en las costas de Libia y meses atrás el drama lo protagonizaban los subsaharianos colgados en las vallas de Ceuta y Mellilla. De hecho, las personas que ahora llegan por los Balcanes, hace unos meses estaban hacinadas en campos de Turquía, Jordania o Líbano. Allí todavía sigue habiendo millones de seres humanos esperando una oportunidad.

No quiero yo ponerme tremendista ni sumir más en la tristeza al lector anestesiado. Pero en nuestro interés por acoger y dar solución a estas personas, compartido aquí en el iBlog, me gustaría ahondar en la reflexión. Debemos ir al origen de este drama que ahora llama a nuestras puertas del “bienestar” europeo, para poner luz y encontrar una respuesta eficaz.

Hace unos días tuve la suerte de encontrarme con un gran amigo, el misionero y obispo Juanjo Aguirre, que lleva 35 años compartiendo y “gastando” su vida en República Centroafricana. Charlando con él sobre los refugiados, justo el día de la publicación de la foto del pequeño Aylan, me comentaba que durante su misión ha visto con sus propios ojos situaciones iguales, “hay muchos Aylan en Bangassou. Esto que estamos viendo ahora es solo la punta del iceberg. Los que llegan a Europa son los fuertes, los jóvenes, que son ayudados por toda su familia -50 o 60 personas- para pagar un transporte por el desierto.”

IMG_3082El mismo Juanjo atiende en su diócesis a unos 5.000 refugiados procedentes del Congo que huyeron hace unos años de las guerrillas. Cuenta también que hay millones de personas desplazadas dentro de África que mañana mismo se dispondrían a saltar la valla, a subirse a un bote o a camuflarse en el bajo de un camión, si tuvieran el dinero necesario para pagar a las mafias.

Las personas que están llegando a Europa nos tienen que hacer pensar en que algo está fallando. Igual que es necesaria una pronta respuesta de acogida y solidaridad, nos tenemos que abrir a un cambio de mentalidad, a una revisión de vida. El Papa ha repetido “esto es la punta del iceberg” recientemente en una entrevista para la radio portuguesa Renascença, refiriendose a la situación de los refugiados. Me uno a las palabras de Francisco: “Pero debajo de eso, está la causa, y la causa es un sistema socioeconómico y malo, injusto, porque dentro de un sistema económico, dentro de todo,…tiene que ser la persona.” “Donde las causas son el hambre, poner fuentes de trabajo, inversiones. Donde la causa es la guerra, buscar la paz, el trabajo por la paz.”

@JosueVillalon

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Josue Villalon