Premio a todos los misioneros de la red

Saludos amigos, hermanos,

10604657_10204310739703332_1011444770034183026_oAyer vivimos un momento muy especial para toda la familia de iMisión. Y es que esta iniciativa de Evangelización en la red recibió el “Premio ¡Bravo!” de parte de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española. Como define esta institución, ha sido un reconocimiento por parte de la Iglesia de España a “la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”. Y en calidad de premio a las nuevas tecnologías, ha sido un gran privilegio que iMisión reciba este galardón, no solo por el prestigio del mismo, sino todavía más por su significado y porque hay otros tantos que también se lo merecían.

Muchos ya os habréis enterado de este notición, no quiero gastar ‘tinta’, haceros perder el tiempo o repetir lo ya dicho. Pero sí me gustaría compartir algunos detalles de la entrega del premio y cómo se vivió desde dentro, ya que tuve la suerte de poder estar presente.

Acudí a la entrega de los Premio Bravo como parte del Departamento de Comunicación de la fundación donde trabajo, Ayuda a la Iglesia Necesitada. Yo bien sabía que allí estarían mis compañeros del staff de iMisión, pero no tenía pensado encontrármelos tan repentinamente. Nada más entrar en el edificio de la Conferencia Episcopal, allí estaban los ‘imisioneros’, así de sopetón. Fue toda una sorpresa verles reunidos, saludándose y saludándome, tan contentos, cuando algunos acababan de hacer un largo y cansado viaje desde sus ciudades hasta la capital madrileña. Para mi fue un ejemplo claro de que la primera bandera que debe mostrar el cristiano en la vida (real o virtual, con el permiso de Antonio Spadaro) es la alegría, claro que sí, la alegría del Evangelio de la que nos habla tanto el Papa Francisco.

Bueno, después de este alegre encuentro, pasamos a la sala plenaria de la Conferencia Episcopal. Allí continuaba esa alegría del encuentro muy presente entre nosotros. A lo mejor algunos no se dieron cuenta, pero la gente alrededor estaba todo el rato mirando, como preguntándose “quiénes son ese grupo de locos haciéndose tantos selfies”. Un ejemplo más de las características del cristiano, que cuando muestra su alegría, llama la atención de los demás y hace que éstos se cuestionen. Y más cuando está acompañado de otros ‘loquillos’ como él. ¡Olé por la unidad!

Y pasamos al momento culminante, cuando iMisión fue llamada a recibir el premio. De nuevo un detalle precioso. El valor de este premio, según mi punto de vista, fue mucho mayor, porque es un reconocimiento conjunto y creo que quedó patente. iMisión fue a recoger el premio en grupo y todos a una vivieron y compartieron ese momento. “Una alegría compartida es una doble alegría”, como decía un sabio. Mientras las cámaras y los flashes apuntaban a los ganadores, Xiskya Valladares interrumpió el momento para decir a viva voz en medio de la sala: “Este premio es para todos los misioneros de la red”. Y qué gran verdad amiga. Porque como iniciativa en la red y reflejo de la Iglesia en el continente digital, iMisión viene a tender puentes y seguir creando comunidad. Así que desde aquí, mi especial gracias a todos los misioneros del continente digital y mi enhorabuena. Todos somos Iglesia y entre todos llevamos a cabo la importante misión de contagiar alegría, crear atracción, suscitar las preguntas y construir comunidad. Todo esto, teniendo en el centro a Cristo, claro, el secreto y medida de nuestra alegría. Para él especialmente va un gran GRACIAS.

¡Hasta la próxima entrada amigos, hermanos!

Un abrazo,

@JosueVillalon

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Josue Villalon

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