Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Perpe

Hoy celebramos la festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Se trata de una de las devociones marianas más extendidas por todo el orbe. No me voy a detener en la historia del Icono porque para eso os dejo aquí un video que la explica con claridad.

Conmemoramos su fiesta y se cierra el Año Jubilar que concedió el Papa Francisco con motivo del 150 aniversario del restablecimiento de su culto público. El Papa Pío IX se lo entregó a la Congregación del Santísimo Redentor con el siguiente mandato: “Dadla a conocer por todo el mundo”. Se ha convertido con el paso de los años y gracias a la labor abnegada y entusiasta de los misioneros Redentoristas, religiosos y laicos, en un Icono eminentemente misionero que ha llegado a los lugares más alejados; su fe robusta en las manos de María. La imagen de Nuestra Señora en esta advocación permanece como Perpetuo Socorro para todos. Un Icono de Amor a cuyo amparo se han acogido y acogen millones de fieles en todos los idiomas imaginables, para dejar en sus manos congojas, enfermedades, preocupaciones, miedos… para tantos y tantos abandonados son las manos de la Virgen el único atisbo de Esperanza al que asirse. Los consuelos recibidos, los favores atribuidos a su intercesión son innumerables. El Niño, asustado ante el anuncio de la Pasión, se agarra con fuerza y seguridad, con sus manitas a la mano de su Madre; la Madre lo sostiene amorosa en su regazo. Todos somos como el Niño cuando con confianza acudimos a ella y, como al Niño, a todos nos acoge amorosa.

Hoy quiero resaltar en este lugar que habito, la labor que se ha realizado a lo largo de este Año Jubilar en las redes sociales: Facebook, Twitter, Youtube… todas han propagado también en este continente el Perpetuo Socorro de María. Desde la extraordinaria misión por Irlanda, de Catedral en Catedral, de asilo en asilo, de colegio en colegio, de iglesia en iglesia llevando el Icono en persona y mostrándolo a diario en las redes, a las multitudinarias novenas por Filipinas, las actividades en Latinoamérica, Canadá, Albania, Costa de Marfil, Australia… no sigo enumerando rincones porque no acabaría, pero casi cada una de ellas ha sido mostrada a diario en las redes. Se han organizado peregrinaciones a prácticamente todos los Santuarios Marianos Redentoristas para obtener la indulgencia plenaria, especialmente a la iglesia de San Alfonso en Roma donde se conserva el Icono original. Hoy las procesiones con el Icono se desarrollarán por todo el mundo; las habrá más solemnes o más sencillas, pero el amor de los fieles será el mismo en todas. En el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, donde se encuentra la Casa Provincial Redentorista de España, presidirá la misa solemne a las 20:00h el Arzobispo D. Carlos Osoro y, como cada año, el SAMUR sacará el paso de su Patrona por las calles de Chamberí. Es solamente un ejemplo, pero es hermosísimo contemplar cómo enfermos, ancianos y personas impedidas se acercan a ventanas y balcones; es impresionante ver cómo, al paso de bares y terrazas la gente sale a su encuentro con respeto. Que sea este también un balcón para quien no la tenga cerca; quiero acercarla a todos los que comparten conmigo este mundo y darla a conocer a quienes no han oído hablar de Ella. Aunque es Ella quien sale a nuestro encuentro…

En las redes hemos compartido, estado en contacto, expandido su devoción, encontrado consuelo. “Dadla a conocer…” Las redes nos han puesto a orar ante el Icono. Las redes pueden ser las manos de María, los ojos de María, el Socorro de María; Amor. Hoy, en este lugar por el que también camino quiero encomendar a todos mis hermanos Redentoristas, a mis hermanos de iMisión, a todos los iMisioneros, a todos los internautas, al Icono de Amor; con la mirada siempre en Cristo, en quien la Redención es abundante.

 

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros.

Madre del Amor, ven en nuestro socorro.

 

Oh Madre de misericordia… que otros soliciten de ti lo que mejor les parezca: salud del cuerpo, riquezas y otros bienes de la tierra; Señora, yo vengo a pedirte lo que deseas ver en mí:

Tú que fuiste tan humilde, concédeme la humildad…

Tú que fuiste tan sufrida en las penas de la vida: concédeme la paciencia en las contrariedades.

