Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Perpe

Hoy celebramos la festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Se trata de una de las devociones marianas más extendidas por todo el orbe. No me voy a detener en la historia del Icono porque para eso os dejo aquí un video que la explica con claridad.

Conmemoramos su fiesta y se cierra el Año Jubilar que concedió el Papa Francisco con motivo del 150 aniversario del restablecimiento de su culto público. El Papa Pío IX se lo entregó a la Congregación del Santísimo Redentor con el siguiente mandato: “Dadla a conocer por todo el mundo”. Se ha convertido con el paso de los años y gracias a la labor abnegada y entusiasta de los misioneros Redentoristas, religiosos y laicos, en un Icono eminentemente misionero que ha llegado a los lugares más alejados; su fe robusta en las manos de María. La imagen de Nuestra Señora en esta advocación permanece como Perpetuo Socorro para todos. Un Icono de Amor a cuyo amparo se han acogido y acogen millones de fieles en todos los idiomas imaginables, para dejar en sus manos congojas, enfermedades, preocupaciones, miedos… para tantos y tantos abandonados son las manos de la Virgen el único atisbo de Esperanza al que asirse. Los consuelos recibidos, los favores atribuidos a su intercesión son innumerables. El Niño, asustado ante el anuncio de la Pasión, se agarra con fuerza y seguridad, con sus manitas a la mano de su Madre; la Madre lo sostiene amorosa en su regazo. Todos somos como el Niño cuando con confianza acudimos a ella y, como al Niño, a todos nos acoge amorosa.

Hoy quiero resaltar en este lugar que habito, la labor que se ha realizado a lo largo de este Año Jubilar en las redes sociales: Facebook, Twitter, Youtube… todas han propagado también en este continente el Perpetuo Socorro de María. Desde la extraordinaria misión por Irlanda, de Catedral en Catedral, de asilo en asilo, de colegio en colegio, de iglesia en iglesia llevando el Icono en persona y mostrándolo a diario en las redes, a las multitudinarias novenas por Filipinas, las actividades en Latinoamérica, Canadá, Albania, Costa de Marfil, Australia… no sigo enumerando rincones porque no acabaría, pero casi cada una de ellas ha sido mostrada a diario en las redes. Se han organizado peregrinaciones a prácticamente todos los Santuarios Marianos Redentoristas para obtener la indulgencia plenaria, especialmente a la iglesia de San Alfonso en Roma donde se conserva el Icono original. Hoy las procesiones con el Icono se desarrollarán por todo el mundo; las habrá más solemnes o más sencillas, pero el amor de los fieles será el mismo en todas. En el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde se encuentra la Casa Provincial Redentorista de España, presidirá la misa solemne a las 20:00h el Arzobispo D. Carlos Osoro y, como cada año, el SAMUR sacará el paso de su Patrona por las calles de Chamberí. Es solamente un ejemplo, pero es hermosísimo contemplar cómo enfermos, ancianos y personas impedidas se acercan a ventanas y balcones; es impresionante ver cómo, al paso de bares y terrazas la gente sale a su encuentro con respeto. Que sea este también un balcón para quien no la tenga cerca; quiero acercarla a todos los que comparten conmigo este mundo y darla a conocer a quienes no han oído hablar de Ella. Aunque es Ella quien sale a nuestro encuentro…

En las redes hemos compartido, estado en contacto, expandido su devoción, encontrado consuelo. “Dadla a conocer…” Las redes nos han puesto a orar ante el Icono. Las redes pueden ser las manos de María, los ojos de María, el Socorro de María; Amor. Hoy, en este lugar por el que también camino quiero encomendar a todos mis hermanos Redentoristas, a mis hermanos de iMisión, a todos los iMisioneros, a todos los internautas, al Icono de Amor; con la mirada siempre en Cristo, en quien la Redención es abundante.

 

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros.

Madre del Amor, ven en nuestro socorro.

