2 canales de YouTube de sacerdotes sobre espiritualidad

YouTube es un espacio que deberíamos tomar muy en serio. Porque es la fuente casi principal de información para muchos, porque es un espacio de escucha en el que muchos buscan sus preguntas, es decir quieren encontrar respuestas. No se trata sin más de índices de audiencia o modas, sino de tomar el pulso a la humanidad en sus preocupaciones y saber estar bien donde los jóvenes y no tan jóvenes están.

Algo que destacaría en común de ambos es que nos hablan desde su habitación, con la sencillez que les caracteriza, como también otros hacen. Es su hogar, su espacio símbolo de su propia vida. No cuentan lo que no viven, sino que aprovechan YouTube para dar testimonio de su alegría, compartiendo el Evangelio.

1. Daniel Pajuelo, sacerdote de la Compañía de María @smdani

Con un canal recién abierto sobre espiritualidad, pero haciendo bien el bien, trabajando los medios. Como ya sabéis, ingeniero informático y educador en el Colegio Amorós, entre otras muchas responsabilidades y tareas. Comprobaréis que trabaja los vídeos, que detrás de ellos hay preparación y estudio, oración y deseo de hacer bien a otros. ¡Este es sólo uno de sus proyectos en la red!

Su primer vídeo fue sobre el origen del mal

El segundo sobre las fases del mal

¡No pares!

2. José María R. Olaizola, sacerdote de la Compañía de Jesús @jmrolaizola

Jesuíta. En su experiencia digital hablamos de grandes proyectos como pastoralsj.org y rezandovoy.org. Habla con mucha sencillez y ha ido ganando en “profesionalidad” en su empeño por hacer bien el bien. Toca temas de actualidad y, como es su costumbre, los resitúa y orienta.

Resistencia es su vídeo (si no me equivoco, si no cambian las cosas esta misma noche) más visto.

Y éste es su último vídeo, sobre la libertad.

 

El reto de los jóvenes en la nueva evangelización

Por Joaquín de los Ríos

Cada día los jóvenes pasan más de 5 HORAS en Internet, sobre todo en Redes Sociales, cuyo contenido estrella son los vídeos. De todo tipo: insultos, ideología de genero, matrimonio homosexual… Es una media de 65 videos al mes, reteniendo el 95% de contenido durante 3 días, EDUCANDO SU CONCIENCIA, ALTERANDO SU SENSIBILIDAD, MODIFICANDO SUS DESEOS, debido a grandes compañías, Lobbies Ideológicos o partidos políticos nuevos que hacen y contratan videos para ganar adeptos creando falsos ideales y falsos valores. Manipulando jóvenes, ENGAÑANDOLOS.

Esta sociedad, caracterizada por las prisas y por la motivación de la felicidad a corto plazo o “Carpe Diem” es debido, no solo a una sociedad consumista y seguidora de la teoría del descarte, si no a nosotros los cristianos, los católicos, que no damos un testimonio FIRME ya que mucha veces No nos creemos lo que decimos nos han inculcado y creemos.

Por ello, un cristiano, un católico del siglo XXI, debe dar verdadero Testimonio del mejor mensaje que se ha dado jamás, que es el que tener la suerte de sentirse amado por la persona que ha dado su vida por nosotros, por cada uno de nosotros, y que lo hizo por amor, que no hay mayor amor que el que da su vida, aceptando la muerte por nosotros y nuestras faltas.

Este mensaje, como dijo San Juan Pablo II, “ ha sido, es y será siempre el mismo” y, sin ser modificado, debe adaptarse a la época en el que nos encontremos,  como es el Siglo XXI, y en particular, con las formas de comunicación de cada tiempo, como las nuevas tecnologías. Jesucristo, en su vida pública, explicaba la palabra de Dios mediante parábolas porque sólo de esa forma podían comprenderla los humildes pescadores y personas que se acercaban a EL para conocerle. Si Jesucristo viviera ahora, estaría dando testimonio y propagando el mensaje cristiano en internet y mediante vídeos, porque Internet es una herramienta muy buena para inculcar contenidos buenos, con valores tan poco “de moda” en la sociedad actual como la Familia, la fidelidad, el compromiso, el espíritu de sacrifico, etc.

