Dios en Google

Ayer Google cumplió 18 años. Y con motivo del aniversario busqué la palabra “Dios” en Google Trends. El resultado es la imagen que pongo en portada. Como veis, bien podemos hablar de un interés creciente. Es una búsqueda consolidada y relevante, que no sólo se mantiene en el tiempo sino que es una “búsqueda popular”. Google otorga a las búsquedas un valor estadístico de popularidad, siendo el máximo 100 puntos. El último resultado de esta estadística es 98. ¡No digo más!

Otra cuestión, no menos interesante, es ver con qué términos se asocia. Quizá rastreando en la parte inferior nos aporte claridad. Pero he vuelto a Google, a la barra típica, y he ido haciendo preguntas sobre Dios:

  • Si escribo “Por qué Dios…” se autocompleta con 5 resultados (en mi zona), que son: … permite el sufrimiento, … creó al hombre, … permite el mal, … te hizo tan bella, …no existe. Independientemente de lo que cada cual pueda encontrar, las preguntas son muy interesantes. Se relacionan directamente con el sufrimiento humano, son muy existenciales.
  • Si escrito “Quién es Dios…” encuentro: … padre, … para ti, .. para mí, … según la Biblia, … hijo. De nuevo, búsquedas en las que se notan preocupaciones personales, mezcladas esta vez con dogmática. Y resulta interesante ponerse en el lugar de alguien que quiere encontrar respuestas sobre quién es Dios para otros, e incluso pregunta a Google “Quién es Dios para mí”. Me imagino diversas circunstancias en las que alguien puede hacerlo. Es parte de nuestro tiempo.
  • Si escribo “Dios quiere…”, me quedo sin palabras al autocompletarse: … que todos los hombres se salven, … ayudarte, … que seas feliz, … lo mejor para ti, … que seamos felices. ¡Google lo tiene claro! ¡Esta es la línea!
  • Entre otras cosas, he terminado mis búsquedas con “Dios busca…” ¡Te invito a que encuentres tú mismo la respuesta.

Más allá de todo esto, y de lo que puede significar, sabemos que Google dice que es un buscador pero realmente tendríamos que decir que es un “respondedor“. ¿Con qué se encontrará la gente que esté necesitada de una palabra.

Nos vemos en Twitter: @josefer_juan

¿Cómo usar las encuestas en Twitter?

Desde hace dos días, tenemos abierta para todos la posibilidad de hacer una pequeña encuesta a través de Twitter. Debajo del espacio para escribir el tweet, junto a los logos de fotos y localización, aparece uno nuevo: un círculo dividido en dos quesitos de distinta proporción. ¡Este es el nuevo logo para las preguntas, para las encuestas!

Es muy sencillo. Pulsas el botón y te aparece un molde de tweet con diversos espacios. Basta completarlo una vez para aprender toda la técnica necesaria.

Será visible, como todos nuestros tweets, a aquellas personas que nos siguen y, en caso de que hagan RT, a las personas que siguen a esas otras personas. Su alcance, por tanto, es reducido. E igualmente, para quien no lo sepa o haya probado, sólo se pueden ofrecer dos respuestas entre las que hay que elegir.

Los datos que se recogen son: el número de personas que votan una u otra cosa, pero no quién es concreto cada cual, y el porcentaje de respuestas de una u otra opción. De nuevo, mucha limitación.

Y respecto a la duración, se suma a la moda de los mensajes funcionales de 24 horas. Fuera de ellas, deja de estar activo para nuevas respuestas. Queda ahí, con el resultado alcanzado.

Sin embargo, me parece interesante que exista esta reducción o limitación, porque nos obliga a pensar muy bien lo que ofrecemos.