Tú, tan llena de amor a Dios: concédeme su santo y puro amor.

Tú, todo caridad para con el prójimo: concédeme caridad  para con todos, sobre todo hacia los que me son adversos.

Tú, del todo unida a la voluntad de Dios: concédeme total conformidad con lo que Dios dispone de mí.

En una palabra, Tú, la más santa entre las criaturas oh María, hazme santo”. (San Alfonso Mª de Ligorio)

¿Realmente evangelizo en internet?

Por el P. Ángel Camuñas, @Angel6792
Me piden compartir mi experiencia en el continente digital como evangelizador. Lo primero que me surge es esta pregunta: ¿realmente evangelizo en este nuevo continente?
Intento responder cómo he llegado a este continente y como empiezo a caminar sin ahogarme en el océano inmenso que supone la red. Por mis años yo soy de aquellos que comenzaron a navegar por la red con los modem que eran lentos y cuyo ruido parecía la maquinaria de un reloj que se atrasaba. Entonces la red me servía para ver noticias, enviar mensajes, ver alguna cita o entrada en Wikipedia y poco más.
El segundo paso llega cuando se puede poner internet en el móvil, ya puedes dejarte guiar por un gps, consultar de forma inmediata, y surgen los servicios de mensajería. Inicio mi primera cuenta en Facebook, luego dentro de un congreso de Escuelas Católicas me uno a Twiter, aunque esta cuenta la he tenido parada durante tiempo. Poco a poco me voy dando cuenta que móvil me empieza a llevar en vez de llevar yo al móvil. Y es entonces cuando me paro a pensar ¿Me sirve la red, tengo que cerrar todas mis cuentas y volver a la era pre- internet? Esos días volví en la biblia: “vió Dios todo lo que había hecho y era bueno” y aquel mandato “creced…” estas palabras de la primera página de la Bibilia me ayudaron y entendí que no debía volver al pasado y tenía que trabajar para conocer mejor este continente digital, aprender en él y usar las muchas posibilidades que nos da para hacer el bien.
Llega el tercer momento, y fue cuando decidí que tenía que intentar llevar el mensaje de Jesús a la red, y empecé a compartir reflexiones en Facebook, algún pensamiento en Twiter y así poco a poco intento llevar la alegría del evangelio en la red, alguna vez compartiendo algo que he leído y me parece interesante, otras veces escribiendo una reflexión o una oración. Pienso muchas veces en aquella frase, creo de la beata Teresa Calcuta: “Sé que lo que yo hago es como una gota de agua en el océano, pero si no hiciera al océano le faltaría mi boca. Ahora estoy convencido que este nuevo continente tiene muchas posibilidades, y he podido comprobar que en medio de la red Dios, nuestro Padre, lleva su salvación a través de nuestra presencia, por eso intento cada día poner una pequeña gota en el océano inmenso que la red.
Un abrazo,
Ángel

Un hashtag es suma, es cruz, es red

Por Paulina Núñez. @entreotrasideas

 

Vaya tela. Aún hay quien osa llamar a las redes sociales “nuevas tecnologías” a plataformas que han llegado para ¿quedarse? No lo sé, pero para poner en evidencia lo que hay en corazón del ser humano @LucasEvangelista en  2, 35, eso sin duda. #CosasNuevasCosasAntiguas si eso de los “recuerdos de Facebook” ya los habíamos visto antes, lo había dicho Jesús en el muro de Mateo sobre aquellos que fuesen discípulos del Reino de los Cielos.

Una de las herramientas básicas de las redes, casi podríamos decir que pieza del glosario básico sin ser en sí una palabra, es el hashtag, y ahí veo mucho de mi experiencia como usuaria no gurú y siempre aprendiz.