 

Oh Madre de misericordia… que otros soliciten de ti lo que mejor les parezca: salud del cuerpo, riquezas y otros bienes de la tierra; Señora, yo vengo a pedirte lo que deseas ver en mí:

Tú que fuiste tan humilde, concédeme la humildad…

Tú que fuiste tan sufrida en las penas de la vida: concédeme la paciencia en las contrariedades.

Tú, tan llena de amor a Dios: concédeme su santo y puro amor.

Tú, todo caridad para con el prójimo: concédeme caridad  para con todos, sobre todo hacia los que me son adversos.

Tú, del todo unida a la voluntad de Dios: concédeme total conformidad con lo que Dios dispone de mí.

En una palabra, Tú, la más santa entre las criaturas oh María, hazme santo”. (San Alfonso Mª de Ligorio)

¿Hacemos brexit en lo digital?

La encrucijada del Brexit, al margen del resultado final, destapa una realidad constatable: todos defienden su postura bajo el argumento del máximo beneficio común, y en esta lucha por ver cuál de los dos lados es más británico, la sociedad levanta brechas difíciles de salvar, muros que costará echar abajo, porque son invisibles pero duros como la piedra.

Al hilo de la agenda informativa, no dejo de preguntarme qué podemos aprender de todo esto. La tentación de aislarnos para proteger nuestros intereses frente al otro, de preferir correr en solitario, está ahí para cualquiera, también para los católicos y también en las redes sociales.

Lo digital no es un instrumento de evangelización sino una cultura, un ambiente que configura la sociedad actual. Así lo define el Magisterio de la Iglesia desde hace décadas. Éste es un espacio habitado, poblado de hombres y mujeres con diferentes formas de entender el mundo, y las relaciones establecidas en este continente no son virtuales ni pueden ser vividas en profundidad si no es desde la mano tendida y el oído atento. Nuestro trato con personas en las redes sociales son tan reales como las que mantenemos en el mundo físico. Sin embargo, en muchas ocasiones, vivimos nuestra vida “digital” en una isla, carente de autenticidad; nos protegemos y cerramos la ventana ante la más leve brisa que traiga olor a diferente. No dejamos que nos toque lo ajeno, nos alejamos del corazón de las personas para salvar nuestra posición. ¿Es eso vivir en la Red? ¿O para vivir en ella hay que acabar “enredado” como en este ejemplo de una simple manera de responder con respeto a quien piensa diferente?

El Papa no se cansa de invitarnos a dejar nuestras comodidades y hacer casa “en las fronteras”; a accidentarnos antes que anquilosarnos; a resfriarnos por abrir las ventanas antes que morir asfixiados en nuestro conformismo. Supongo que pone el dedo en la llaga, y por eso, y no sólo por su cercanía, el Papa gusta mucho a la gente “de fuera”, pero puede que a los de “dentro” nos dé más que un dolor de estómago. ¿Ha venido Francisco, como su homónimo de Asís, a reconstruir la Iglesia? ¿Necesitamos convertirnos, replantearnos no sólo qué hacemos en Internet sino, cuál es nuestro mensaje, en qué tono lo hacemos llegar y a quién lo dirigimos?

De nosotros depende traducir el deseo del Papa de fomentar  esa cultura del encuentro, que requiere “que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros”. Porque los seguidores de Jesús no podemos guardarnos para nosotros el resultado de nuestra pesca milagrosa, sino que estamos llamados a dar un testimonio abierto de la felicidad que hay en el hecho de sabernos hijos de Dios.

Crea y gestiona tu propio blog

Por Nestor Mora.

Ante todo deseo agradecer la staff de iMision la oportunidad de impartir un taller sobre la creación y gestión de blog. En este texto no voy a desvelar los contenidos que se tratarán en el taller, sino más bien introducir algunos aspectos que no pueden ser abordados por el tiempo y el nivel del taller en cuestión.

Nos podemos hacer una pregunta previa a cualquier consideración ¿Por qué crear un blog? Seguramente se puedan dar cientos de respuestas diferentes, basadas en las necesidades y motivaciones de cada persona, pero hay un aspecto que seguro que aparece en cualquiera de ellas: relacionarnos. Un blog, una cuenta en una red social, un foro de diálogo, son herramientas que facilitan la comunicación entre nosotros y por lo tanto, deberían estar centrados en las personas. Somos seres sociales que necesitamos aprender, divertirnos, compartir e incluso discutir educadamente, cuando hace falta trabajar unidos. Un blog es un espacio virtual que habla de nosotros, de las instituciones donde vivimos, de las personas que nos rodean. Abrir un blog es abrir una ventana a lo que nos apasiona y no podemos dejar de comunicar a los demás. ¿Por qué abrir un blog? Porque queremos compartir con los demás lo que somos.

Hay una palabra de define a todo bloguero: pasión. Nos apasiona algo y no podemos dejar de compartirlo con los demás. Es una pasión que va más allá de la dimensión emotiva, ya que queremos escribir de ello y tenemos la voluntad de hacer con cierta frecuencia. La comunicación afectiva-emotiva existe y podemos emplearla unida a la comunicación intelectual y volitiva. Cada entrada de nuestro blog es un acto voluntario que nos lanza más allá de los límites de nuestra persona. Cuando hay algo relevante que compartir y no podemos encerrarlo en nuestro interior, se obra el milagro de la comunicación.

Hay que ser consciente que la comunicación no es una panacea. No es un fin de sí mismo, sino una herramienta que tenemos a nuestra disposición para salir de nuestro yo y encontrarnos con el tu y disfrutar del nosotros. A veces la comunicación duele. Comunicar en negativo nos lleva enfrentamientos que generan emociones dañinas. ¿Por qué es así? Por desgracia la naturaleza humana es limitada y está herida. La comunicación es como una llave inglesa que según se usa se amolda a nosotros, pero que termina por desgastarse. Una llave inglesa que puede arreglar una tubería o herir en la cabeza a otra persona. Como cristianos sabemos que todo lo humano es falible, pero que no por ello debemos temer o desesperar. Aquí viene algo importante para todo evangelizador en las redes. Cristo nos ha señalado a la Gracia como elemento que transforma nuestros límites y nos lleva más allá de nuestros límites personales. Si confiamos sólo en nuestra capacidad de comunicar y gestionar la comunicación, tarde o temprano nos encontraremos en problemas. Si humildemente dejamos que la Gracia haga su trabajo, dejando que catalice todas nuestras acciones, nos daremos cuenta de la presencia del Señor entre nosotros.

¿Por qué crear un blog? La respuesta es evidente: para encontrarnos con Cristo reflejado en nosotros mismos y para encontrarnos en nuestros hermanos. Un blog es una aventura vital que va más allá de llenar de texto un espacio virtual o compartir las fotos del fin de semana. Un blog, es una extensión de nosotros mismos y por ello, un espacio en el que el Espíritu Santo debe habitar en plenitud. Esta aventura no está exenta de peligros, pero que merece la pena.

En el taller trataremos aspectos funcionales y técnicos, pero reservaremos un espacio para entrelazar los blogs con la tan necesaria evangelización digital. Habrá muchos aspectos que se quedarán fuera, pero seguro que lo más importante del taller se consolida con gozo y determinación: estamos unidos y nos apoyamos unos a otros para seguir adelante día a día.

Compartiremos el vídeo de cada taller con sus materiales en la página de la iJornada. Te invitamos a visitarla. 

Yo me pregunto


Mission 1986 real : Roland Joffe Jeremy Irons COLLECTION CHRISTOPHEL

Hoy es viernes y contemplando a Cristo en la Cruz, reflexionando sobre los días previos, yo me pregunto qué habría hecho. ¿Negar? ¿Silencio cómplice? ¿Huir? ¿Mirar impotente? ¿Alzar la voz? ¿Defender hiriendo a Malco y dejar que Jesús obre el milagro? ¿Simplemente llorar y esperar?

No lo sé, no estuve allí. Estoy aquí y ahora. Mi momento es el actual y mi lugar allí donde vivo, un lugar inmenso al habitar también las redes sociales. Éste es el momento de la historia del hombre en el que el Señor quiso que yo estuviera. Esa es la realidad, la actuación, la opción, son sólo mías; el libre albedrío para señorear de manera absoluta nuestras decisiones.

La realidad histórica de mi país, de mi ciudad, es muy similar a circunstancias ya vividas por generaciones anteriores. La diferencia, que no es poca, es que la tecnología, internet, las redes sociales, nos acercan las injusticias, las humillaciones, el arrinconamiento, unas veces abierto y otras sutil, de lo cristiano, de los cristianos. La historia parece ser cíclica, como para dejar patente el empecinamiento del hombre en sus propios errores; el maligno montado en una noria. Sin embargo, en esos ciclos repetitivos de la historia yo prefiero ver oportunidades, precisamente para que la humanidad como tal, y el pueblo de Dios en concreto, enmende actitudes, corrija errores, desate estructuras, elimine injusticias, afiance conceptos, y pueda avanzar en la construcción del Reino.

Yo no soy de callar. El silencio me parece cómplice. Creo que son momentos de visibilidad. Hacerse visible con normalidad y con la alegría que debe desprender nuestra fe. Callar es no defender a los débiles, a los agraviados. Callar es no corregir al que yerra. Callar es claudicar ante la injusticia.

Visibilidad en nuestra vida diaria, con nuestra propia vida y con la palabra. Visibilidad optimista, alegre, confiada, acogedora, armoniosa, pacífica y contundente.

Hoy, viernes de Cuaresma, orando a los pies de la Cruz, yo me pregunto qué hago. Y, a los pies de la Cruz, elijo no callar, pero tampoco herir a Malco. Soy más de Jeremy Irons en La Misión, Custodia en mano, que de empuñar las armas. Pero callar, jamás.

¿Cómo lo llevas?

Carne

Qué ¿Cómo lo llevas? Viernes después de Ceniza. Apenas acabamos de comenzar a caminar hacia la Pascua y ya es viernes, el primero de esta cuaresma. Ya sabéis, hoy nada de carne.

Sí, parece una tontería hoy en día eso de la carne. De acuerdo; o no. Pero por qué no le dotamos de sentido. Realmente la obediencia en sí misma puede ser parte del camino de la propia libertad, y curiosamente la primera lectura de hoy nos habla de abrir las prisiones; significativo que las adjetive. No todas las prisiones, ni cualquier prisión: “Abrir las prisiones injustas…” Pues quizás sea buen momento para abrir el cepo de nuestro corazón y combinar ese acto que en nuestro mundo actual nos puede parecer superfluo con algo más. Prescindir de la carne y algo más. Así se lo enseñamos en casa a nuestras hijas; así tratamos de vivirlo en familia. Abstinencia y entrega. Del desierto iniciado el miércoles, desierto compartido, a la entrega.

¿Por qué no intentamos que ese “algo más” sea nuestro ofrecimiento como meros instrumentos? Sí, simples instrumentos. Dejar que Dios nos use, nos utilice. Una buena opción podría ser dejar que el Señor nos use para amar. Que otros sientan hoy el amor de Dios a través de nosotros mismos, de nuestras manos, de nuestro tiempo, de nuestra escucha, de nuestra sonrisa, de nuestra compañía, de nuestro consejo o nuestro silencio, de nuestro abrazo, de nuestra comprensión aunque ni entendamos, de nuestra mirada. Que otros sientan hoy que son importantes para el Señor porque lo son para nosotros. Y con alegría. Si el miércoles se nos reconocía por la ceniza en la frente, que hoy se nos reconozca por la sonrisa, la luz de la mirada y, sobre todo, por ser cauce de Amor.

Yo completaré mi día habitual con el Vía Crucis en mi parroquia y a las 20:30h celebraremos una “cena del hambre”.  Luego, pero muy luego; después, pero mucho después, ya iré pensando en aquello que pueda cambiar, que deba ir cambiando. Hoy prefiero dejarme para el último lugar. Vuelta al silencio, al desierto…

¿Santo muerto?

