Recuerdos a la fuga

La otra tarde, conduciendo entre reunión y reunión, iba escuchando la radio y quedé sorprendido por algunas breves entrevistas, testimonios de afectados por ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

No voy a hablar en concreto de esta enfermedad. Me interesa tratar de dirigir un discreto foco, aunque sea una pequeñita y tímida luz hacia los afectados de cualquier tipo de degeneración neuronal.

Digo afectados con toda la intención, porque quien más acaba padeciendo estas enfermedades son los familiares de los enfermos. El enfermo la experimenta y la padece, los familiares y cuidadores la padecen.

Situaciones vitales que colocan al individuo en una suerte de límite existencial, mientras trata de sostenerse caminando erguido sobre sobre el filo de la navaja de su propia vida.

Imagino que los inicios serán desconcertantes; supongo que cuando uno comienza a ser consciente, antes de que lo sean sus allegados, combinar desconcierto, dolor, incertidumbre, humor, desamparo habrá de ser un equilibrio malabar difícil. Rabia, incomprensión, disimulo, aceptación.

Me impresionó profundamente el reportaje de COPE. Hoy quiero utilizar las redes para que la vela de mi oración, y la de aquellos que quieran unirse, vaya encaminada a sostener a esas personas, tantas veces refugiadas de sí mismas.

Ha de ser duro el momento en que los hijos, especialmente si los hay pequeños, empiezan a vislumbrar que algo extraño ocurre; demoledor cuando aparezca la incomprensión, la soberbia o la frialdad del cónyuge, la indiferencia del hermano. Picos de sierra. Normal. Todo normal. Procesos por los que, supongo, habrán de pasar.

Que aquellos que aún conserven consciencia, recuerdos, sepan que alguien reza por ellos; que sin recuerdos, sin consciencia, siguen teniendo alma, siguen siendo Suyos; que en la debilidad de las debilidades son los favoritos del Señor. Mientras aún comprendan quiero que sepan que, a medida que se va velando la película que han ido protagonizando, el abrazo amoroso del Padre se va haciendo más tierno y más intenso, y el arrullo de María los mecerá hasta que duerman.

Pido por sus acompañantes, sus familiares, sus cuidadores. Que tengan paciencia, entre sus soledades, miedos e incomprensiones, y sepan ser el abrazo del Padre y el arrullo de María, porque ellos, al menos, sí son conscientes.

Mirada de misericordia ad intra y ad extra. A todos, este año, los llevo conmigo camino de Belén. ¿Venís también vosotros?

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Casado y padre de dos niñas. Misionero Laico del Santísimo Redentor. Scalando en Familia.

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Enrique Casanueva

Casado y padre de dos niñas. Misionero Laico del Santísimo Redentor. Scalando en Familia.

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Un comentario

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    Gracias Enrique leerlo es duro,y no puedo evitar las lágrimas, pero te aseguro que te agradezco el artículo, un placer leerlo, y recordar los momentos aunque fueran tan devastadores
    Feliz Navidad y feliz Año Nuevo
    Un beso para tu familia y un recuerdo especial para tu madre muak 👄

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