El hashtag es en sí una etiqueta de metadatos que hace un término detectable al sistema y al usuario, realza el término sobre el que va la conversación. Pero a mi me recuerda otra cosas igual o más importantes en la iEvangelización: ¿cómo se forma una almohadilla? Yo veo ahí signos de más, de suma y cruces, ¿y muchos hashtags? Forman una red, una red social pero no como la de Mark (Zuckerberg) sino como la de su tocayo Marcos (Evangelista, por ahí del cap. 1, 16) #EchabanLasRedes

Sí, estar en este apasionante sexto continente ha sido una experiencia de suma continua. Suma conocimientos, retos y horizontes. Tan temerosos casi todos al inicio: ¿qué decir? ¿cuándo y cómo? ¿a qué hora será mejor? Y la fidelidad de la Verdad hace que la caridad de toda la vida se nos vuelva a hacer presente en su forma 2.0 ¡qué esto no sólo va de ti y lo que tú crees que tienes que decir! Va de sumar fuerzas con los otros, de acoger, de escuchar y agradecer… incluso en términos puramente técnicos alguien que pretenda sólo publicar lo suyo sin mencionar a otros o hacer RT se fagocita, no hace comunidad. Ese signo de más, ¿no es también una cruz? Y no sólo geométricamente hablando. +

Míralo bien, sí que tiene algo de cruz. + más + puede dar #. Una sana purificación, una especie de update o actualización continua de ese precioso sistema operativo que hace posible que lo que hacemos sea evangelización: #ProclamarQueCristoEsElSeñor ¿Y cómo se hace eso? ¿programando una publicación diaria para que no baje su posicionamiento en las búsquedas de Google? Nop. De ahí la cruz. Se hace poniendo esta revolucionaria verdad en nuestro corazón y en nuestros pensamientos, que llegue hasta los dedos que teclean y los ojos que miran caracteres, fotos y links, que leen con atención, juzgan con dureza, responden con bondad o comparten contenidos quizás haciendo escarnio de la debilidad ajena. Ahí está la cruz del Señor haciendo nuevas todas las cosas, actualizando el historial constantemente, viendo en cada nombre de usuario y en cada avatar una persona preciosa por la que también ha muerto Cristo.

Y muchos hashtags #### ¿no formarían una red?

Una red, que no se rompía aunque tenía muchos peces, de esa nos habla @JuanEvangelista en su tuit 21, 16 #SacóLaRedLlena #LaRedNoSeRompió a pesar de llevar 153 peces grandes, 13 más de lo que cabe en un tuit.

¿Habéis participado en una quedada como las que convoca iMisión? ¿No te parecen una red de pescas milagrosas? A quienes navegamos en los cíber mares más de una vez Cristo nos ha dicho tras horas de duro trabajo “lanza de nuevo las redes”, y hemos querido replicar “pero Señor, los boots, los hackers, los haters, los….otros” Y vemos a Cristo que sigue a esos otros, y se deja seguir para ser adorado, cuestionado y hasta crucificado. Nace en mi un gran fav (ahora corazón radiante según Twitter) y activamos todas sus notificaciones para que nos lleguen al teléfono móvil, y también al móvil y voluble corazón.

Los hashtags crean tema, tendencia, facilitan la localización… vivir en actividad de suma, con la Cruz al pecho y en el corazón, lanzando las redes por que Él nos envía cumplen esos tres y más roles: dan tema, crean tendencia y nos hace localizables, por que la luz no ha estar debajo del celemín @MateoEvangelista tuit 5, 13 #NoSeEscondasLaLuz #LuzSobreElCandelero #TodosSomosLuz

Y así, en cada tuit, post o encuentro presencial sepa acoger, responder desde el amor y la verdad, buscar a Cristo como metadato que está en todo, a la vista u oculto, pero está. Tener esa búsqueda con alertas activadas siempre.

Adel Termos

Adel Termos paseaba el jueves por la tarde cerca de la mezquita de Shia, en Beirut, cuando vio a un asesino suicida, se abalanzó sobre él haciendo que detonara la bomba que llevaba. Salvó cientos de vidas.

Al día siguiente, en París, Safer, un francés musulmán salvaba la vida de dos mujeres en el bistró Le Carrillon.

Dos días consecutivos, dos puntos geográficos diferentes, desigual repercusión mediática y dos musulmanes héroes. El horror es el mismo e igualmente provocado por el Ejército Islámico. No son atentados terroristas, son actos de guerra. Una guerra de facto y sin piedad. Una guerra diabólica.

La información y los medios que convierten al mundo en esa aldea global no sensibilizan de la misma forma y eso, en cierto modo, es comprensible. No me afecta de igual forma la muerte de un hijo que la del hijo de un amigo, la muerte del hijo de un amigo que la del hijo de un conocido. Lo que me sorprende es el alto nivel de pasividad, la futilidad de la memoria del mundo occidental.