Pío

Un signo de santidad. Un templo del Espíritu Santo. Una custodia. Evangelio en gerundio. Un santo. Un desparrame de la misericordia del Redentor. Eso fue el P Pío de Pietrelcina en vida. Eso es en la Iglesia del cielo. Eso es lo que veo ante las imágenes del cuerpo incorrupto del P Pío, que muestran mucho más allá de un cuerpo inerte e incorrupto. Nos traen el recuerdo de su vida, extraordinaria. Es su vida lo que me impresiona, atrae y anonada. Como la de tantos santos.

Su caso es extraordinario. Estigmas, olor a flores de la sangre de sus llagas, clarividencia, bilocación, levitación… extraordinario. No es el único caso, pero es extraordinario. Y todo lo vivió con paciencia, fe y entrega.

Vemos las imágenes y reconocemos hoy en ellas a un santo. Pero… ¿cuántos santos pasan desapercibidos a nuestro lado? Cada uno de ellos es presencia viva del Amor. ¿A cuántos vemos? ¿Los reconocemos?

Muchos, la inmensa mayoría, son personas discretas, anónimas, sencillas y sin “importancia”. Que alguien viva fenómenos fuera de lo corriente es extraordinario, y extraordinaria es la presencia del Señor en lo ordinario. Cuestión de nuestro enfoque es verla, descubrirla o no.

Descubrirla es un puntazo, una gracia. Pero… ¿Lo somos nosotros? ¿Somos signo? ¿Somos Evangelio en gerundio? Sí, nosotros. Tu y yo. Con la normalidad de nuestra vida, con la inmensa pequeñez de nuestro ser, con lo que a veces nos pueda parecer el fardo insoportable de nuestras debilidades. Cada uno en nuestro estado de vida; cada uno en cada paso. En casa, como padres, hijos o esposos. En el trabajo. Como amigos. Como pastores o como feligreses. Cuando tropezamos y al levantarnos. En las redes sociales. En nuestro lugar en el mundo ¿Llevamos un pequeño reflejo del Amor de Dios?

No basta con reconocer ese Amor en los demás. No basta con el conocimiento, con una actitud aparente. Es la entrega sincera y humilde de nosotros mismos; la entrega sincera, humilde, alegre y perseverante de nuestra vida. Encontrarte con Él te lleva a ello; buscarle, también. Encontrarte con Él te hace dar pasos antes insospechados; buscarle, también. Encontrar una lumbre te puede llevar a estar cómodamente calentito; ser una microluciérnaga, sin embargo, alumbra a otros.

Tú eliges. Pero ten algo claro: no hay santo muerto. Menos en esta vida.

Y yo ¿Qué soy? ¿Qué quiero ser?

Y tu ¿Qué eres? ¿Qué quieres ser?

La elección es nuestra; tuya y mía.

Obras de misericordia

MISERICORDIA

He estado leyendo el discurso que el Papa ha dirigido este viernes a la Congregación para la Doctrina de la Fe (A los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe). Tenemos la suerte de que las palabras de Francisco son de una claridad meridiana. Uno no necesita elucubraciones ni interpretaciones sobre el fondo, ni acudir a un diccionario para poder sacar algo en claro. Hable a quien hable, se dirija a quien se dirija, no hay lugar a dudas; cualquiera puede entenderlo.

De dicho discurso ha habido un párrafo que me ha cuestionado de manera especial:

¿Cómo no desear entonces que todo el pueblo cristiano –pastores y fieles– descubran y pongan en el centro, durante el Jubileo, las obras de misericordia corporales y espirituales? Y cuando en el ocaso de la vida, se nos preguntará si hemos dado de comer al hambriento y de beber al sediento, también se nos preguntará si hemos ayudado a las personas a salir de sus dudas, si nos hemos comprometido a recibir a los pecadores, advirtiéndolos o corrigiéndolos, si hemos sido capaces de luchar contra la ignorancia, especialmente la relativa a la fe cristiana y a la vida buena. Esta atención a las obras de misericordia es importante: no son una devoción.”

Me ha cuestionado a mí mismo porque a veces uno puede tener la tentación, o la sensación, de caer en una suerte de activismo obviando o dejando de lado la parte espiritual, transcendente. De ser esa sensación real o en caso de caer en esa tentación, estaremos ninguneando, desatendiendo, la parte central de nuestro ser que es precisamente la transcendente, el quid. Francisco me ha recordado, una vez más, a San Alfonso Mª de Ligorio que se fijó en los más pobres, los más abandonados, “los más necesitados de auxilios espirituales…”.

Me ha cuestionado porque muchas veces uno puede tender a considerar las obras de misericordia como una devoción más. Lo deja claro, no son una devoción. Pue tengámoslo no solamente en cuenta, pongámoslo en práctica. También en las redes. Las obras de misericordia NO son una devoción. Y son catorce, siete espirituales y siete corporales:

Obras de misericordia espirituales:

1) Enseñar al que no sabe

2) Dar buen consejo al que lo necesita

3) Corregir al que se equivoca

4) Perdonar al que nos ofende

5) Consolar al triste

6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

 

Obras de misericordia corporales:

1) Visitar a los enfermos

2) Dar de comer al hambriento

3) Dar de beber al sediento

4) Dar posada al peregrino

5) Vestir al desnudo

6) Visitar a los presos

7) Enterrar a los difuntos

 

Ánimo, a por ellas y en gerundio…

¡Ya vienen los Reyes!

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¿Habéis sido buenos…? ¡Seguro que sí, aunque siempre se pueda mejorar! La de hoy es una Noche en la que todos debemos ser un poco niños, tener la ilusión, esperanza y mirada de los niños. En el transcurso de la noche del 5 al 6, son muchos los pequeños que esperan con ilusión la llegada de esos magos que la tradición, desde el siglo V, convirtió en tres Reyes con el nombre de Melchor, Gaspar y Baltasar. La ilusión y la inocencia de los más pequeños que esperan sus regalos con impaciencia. Os animamos a que no olvidéis a los más necesitados, a quienes no tienen nada. ¡Compartid! Enseñad a vuestros hijos a compartir, que vean que vosotros lo hacéis y hacedlo con ellos. Enseñad a vuestros pequeños a que ese Niño, el Redentor, nos ofreció el mayor de los regalos, la salvación, y que ese regalo no es para unos pocos, lo es para todos. Enseñadles a compartir para que crezcan conformando un mundo cada vez más justo.

Cabalgatas, nervios, regalos… Pero lo que realmente celebraremos el 6 de enero es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, la Epifanía del Señor. En Oriente comenzó a celebrarse en el siglo III, y en Occidente en el siglo IV. Hagámoslo con profundidad, intentando alejarnos de los ruidos del mundo.

Tratemos de adentrarnos en el relato de Mateo y, guiados por la estrella, junto a aquellos varones magos, postrémonos ante la fragilidad del Niño Dios, del Amor. No llevaremos ni incienso, ni oro, ni mirra pero ¿Qué mejor que nosotros mismos como ofrecimiento?

¡Sed vosotros mismos la ilusión! Y no lo olvidéis, sedlo también en las redes. Disfrutad del día con alegría e intensidad, teniendo claro que Él es el realmente importante.

 

Recuerdos a la fuga

La otra tarde, conduciendo entre reunión y reunión, iba escuchando la radio y quedé sorprendido por algunas breves entrevistas, testimonios de afectados por ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

No voy a hablar en concreto de esta enfermedad. Me interesa tratar de dirigir un discreto foco, aunque sea una pequeñita y tímida luz hacia los afectados de cualquier tipo de degeneración neuronal.

Digo afectados con toda la intención, porque quien más acaba padeciendo estas enfermedades son los familiares de los enfermos. El enfermo la experimenta y la padece, los familiares y cuidadores la padecen.

Situaciones vitales que colocan al individuo en una suerte de límite existencial, mientras trata de sostenerse caminando erguido sobre sobre el filo de la navaja de su propia vida.

Imagino que los inicios serán desconcertantes; supongo que cuando uno comienza a ser consciente, antes de que lo sean sus allegados, combinar desconcierto, dolor, incertidumbre, humor, desamparo habrá de ser un equilibrio malabar difícil. Rabia, incomprensión, disimulo, aceptación.

Me impresionó profundamente el reportaje de COPE. Hoy quiero utilizar las redes para que la vela de mi oración, y la de aquellos que quieran unirse, vaya encaminada a sostener a esas personas, tantas veces refugiadas de sí mismas.

Ha de ser duro el momento en que los hijos, especialmente si los hay pequeños, empiezan a vislumbrar que algo extraño ocurre; demoledor cuando aparezca la incomprensión, la soberbia o la frialdad del cónyuge, la indiferencia del hermano. Picos de sierra. Normal. Todo normal. Procesos por los que, supongo, habrán de pasar.

Que aquellos que aún conserven consciencia, recuerdos, sepan que alguien reza por ellos; que sin recuerdos, sin consciencia, siguen teniendo alma, siguen siendo Suyos; que en la debilidad de las debilidades son los favoritos del Señor. Mientras aún comprendan quiero que sepan que, a medida que se va velando la película que han ido protagonizando, el abrazo amoroso del Padre se va haciendo más tierno y más intenso, y el arrullo de María los mecerá hasta que duerman.

Pido por sus acompañantes, sus familiares, sus cuidadores. Que tengan paciencia, entre sus soledades, miedos e incomprensiones, y sepan ser el abrazo del Padre y el arrullo de María, porque ellos, al menos, sí son conscientes.

Mirada de misericordia ad intra y ad extra. A todos, este año, los llevo conmigo camino de Belén. ¿Venís también vosotros?

Un tiempo nuevo

Un tiempo nuevo. Adviento. Un camino de espera, una senda de Esperanza. De nosotros depende que sea una espera pasiva o que la propia Esperanza nos empuje a salir de nosotros mismos y ponernos a caminar. No andar por andar.

Sin prisas, con calma, con sentido.

Iniciemos el Camino en la Palabra y hagámoslo como un camino interior; silencio, oración, meditación. Revisión, puesta a punto. Y salgamos. No tanto por nosotros; salgamos a recoger por el camino a los que ya ni esperan, a los agobiados, los hastiados, los cansados, los defraudados. Seamos signo de esperanza para los desesperados, fuego para los fríos.

Camino interior. Mirémonos con misericordia para ser misericordiosos con los demás. Deshagámonos del lastre del rencor, el prejuicio y el resentimiento. Seamos palabra de consuelo, gesto de perdón.

Camino interior con compañía, con la compañía de Cristo. Salgamos a caminar con otros. Este camino hay que hacerlo en compañía.

Quiérete. Ama. Que todos sepan que Él les ama, que nadie se quede sin saberlo.

Permanezcamos a la escucha para poder escuchar al hermano. Sin prisas. Que todos sepan que Él les escucha.

Camino nuevo. Tiempo nuevo. Hombre nuevo. Empieza por ti mismo. Sal. Continúa por tu familia. Salid juntos.

Seamos luz allá donde estemos. También en las redes. Luz que prenda otras candelas. Creemos un ejército de luciérnagas que alumbre a todos.

Yo quiero ser un hombre nuevo. Que mi espera sea activa. Salir al encuentro de otros. No quiero permanecer inmóvil. La Esperanza me llama a la acción, al gerundio. Con sentido, con calma, sin prisas.

Quiero que todos lo sepan, que se vayan uniendo al caminar. No quiero llegar sólo a adorar el Pesebre. Quiero que seamos muchos caminando juntos y legión adorando en Familia.

¿Te animas? ¿Caminas conmigo? ¿Nos cogemos de la mano y comenzamos?

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