  1. La posibilidad de preguntar en las redes sociales es altamente rica siempre. Ya hemos destacado en otras ocasiones lo importante que son las preguntas -bien hechas si queremos que sean verdaderas preguntas y buenas preguntas- en las redes sociales en evangelización. Mejor y por delante siempre de las respuestas, que parece que no calan tanto.
  2. Preguntar es cuestionar, y las buenas preguntas cuestionan algo, es decir, conectan con algo, despiertan algo, mueven algo. De ahí que también sería interesante no hacer un uso maligno y pretencioso de las preguntas, porque pueden zarandear en exceso la persona, pueden incomodar en el peor sentido de la palabra, pueden molestar demasiado a quien las lee. Una buena pregunta, me pregunto, ¿no debería ser también respetuosa?
  3. Y ahora, con respuestas. Las posibles respuestas obligan a pensar las cosas en alguna dirección. Es muy interesante considerar ahora qué preguntas hacemos y de mano de qué respuestas irían. Resulta llamativa la incorporación en las respuestas de lo que muchos antes hacían en las preguntas, como doblándolas. Creo que nos brinda la posibilidad de deslindar lo que es la buena pregunta en sí, de nuestra respuesta y otra más ajena que hemos podido desechar. Y ofrecer esto a los demás como nuestra intuición, pero sin señalarla directamente. Deja más libertad a quien lee de participar en nuestra propia búsqueda. También cabe ahora aprender mucho más.
  4. ¿Dónde queda Dios en muchos casos? ¿Resulta pregunta o es la respuesta? ¿Dios cuestiona o sólo responde? ¿Dependerá, estará más de uno pensando, de la pregunta y de las respuestas? Pero me parece muy importante ver que ahí se abre también una buena pregunta para nosotros mismos. ¿El encuentro con Dios es la pregunta radical sobre nuestra vida, o es la respuesta? ¿Dios se muestra de qué modo hoy a la humanidad, que parece empeñarse tantas veces en crear distancia entre ellos y los demás? Y más preguntas, ¿en relación con la Iglesia, en relación a la oración, al compromiso fraterno, al servicio al otro? ¿Dónde pondremos el acento ahora que se pueden hacer las cosas de este modo?
  5. Leer las respuestas. ¿Volveremos a dar una y otra vez valor a la mayoría? ¿Aprenderemos que no pocas veces se deslindan mayoría y verdad, caminando cada cual por su lado? ¿Sabremos valorar por qué unos u otros han respondido de este modo, podremos aproximarnos, aunque sea un poco, al motivo o intención que hay detrás de la participación y de la respuesta misma? ¿Servirá para llegar a cada cual sin quedarse, como tantas otras veces, en puro dato, en matemáticas vacías de vida, en pseudociencias, en lo ajeno a las personas y a lo mismamente humano entre lo más humano, a lo concretamente personal?
  6. Por último, la obligación de elegir y mojarse, frente a la indiferencia que deja pasar. Espectacular llamada a la participación propia. Fastidia, de algún modo, el anonimato. Al menos por ahora será de esta forma y no está pensado que pueda ser de otro modo.

Seguramente haréis un buen uso de esta nueva herramienta, mucho mejor que yo. Esta sólo es mi primera reflexión sobre el asunto.

La tecnología mejora nuestras vidas, pero sólo Cristo puede acabar con el sufrimiento, el mal y la muerte

tedEsta es una impresionante conferencia TED ofrecida por el predicador evangelista Billy Graham en 1998. Su mensaje es completamente actual. Billy se maravilla por el poder que tiene la tecnología para mejorar nuestras vidas y transformar nuestro mundo, pero dice que el final del mal, el sufrimiento y la muerte sólo llegará cuando el mundo acepte a Cristo. La conferencia es en inglés pero con subtítulos en 27 lenguas incluida el español. Disfrutadla.

“El problema no es la tecnología, el problema es la gente que la usa”

La entrada: La tecnología mejora nuestras vidas, pero sólo Cristo puede acabar con el sufrimiento, el mal y la muerte fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: julio 8, 2015

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista