Comenzar en Twitter. 7 claves que pueden ayudar.

IMG_4511La experiencia de quien comienza en Twitter me parece muy valiosa y luminosa. Se encuentra como perdido en una gran ciudad por la que va paseando, se va fijando en todo, se encuentra con personas. Sus intereses le proporcionan una especie de plano de búsqueda para adentrarse en la red e ir siguiendo lo que dicen unos y otros. Entonces comienza a vincularse con ellos, esperando respuesta. Pero suele ser pobre al principio. Son los amigos los primeros que nos siguen en la red, porque nos conocen.

Los que abren por primera vez su perfil en la red leen mucho y, por contra, son muy poco leídos. Lo suyo parece no interesar tanto como lo que otros tienen que decir. Y cuesta abrirse camino, crear relaciones. ¿Qué podemos decir a los que están en esta situación?

1. Comprender Twitter. Se generan tweets continuamente, pero su alcance es relativo y su vida muy efímera. Sólo se leen habitualmente aquellos que caen a la misma hora que abrimos la red, porque pasan rápidamente a un segundo plano o son sustituidos por otros. De igual manera, sólo son leídos por aquellos que nos siguen (y quien comienza tiene pocos seguidores habitualmente) o por las personas que siguen a otras que han retuiteado el mensaje. Dicho de otro modo, no se escribe “en la red” sino para “nuestra red”, “nuestro mundo”, y ni eso garantiza que llegue a todos.

2. Cuidar la primera impresión que causa nuestro perfil. Nuestra foto, la portada, la descripción que hacemos de nosotros mismos. Las imágenes son muy importantes en la red. Los colores que más llaman la atención son los que triunfan y destacan, sin duda alguna, en la línea del tiempo.

3. Dejarse llevar primeramente por sus intereses, por lo que viven, por lo que les atrapa el corazón y les lleva por dentro. Es decir, algo así como dejarse llevar por la propia vida. Y hacer búsquedas sobre eso mismo. Un perfil nos llevará a otro y a otro y a otro. Como en el caso de los amigos.

4. Darse a conocer a través de esos mismos temas de conversación. Lo cual comprendo es muy complicado al principio y genera frustración. ¿Cómo? A través de las distintas posibilidades de interacción que ofrece Twitter: marcando como favorito, retuiteando y pasando a nuestra línea de tiempo lo que otros han dicho, citando y participando en conversaciones, utilizando los hashtag que vayan con nuestro perfil y nos definan.

5. Compartir contenidos de calidad. Poco a poco iremos creando una red de espacios y calles por las que transitamos con mayor frecuencia, blogs de referencia, páginas web de calidad. También son lugares en los que encontraremos que nuestros intereses se relacionan con los de otras personas, y a su vez lo nuestro puede servir a otros. En este punto hay que añadir que las imágenes son de lo más visitado cuando alguien visita nuestro perfil. Con lo cual, ¡cuidadín con las parte estética!

6. Hay quien dice que lo principal es hacerse “marca”, y así se tendrá más éxito. Pero creo que vamos perdiendo el norte en este sentido. Quizá lo más importante, nuevamente, sea ser persona y no un perfil con nuestra foto al servicio de otras cosas. Es decir, tratar con cercanía a las personas que hay detrás de los perfiles, interesarnos y dialogar más allá de “lo que se comparte”, pasar a conocer a “quien está en la red”. Diría que en esto lo fundamental es crear una identidad inclusiva, que no se cierre sobre nuestro mundo de tal forma que nos polarice en torno a lo mismo de siempre, sin más apertura que lo de siempre, sin más novedad que aquello que ya sabemos, pensamos o queremos escuchar. Para superar esto hay que ser cada vez más inteligente y más atrevido, porque la tendencia que generan las redes sociales terminan en nichos muy cerrados de relaciones prácticamente uniformes.

7. Explorar las diversas posibilidades que ofrece Twitter. Por ejemplo, hacer listas temáticas en la que ir incluyendo a las personas que vamos conociendo. No tienen por qué ser públicas, pueden ser privadas. Es algo muy fácil que brinda la capacidad de situar en calles a las personas que vamos encontrando y luego leer temáticamente. Por ejemplo, en relación a la iglesia, a la educación, a la actualidad, a la justicia… Este orden es fundamental en la red del pajarito que, por ahora, no selecciona lo que leemos como hace Facebook. Dicho lo cual, ¿por qué no preguntar a quienes tienen más experiencia?

@josefer_juan

Diario de exploradores

¿Cuánto daríamos hoy en día por encontrar el cuaderno de bitácora del viaje de los magos de oriente? Minuciosos planos celestes, cálculos matemáticos, escrutinios bíblicos y proféticos, planos del Oriente Medio de la época… Sería un material de valor incalculable con repercusión en multitud de disciplinas científicas: astronomía, geografía, matemáticas, filología, teología…

Los diarios de los exploradores, que encuentran hoy en día su versión prêt-à-porter en las guías de viaje, han sido desde siempre, las mejores herramientas utilizadas por las personas que quieren llegar por su propio pie a un lugar desconocido hasta entonces.

En esta víspera de la Epifanía, cuando la silueta de los tres magos asoma ya por el horizonte, lanzamos nuestra pequeña aportación, en forma de blog, para los que se lanzan a la aventura de la evangelización digital. Los autores no somos magos, ni venimos de oriente, pero tenemos la experiencia del pionero y queremos compartirla humildemente para ayudar a otros.

Aquí podrás encontrar una mano tendida si llegas por primera vez al continente digital; un compañero de camino si llevas tiempo en él o alguien con quien contrastar tus rutas si eres un experto en estas lides. Te invitamos a seguirnos y a seguir juntos la estrella

 

Sobreabundante Redención

El pasado día 3 de enero el Papa Francisco publicó un tuit que decía: “El cristianismo se extiende gracias a la alegría de discípulos que se sienten amados y salvados”. Esa consciencia real de sentirme amado y salvado me empuja a querer que los demás se sientan así: compartir la alegría de la fe.

La experiencia personal de la sobreabundante Redención lleva al individuo a desposeerse, a darse y a compartir. Esa incomparable Noticia que es la Buena Nueva te impele inevitablemente a contarla. A veces a contarla con palabras concretas, otras con simples gestos, en ocasiones con una mirada, una mano en el hombro o un silencio. Nada hay que exprese mejor la alegría de un cristiano, nada más convincente, nada más atrayente que el olor que pueda desprender su propia vida. Para ello es también preciso despojarse de pudores humanos.

Vemos perfiles en redes sociales que, en ocasiones, parecen una suerte de show off existencial, compartimos fotos de viajes, noticias de éxitos, aunque tendemos a ocultar los momentos oscuros… ¿cómo no compartir la mejor de las noticias? Con naturalidad, con normalidad, comunicando con nuestra vida el Evangelio; sólo mostrando la realidad de luces y sombras permitimos que la Luz brille nítida. Y siempre en gerundio. Hacerlo en la vida diaria allá donde estemos, también en la red. Abiertos, alegres y dialogantes. Compartiendo Vida, tendiendo manos. Tratando de mostrar con mi vida que, en Cristo, la Redención es sobreabundante y la Misericordia se desborda. Que lo sepan quienes lo ignoran y lo recuerden quienes lo han olvidado…

Eso me empujó hace ya años a abrir un blog. Lo mismo que me empuja ahora a animaos a que sigáis las entradas en el blog de iMisión. ¡Animaos! Id leyéndonos y lo vamos hablando…

1 2