¿Realmente evangelizo en internet?

Por el P. Ángel Camuñas, @Angel6792
Me piden compartir mi experiencia en el continente digital como evangelizador. Lo primero que me surge es esta pregunta: ¿realmente evangelizo en este nuevo continente?
Intento responder cómo he llegado a este continente y como empiezo a caminar sin ahogarme en el océano inmenso que supone la red. Por mis años yo soy de aquellos que comenzaron a navegar por la red con los modem que eran lentos y cuyo ruido parecía la maquinaria de un reloj que se atrasaba. Entonces la red me servía para ver noticias, enviar mensajes, ver alguna cita o entrada en Wikipedia y poco más.
El segundo paso llega cuando se puede poner internet en el móvil, ya puedes dejarte guiar por un gps, consultar de forma inmediata, y surgen los servicios de mensajería. Inicio mi primera cuenta en Facebook, luego dentro de un congreso de Escuelas Católicas me uno a Twiter, aunque esta cuenta la he tenido parada durante tiempo. Poco a poco me voy dando cuenta que móvil me empieza a llevar en vez de llevar yo al móvil. Y es entonces cuando me paro a pensar ¿Me sirve la red, tengo que cerrar todas mis cuentas y volver a la era pre- internet? Esos días volví en la biblia: “vió Dios todo lo que había hecho y era bueno” y aquel mandato “creced…” estas palabras de la primera página de la Bibilia me ayudaron y entendí que no debía volver al pasado y tenía que trabajar para conocer mejor este continente digital, aprender en él y usar las muchas posibilidades que nos da para hacer el bien.
Llega el tercer momento, y fue cuando decidí que tenía que intentar llevar el mensaje de Jesús a la red, y empecé a compartir reflexiones en Facebook, algún pensamiento en Twiter y así poco a poco intento llevar la alegría del evangelio en la red, alguna vez compartiendo algo que he leído y me parece interesante, otras veces escribiendo una reflexión o una oración. Pienso muchas veces en aquella frase, creo de la beata Teresa Calcuta: “Sé que lo que yo hago es como una gota de agua en el océano, pero si no hiciera al océano le faltaría mi boca. Ahora estoy convencido que este nuevo continente tiene muchas posibilidades, y he podido comprobar que en medio de la red Dios, nuestro Padre, lleva su salvación a través de nuestra presencia, por eso intento cada día poner una pequeña gota en el océano inmenso que la red.
Un abrazo,
Ángel
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Un comentario

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    Internet, la Red (como queramos llamar a ese piélago de sitios web, blogs, email, foros, RSS, feisbuk, tuiter, guasap y más cosas 😀 ) es un territorio idóneo para comunicar un mensaje. Y el caso es que yo, como cristiano, tengo un mensaje muy importante e interesante que comunicar: el Evangelio, el Reino de Dios.

    Pero pensemos un momento en el destinatario de este Mensaje de Salvación:

    1.- Otros cristianos. Sin duda necesitamos consolarnos y fortalecernos mutuamente en la Fe. Un blog (como este), feisbuk o tuiter pueden ser las herramientas (hay más, sin duda).

    2.- Cristianos no practicantes o ateos. Creo que pocas veces guglearán sitios cristianos para buscar respuesta a sus inquietudes. Quizá hay que buscar por dónde paran éstos (sus foros, sus blogs, sus lugares para compartir ideas) y participar en sus debates, comentar sus posts (Cristo también se mezcló con el “Mundo”, con los desfavorecidos, que en definitiva son los primeros destinatarios de su mensaje) aportando “nuestra sal en el mundo”, es decir, nuestro punto de vista cristiano, con sencillez, humildad y respeto (para no ser baneado…). Con tristeza hemos de admitir que mucha gente busca en la Red el afecto, la comprensión o el amigo que no encuentran en el mundo real: hay que ver dónde les podemos encontrar para arroparlos con el Amor de Cristo.

    3.- Practicantes de otras religiones. No veo qué se puede aportar a estos (no digo que no haya cosas que aportar)…

    4.- Anti-cristianos, especialmente anti-católicos. ¿Puede aplicarse el punto 2? ¡Ufff! Mucho “temor y temblor” aquí.

    Bueno, pido perdón al Cielo y a vosotros hermanos por extenderme tanto. Pero el tema de la evangelización, también motivado por lo que se está haciendo en mi Parroquia (el Plan Diocesano de Evangelización), me preocupa mucho, muchísimo.

    Que el Señor nos bendiga, que si Él no es el cimiento, en vano se esfuerzan los constructores.