No nos encontramos ya ante una guerra contra el mundo cristiano o de raíces judeocristianas, nos encontramos aparentemente ante una guerra de civilizaciones: medieval versus contemporánea. Una guerra del mal contra el bien. Yo no sé si el Maligno ha aprovechado, viene aprovechando, un cierto éxito en la rebaja de valores, en la licuación de los credos tradicionales, en un cierto apoltronamiento hedonista de occidente; no lo sé.

Tenga la opinión que tenga, no es éste el lugar para expresar lo que yo crea que deban hacer los Estados Nación para defender a sus nacionales, para combatir a ese mal global. Yo, aquí y ahora simplemente me pregunto; nada más.

Me pregunto qué es lo que un cristiano debe hacer en su fuero interno, en su familia, en su entorno, en las redes sociales para ser contundente contra este azote internacional. ¿Cuál debe ser la actitud de un cristiano? Ya, ya sé que buscar la paz, pero… ¿cómo? Porque la paz se puede buscar y encontrar de maneras diferentes. No creo en el pensamiento único ni siquiera en esto; creo en la prevalencia de la propia conciencia a la Luz del Evangelio y en el seno de la Iglesia. Me pregunto…

Jesús no fue un melifluo buenista. Cristo fue valiente. Lo fue cuando, látigo en mano, expulsó a los mercaderes del templo. Látigo en mano para defender el Templo de Dios… Templo de Dios es la propia Tierra; Templo de Dios somos cada uno de nostros. Pero Cristo fue también valiente en su prendimiento; valiente y misericordioso curando la oreja de Malco… Humano sobreponiéndose al miedo en Getsemaní y divinamente misericordioso curando a Malco…

Sigo preguntándome. Pero lo que tengo claro es que mientras lo hago, mientras voy en busca de respuestas no paro de rezar. Por los muertos, por la paz, por encontrar una respuesta… No sé si alguno de vosotros tendrá o no las mismas dudas. Si es así os animo a que tampoco dejéis de rezar. Por Adel, por Safer, por vuestros seres queridos, por vosotros, por los asesinos. Rezar por la Paz. Rezar por encontrar las respuestas. Y rezar también por encontrar las preguntas adecuadas. Juntos, unidos, en comunión, rezando; en gerundio.

 

Como la Vida misma

Es un chico joven, brillante, sereno y feliz. Un chico cualquiera de su edad. Va “caminando por la vida, consecuente con la conciencia y siendo libre”, y hoy compartía por Facebook que ya es un flamante bachiller en humanidades.

Ramón es un regalo de lo Alto traído por este lado del mundo que es internet. Mirarle a los ojos es descubrir la ilusión y la fe, y una inteligencia fuera de lo común. Vida en camino. Dar el paso a los encuentros presenciales es llegar al punto óptimo de las relaciones surgidas de una forma sana en la pantalla de un ordenador. El abrazo es muchas veces insustituible; aquí o más allá. Le conocimos toda la familia en su casa, y ver cómo mis hijas se abrían con rapidez da señal del corazón que encierra; ver cómo mi mujer y él se relacionaban como si se conocieran de toda la vida fue como abrir entre todos las puertas de la Familia. Su casa es hoy un seminario menor y su vocación sigue la llamada de los elegidos.

¿Por qué cuento esto? Porque es la expresión patente de que las redes tejen redes reales; porque aquello de dominar el mundo se extiende a las tecnologías; porque el Señor, que tan a menudo se hace presente en tantos, lo hace también por éste medio. Como la Vida misma. Es la vida misma, en gerundio.

Seguro que hay más de un santo tuiteando o con un perfil en Facebook. Seguro que sí. A veces imagino a San Alfonso tuiteando frases a María o colgando homilías en Facebook, como hoy hace Víctor Chacón CSsR, uno de sus hijos, o escuchando una de sus composiciones musicales por la televisión, como otro de sus hijos ha concursado recientemente en La voz, Damián Mª Montes CSsR. Él, como tantos otros. ¿Os imagináis a San Agustín tuitendo a diario Confesiones…? Pues yo sí.

Santos en la red; igual que hay trols. La vida misma. Seguid a aquellos con quien crecer. Seguid a aquellos a quienes acompañar. Evangelizad también las redes aquellos que las habitéis. Generad comunión. Y veréis que es bueno.

No lo sé, Señor

Hacinados en una barcaza, manejados por mafias, huyendo de su propia realidad empujados por la miseria, el hambre, la guerra, buscando un futuro mejor o, simplemente, un futuro… y son asesinados, lanzados al mar por sus propios compañeros de embarcación por ser cristianos. Cristianos ajusticiados, a diario; cristianos perseguidos, obligados a abandonar sus casas, sus países, sus raíces. Cristianos tiñendo con su sangre de rojo las aguas del Mediterráneo.

Son nadie porque no dirigen semanarios occidentales, polémicos o no; son nadie porque carecen de fuerza; son nadie porque carecen de todo; son nadie porque su única posesión es la esperanza (o la fuerza de la desesperación) y su fe en Cristo; son nadie porque son cristianos; son nadie porque ni su vida ni su muerte mueven cifras en la economía mundial. Lo correcto sería decir que no son nadie. Prefiero decir que son nadie; porque son. Son cristianos, mis hermanos. Hermanos de todo aquel que se autodenomine con un mínimo de sinceridad como tal, cristiano. Su muerte duele. Duele la impotencia. Duelen las causas. Duele la indiferencia. Duele la impasibilidad. Duelen las palabras huecas. Duelen las cumbres convocadas para acallar voces o conciencias y que solamente llevan a un lugar seguro: la nada.

¿Qué le pasa al mundo? ¿Quién mueve los hilos? ¿Quién maneja los intereses ocultos? ¿Quién se ocupa en perpetuar las injusticias? ¿Quién se regocija en secreto con el aparente triunfo del mal?

Mientras unos repudian sus tradicionales valores cristianos, Cameron felicita la pascua y Manuel Valls manifiesta públicamente que atacar a una iglesia es atacar a un símbolo de Francia. Mientras unos tratan de discernir su voto conjugando la doctrina social de la Iglesia y la defensa integral de la Vida otros ponen su conciencia en manos de cifras y porcentajes. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué lleva a aparcar la voz de la conciencia? ¿Qué lleva a claudicar, a mirar hacia otro lado? ¿Qué lleva a perpetuar la injusticia? ¿Qué lleva a ponerse en manos del mal? ¿Qué lleva a dejarse llevar? ¿Qué lleva a la indiferencia, el inmovilismo y la inactividad? ¿Qué lleva al silencio?

¿Qué se puede hacer desde la nada de un simple individuo aislado? Quizás salir de la nada y despertar a la Creación. Quizás orar y al hacerlo salir del aislamiento. Quizás no callar. Quizás llorar. Quizás educar a mis hijas en el verdadero valor del ser Cristiano. Quizás eliminar las barreras cotidianas, derrumbar los muros inmediatos y romper los minúsculos eslabones próximos que engarzan cadenas inmensas. Empezar por uno mismo, por el matrimonio, el hogar, el trabajo, el día a día. Derrumbar máscaras y quitar etiquetas. Orar, no dejar nunca de orar.

No sé, Señor. De verdad que no lo sé. Pero sí sé que dejarse llevar por la sensación de impotencia es dejarse llevar, es permitir que el mal continúe marcando las cartas de la baraja. No sé, Señor, no lo sé. Pero sí sé que tú no nos abandonas ni rompes la alianza con tu pueblo.

También sé que la sangre de los mártires nunca ha sido derramada en balde. Ni para ellos que ganaron derramándola la corona de la Gloria ni para el común de los mortales que ve en ella la de Cristo en la Cruz. ¿Nos vamos a dejar seducir, nos vamos a dejar convertir por la sangre diaria, por el horror diario de tanto hermano anónimo? ¿Estamos dispuestos a ver en su muerte la de Cristo en la Cruz y en ella la sobreabundante Redención?

No lo sé, Señor. Pero aquí tienes mi pobre oración. Y mi vida.

Campo de Misión

Yo no sé si lo mejor de la #iMisiónParty será la jornada entera o lo es ya el previo. Porque el previo genera ilusión, esfuerzo, donación, gratuidad, comunión.

Confieso que me puedo sentir más nervioso en una reunión entre amigos preparatoria para el 11 de abril que dando charlas a ejecutivos internacionales en varios idiomas; me pueden imponer más Rocío, Josué, Cris, Dani o Julián que varios jeques  alrededor de una mesa en Riyadh vistiendo sus blancos Thawb y Guthra; puedo estar mucho más satisfecho compartiendo unos manises con ellos que en muchos grandes banquetes; me puedo sentir mucho más pequeño en una sala del colegio Amorós que compartiendo mantel en el Schloss Bad Berleburg con Margarita Fouché, la difunta Fürstin; definitivamente me siento mucho más débil departiendo con ellos que manteniendo tranquilamente una conversación con José Hierro o Eugenio Granell en casa de mis padres. No son metáforas son sensaciones reales de experiencias vividas. Y con todo es la debilidad la que le hace a uno fuerte.

Preparar, proponer y ofrecer los pobres talentos para lo que puedan ser útiles. Y todo es comunión. Su fruto y su acción. Compartiremos la Palabra; compartiremos el Pan.

Os aconsejo, a todos aquellos que tengáis un mínimo interés directo o transversal en la evangelización en internet, que os inscribáis a la #iMisiónParty. No solamente por lo que podáis aprender o por lo que podáis aportar, no solamente porque seréis testimonio, no solamente por el interés legítimo sea cual sea; no. Fundamentalmente por la comunión. Formarse de tú a tú, compartir de tú a tú, aprender y aportar y hacerlo con hermanos es generar comunión; hacerlo con hermanos es nutrirse de la fe, no sólo de la experiencia o conocimientos, de los hermanos. La comunión fortalece la fe. La fe de otros fortalece la propia tanto como la tuya fortalece la de los demás.

Fe y comunión se retroalimentan para ponernos en camino. Porque internet es campo de Misión y a la misión se es enviado. Porque internet es campo de Misión y para la misión uno se forma. Por ser campo de Misión es un lugar donde anunciar la sobreabundante Redención.

Porque internet es campo de Misión necesitamos la #iMisiónParty. ¿Te la vas a perder?

Inscripciones: http://iparty.imision.org/inscripcion/

La santidad es cosa de TODOS

El pasado día doce de marzo se cumplieron 393 años de la canonización de cuatro españoles por parte del Papa Gregorio XV ¡cuatro a la vez! No está nada mal. Lo que me hizo pensar fue quiénes eran esos cuatro santos: un analfabeto madrileño, una “niña bien” de Ávila, un militar de Azpeitia y un aristócrata navarro.

Es algo que ya sabemos todos y que no viene mal recordar de vez en cuando: TODOS estamos llamados a la Santidad. Sean cuales sean nuestros orígenes, paso y circunstancias, todos. Aquellos cuatro individuos, Isidro de Merlo Quintana, Teresa de Cepeda y Ahumada, Íñigo López de Loyola y Francisco de Jasso y Azpilicueta, fueron llamados y siguieron a su Señor. Abrieron camino, construyeron, generaron Vida. San Isidro Labrador, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier.

Esta mañana, al rezar Laudes, lo he vuelto a recordar con el himno a Dios, realizador de maravillas, porque me he dado cuenta de que todos ellos fueron plenamente conscientes –y coherentes con ello- de pertenecer a “…un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y entrar en su luz admirable”.

Tenemos ejemplos de lo más variopinto, de todos los colores, continentes, tendencias. En el mundo serían gente con diferentes personalidades, algunos tremendamente humildes, otros más irascibles; los habrá habido simpáticos o más distantes, guapos o feos, altos o bajos; fríos o cercanos… Pero todos dóciles a la voz de su Señor. Todos abriendo camino, construyendo, generando Vida.

Unos fueron y otros son. ¿Los vemos? ¿Los reconocemos?

A los de hoy que caminan por la calle, a nuestro lado ¿los vemos?

A aquellos asesinados por ser cristianos, o muertos por el hambre, el frío o la guerra; a los ahogados o fallecidos en cualquier frontera ¿los reconocemos? ¿seguro?

A los inocentes matados en cualquier útero ¿los defendemos? ¿de verdad?

Hay tantas maneras de llegar a Dios como seres humanos, recordó en alguna ocasión  Benedicto XVI a un periodista. Tantas maneras de ser santo como seres humanos, con tantos matices como los que cada persona tenga. Pero solamente se consigue con la propia vida y tras las huellas de Cristo. Poniendo los dones para abrir camino, construir, generar Vida. Unos más silencioso, otros más mediáticos. Unos desde el discreto y callado devenir cotidiano, otros más ruidosos. Con la vida de cada uno, haciendo de la Vida un arte para los demás. Unos escriben, otros pintan, o componen o cantan. O nada de lo anterior. Todos hacen de su vida un arte de entrega y felicidad para los demás. ¿Los vemos…? ¿Los reconocemos…?

No sé si lo hacemos, si en ocasiones quienes nos escandalizan son precisamente santos en camino, en gerundio, y el escándalo verdadero es sentirnos movidos y, sin embargo, auto generar rechazo a aquello que nos mueve. Estoy convencido de que muchas veces es exactamente tal cual; rígidos miembros de cómodos sanedrines. Como diría uno de los santos Redentoristas, San Clemente Mª Hofbauer, el Evangelio debe ser predicado siempre de manera nueva. Y no debemos tener miedo a las nuevas maneras cuando éstas lo que anuncian de nuevo es el Evangelio.

Pero ¿y cada uno de nosotros? No “ellos”, no “él”; tú y yo. Así, crudamente, en primera persona. ¿Nos ven? ¿Nos reconocen? ¿Te ven? ¿Me reconocen? ¿Qué ven en nosotros? ¿Qué ven en mi? ¿Mostramos el rostro de Cristo? ¿Llevamos Esperanza? ¿Inspiramos Paz? ¿Reflejamos la luz de la misericordia, de la Redención? Si no es así, quizás deberíamos plantearnos si vivimos o no el Evangelio o si habremos de vivirlo de una forma nueva. Porque a la santidad estamos llamados todos.

330

  1. No es una simple cifra.

330 seres humanos muertos en el mediterráneo. ¿En qué mundo vivimos? ¿Qué mundo alimentamos? ¿Qué mundo colaboramos a mantener?

Es algo inaceptable. Que las infrahumanas condiciones de vida generen flujos migratorios a la desesperada es algo que clama la conciencia de la humanidad. O debería. Que existan personas que decidan jugarse la vida por un futuro, no ya por uno mejor, simplemente por un futuro para ellos o sus familias es una realidad indigna de los hijos de Dios. E hijos de Dios lo somos todos.

Aquí no cuentan ni colores, ni credos. Sangra el cielo la sangre de esos muertos. No son extraños. No son personajes de novela. Esos muertos son nuestros. Hambre, sed, guerras, opresión, enfermedad… ¿Qué haría yo en su situación en un entorno sin salida? ¿Qué haría yo por mis hijas si fuera ellos? Lo mismo, exactamente lo mismo: embarcarme, saltar vallas, dejarme la vida en busca de futuro.

Ven la esperanza en el norte no sé muy bien si con conciencia de que exista o, simplemente, porque en sus puntos geográficos de origen no la encuentran. Esperanza que tenga nombre de pan, de cobijo, de paz, de seguridad. ¿Somos su Esperanza y se la negamos?

330 seres humanos, hermanos, han visto diluida su esperanza en las aguas del mediterráneo.

¿Cuáles son los intereses? ¿Quién mueve los hilos? ¿Por qué?

Del diccionario de la RAE: “estructura”

(Del lat. structūra).

  1. f. Distribución y orden de las partes importantes de un edificio.
  2. f. Distribución de las partes del cuerpo o de otra cosa.
  3. f. Distribución y orden con que está compuesta una obra de ingenio, como un poema, una historia, etc.

¿Cómo no se quiebran las partes de ese edificio insostenible de injusticia, de esas estructuras concatenadas? Que el maligno es el generador del ingenio de esa historia está claro. O tinieblas o Luz.

Me duele. Desde mi cómoda vida occidental. Las necesidades de los abandonados en los países desarrollados son lamentables pero ¡cuán dolorosas son las de aquellos abandonados en el más pobre de los lugares!

Señor ¿qué puede uno hacer? ¿qué puedo hacer? Verme sin respuesta es descorazonador. No callar. Rezar. Sabe a poco.

Huir por propia voluntad de la oscuridad por un poco de luz. 330. Ahogados, ateridos, abandonados por todos. Quizás cuando esto se publique la cifra haya aumentado.

