Sobre “selfies” y otras batallas

Mis alumnos son expertos en fotos de este tipo. Los jóvenes en general se han vuelto expertos. Ni cursos, ni clases, ni explicaciones, ni problemas de atención, ni desmotivación, ni bajos resultados, ni retrasos ni ausencias. Todos, sin excepción, pasan por esta moda con interés y aprovechamiento, demostrando una alta capacidad.

Frente a las críticas, que nunca faltan, siempre centradas en lo maligno y lo perjudicial de los excesos y las desviaciones, lo cierto es que los jóvenes expresan las búsquedas y las preocupaciones de siempre con las herramientas que tienen a su disposición según la época. Probablemente en otro tiempo existía un “síndrome del espejo adolescente” que hoy se ha convertido en otra cosa. La diferencia es que esta búsqueda, que antes era ciertamente muy privada y personal, o muy íntima y compartida por pocos, se ha hecho un fenómeno social y ampliamente compartido. Es verdad que los jóvenes ya no se hacen fotos para sí mismos, sino para que otros -cercanos y lejanos, conocidos y desconocidos- los vean, para darse visibilidad, para enseñar sus intereses, para mostrar sus opciones, para guardar recuerdos, para buscar refuerzos, para encontrar apoyos y seguridades. El selfie no es un hecho solitario por definición, también es social como la misma red es social.

Siendo una realidad tan extendida, ¿por qué no aprovecharla con aquellos que tenemos más cercanos, empezando por nosotros mismos? Os propongo un ejercicio personal con algunas preguntas, y quizá convendría hacer un sano ejercicio de sinceridad y de compromiso consigo mismo:

  1. ¿Por qué nos hacemos selfies? Los motivos pueden ser muy diversos, muchos virtuosos, constructivos y sanos. Me pregunto por esas personas que todo lo ven gris y con sospecha, ¿qué les pasará? El Papa, que también participa de esta forma moderna de comunicar, crea a través de los selfies “eventos”. Es decir, la foto traspasa a la foto, existe una dinámica interna que hay que aprender a leer.
  2. ¿Qué mostramos en la foto? Efectivamente, lo mejor. Intentamos que quede bien. Los jóvenes aprenden “postureo”, y lo llaman así sin problemas ni complejos. Porque el objetivo es precisamente este. Pero dónde está puesta la mirada sobre la búsqueda de lo mejor. ¿La alegría? ¿La belleza? ¿La relación? ¿La acción? Sin duda alguna toda persona tiene una búsqueda legítima de amor, que debe ser escuchada y atendida sin menosprecios ni banalidades. ¡Nada de reírse y vulgarizar, si sabemos lo que toda persona quiere encontrar!
  3. ¿En verdad hay tanto egoísmo y egolatría? Narciso gustaba de mirarse a sí mismo, y huía de la mirada ajena al sentirse superior. Aquí lo que hay es una exposición masiva de la propia vida. No tan instantánea como algunos creen. La foto que hoy se sacan los jóvenes se puede mostrar mañana, o pasado, o dentro de una semana, esperando un momento preciso. Pero, sabiendo que todos tenemos pies de los que cojeamos, ¿cómo salir de ella? ¿No será acaso con una buena acogida por parte de otros, una mirada que nos invite a salir de nosotros mismos, una palabra que nos haga reconocer lo verdaderamente valioso que hay en cada uno y cómo compartirlo? Lo que no conduce a ninguna parte es el juicio, muchas veces desmedido e intolerante, que se hace. ¿Por qué no probar primero con uno mismo?
  4. Por último, ¿por qué se ha contagiado tan fácilmente? Es sorprendente comprobar cómo determinadas “modas” corren como la pólvora por todo el planeta en esta situación global que estamos estrenando. ¿No será que toca algo muy humano, muy original? Y aprovecho para soltar mi última pregunta: ¿No puede ser todo esto  una gran oportunidad para contarle al hombre de carne y hueso, que nace y vive y busca, que debe aprender a mirarse a sí mismo, que ansía conocerse en profundidad, que es un misterio para sí mismo?

Siempre hay que recordar que detrás de cada hecho y acontecimiento en la red, por pequeño y cotidiano que parezca, o por novedoso, original o contagioso que sea, hay una persona que desea ser conocida, que clama por una relación intensa, que busca la felicidad, el amor y la paz. Y esto no es un final bonito, sino un final muy real que deberíamos tomarnos muy, pero que muy en serio.

Avatar

joseferjuan

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.