San Jerónimo… y ¿tú?

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Hoy celebramos a San Jerónimo, uno de los cuatro Padres Latinos de la Iglesia. Conocidísimo por ser el traductor de la Vulgata siguiendo el encargo del Papa Dámaso I. Sacerdote, asceta, erudito.

Hombre de carácter duro, muy de “al pan, pan y al vino, vino”. No se andaba con contemplaciones ni con medias tintas. Feroz contra las herejías. Corregía de un modo implacable. Además, podríamos decir que era irascible. Y, sin embargo, santo… Y esto me anima, porque no sé yo a quién me recuerda ese carácter…

Una vez más los santos nos muestran con su vida que, a pesar de todas nuestras debilidades, cualquiera puede llegar a serlo; todos debemos tenerlo como meta.

Además de sus libros, con la cantidad de cartas suyas que se conservan, no quiero ni imaginarme la revolución que habría supuesto de haber tenido un ordenador, Tablet o Smartphone y conexión a internet. Si ya fue calumniado en su época (ay, Santa Paula) y se granjeó importantes antipatías ¿os lo imagináis con una cuenta de Twitter o un perfil de Facebook? Pues quizás sería bueno hacer ese ejercicio de imaginación. ¿A cuantos nos encontramos a diario en la redes con un carácter impetuoso y que expresan lo que se les pasa por la cabeza sin el tamiz de la delicadeza? ¿Qué pensamos de ellos? ¿Llegará alguno de esos personajes a ser un santo, aunque sea anónimo, como lo es Jerónimo? ¿Emitimos nuestro juicio sobre ellos, aunque sea interno, pasándolo por el tamiz de la caridad?

Por otro lado ¿Qué pensaría Jerónimo si viviera en nuestro tiempo? ¿No estamos, quizás, demasiado pendientes de no herir, de no molestar, de no ser señalados por el dedo quien sea? ¿Nos expresamos como realmente pensamos o, por el contrario, pretendemos adaptarnos a los aires ideológicos imperantes? ¿Usamos realmente la libertad de pensamiento y expresión? ¿Somos en verdad expresión y ejemplo de un cristiano?

Tú ¿Qué respondes?