Y no ha sido por voluntad propia. Los supervivientes cuentan cómo fueron obligados: “los traficantes de seres humanos nos obligaron a subir a las lanchas bajo la amenaza de las armas…”. 460 personas embarcadas. Traficantes de seres humanos.

¡Traficantes de seres humanos! Que nunca deje de escandalizarnos, Señor. Estamos tan acostumbrados a escuchar como mantras tantas barbaridades de todo tipo que, inconscientemente, las hacemos propias y naturales. Que nunca deje de escandalizarnos o estaremos perdidos.

Nos manifestamos contra el aborto, rechazamos la eutanasia, nos creemos abanderados de la Vida. Está muy bien; eso es justo y necesario. Pero si gritamos por la Vida no podemos callar ante esto. Que no se nos agoten las palabras, que no se nos ahogue la voz, que no se nos nuble la conciencia.

Anteayer, el 10 de febrero, una hermana Oblata del Santísimo Redentor compartía en Twitter una imagen de la Tierra desde el espacio con la siguiente leyenda: “Yo no veo ninguna frontera ¿y tú?”

…/…

Cada gota de sangre derramada por Cristo fue también por ellos; por cada uno de ellos resucitó. El agua de su costado abierto se hizo ayer mar.

Si no tenemos fuerza, si carecemos de poder, si nuestra opinión no vale para nada y nuestro voto se ignora, al menos, sigamos rezando. ¿Rezáis conmigo?

Ojo por ojo

No entiendo el “ojo por ojo”. No lo entiendo y me gustaría poder rechazarlo de plano con una sinceridad absoluta, pero reconozco que, en ocasiones, no asumirlo como algo natural me resulta difícil.

Cuando la intensidad de la agresión o la ofensa es de unas dimensiones extrañamente inhumanas, devolver mal por mal se me hace aún más incomprensible. Frenar el avance del maligno no puede hacerse nunca con sus propias artes, porque si las utilizamos acabaremos enmarañándonos en sus redes. Frenar al maligno como si fuéramos él mismo nos lleva a aumentar el mundo de las tinieblas. Y los hijos de Dios somos hijos de la Luz. A esa Luz, a reflejar esa Luz es a lo que debemos aspirar en cualquier situación.

No siempre es sencillo devolver bien por mal; no siempre somos capaces de ser la misericordia del Señor en la tierra. Lo sé, pero serlo es acercar el Reino. Si hay quien es capaz de mostrarse sinceramente misericordioso en situaciones extremas, si hay mártires que mueren perdonando, es porque es posible. Quizás no humanamente posible, pero si con la fuerza de la debilidad, que es la fuerza que viene de lo Alto. Uno a veces recurre a lo más cercano. El padre de una gran amiga fue hace ya muchos años asesinado por ETA y, en cada funeral de la familia, se pide por el descanso eterno de los familiares fallecidos y por el asesino de su padre. Ajeno, alejado del postureo. Algo absolutamente sincero y sentido.

Que el ánimo se nos exalte as algo normal. “Por qué me pegáis”, dijo Jesús. Simplemente por qué me pegáis.

Tras el asesinato de Muaz Kasasbeh, el piloto jordano quemado vivo por el Ejército Islámico, hemos visto renacer la forma más cruel del “ojo por ojo”. Clamores de venganza por un nacional y correligionario. No hemos visto ni oído nada igual tras los asesinatos de cristianos. No es el camino. Me niego a aceptar la venganza como camino para nada. Ese no es el Camino de Cristo.

La equiparación de la fuerza como medio de doblegar al adversario, incluso cuando éste es un vil asesino, no es nuestro camino. No puedo aprobarlo y estar en contra del aborto. La Vida es un valor absoluto para los concebidos y para los nacidos, siempre.

Sólo frente a las tinieblas es donde la Luz brilla sin cegar. Sólo siendo Luz, abriendo caminos de Luz, es como las tinieblas retroceden. Y la antorcha de la Luz se sostiene en la mano de la misericordia.

La defensa de los nuestros, la defensa del bien se ha de hacer con contundencia, esto es, con la Luz a plena potencia. Y con esa fuerza, el Evangelio de hoy nos muestra cómo de dos en dos tenían autoridad sobre los espíritus inmundos. Bastón y sandalias. Así hemos de caminar, aunque acabemos sacudiéndonos el polvo de los pies… ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!.

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