Esto es lo que se denomina la “Nueva Evangelización”: Dejando el mismo mensaje que dio Jesús en Galilea, porque es el mejor mensaje que se podía dar, y envolverlo con la forma que se utiliza en el siglo  XXI, es decir, darlo a conocer a través de las formas que existen hoy en día: internet, redes sociales,…

Este testimonio se debe dar como Testimonio de vida, no hay que dar “moralinas” de ser bueno y de predicar lo que “ no se debe hacer” sino cambiar el mensaje de “no robar, no consumir, no abusar” a “no hay amor más grande que una persona haya dado la vida por TI, con nombre y apellidos” y las consecuencias que ello conlleva: perdón de los pecados, te abre el cielo para estar con el… y que ese mensaje se radie con la gente que tienes alrededor con tu modo de actuar diario.

En definitiva, los jóvenes del siglo XXI debemos dar un Testimonio alegre, positivo, sin juzgar a tus compañeros y amigos que no piensan igual que tu. Estamos en el año de la misericordia, en el que nuestro querido Papa Francisco nos aconseja, en su Bula del Jubileo de la Misericordia, que “sepamos percibir lo bueno que hay en cada persona y no permitir que sufra por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo” ( número 13). NO hay mejor testimonio que el que da a conocer la VERDAD; que no es otra que la alegría del evangelio, mostrándola con su trato al prójimo.

Y es que, en definitiva, nosotros los católicos, que conocemos “la Verdad”, tenemos la obligación de comunicarla, y comunicarla de una manera “sencilla y fresca”, recordando que, como dice el Papa Francisco: “ no se puede comunicar lo que no vive interiormente”.

Compartiremos el vídeo de cada taller con sus materiales en la página de la iJornada. Te invitamos a visitarla. 

Apps móviles para Pastoral

Por Hernando Bello.

Existen muchísimas aplicaciones móviles útiles para pastoral: sobre los más variados temas, usos, funciones, formatos; gratis o de pago; con necesidad de internet o no… ¿Cómo escoger las mejores entre tantas? La respuesta puede sorprender: no hay mejores. O bueno, sí las hay, pero con un matiz. Hay mejores apps para cada uno.

Dice Jennifer Kane, responsable de la página web Catholic APPtitude –un sitio en inglés dedicado a reseñar apps católicas–: “A diferencia de otros medios, nuestros dispositivos móviles constituyen formas de comunicación extremadamente personales –un medio íntimo para encontrar la palabra de Dios”. Resalto las palabras “personal” e “íntimo”. La pastoral a través de apps debe aglutinar estas características: no se trata de una pastoral para masas, un conjunto de recetas establecidas que resuelven los planes de evangelización. Los móviles han entrado a formar parte de nuestra intimidad –aunque sea una intimidad falsa: el FBI puede acceder– y si queremos evangelizar a través de apps tenemos que respetar esta condición. Por tanto, la pastoral con apps debe ser personalizada –como debería ser toda pastoral, en definitiva–: de uno a uno, ofreciendo las apps que cada quien necesite.

De esto, se desprende una conclusión: no hay que llenarse de apps, por más útiles y buenas que sean. De hecho, entre menos, mejor. Puedo aportar tres razones: a) económica. No todas las apps que nos interesan son gratis. Algunas nos exigen poco, es verdad, pero otras se llevan su buen dinerillo. Pero bueno, esta es la razón menos importante: a veces hay que gastar –si se tiene– para invertir en evangelización, ¿no? b) Memoria del dispositivo. Por más espacio que deseemos, nuestro móvil o tablet tiene un límite, con lo cual hay que saber elegir las apps que queremos. Sin embargo, tampoco esta es la razón más importante. C). Pobreza evangélica. El impulso evangelizador no depende del número de apps que usemos para la pastoral, ni si son las mejores o las peores, sino del de arriba: el Espíritu Santo. Releer la quinta parte de la Evangelii Gaudium del Papa Francisco puede servir para comprenderlo.

Se puede resumir lo dicho hasta ahora en una palabra: libertad. Que cada quien se sienta libre de escoger las apps que necesita. Si el de la parroquia de al lado utiliza una app que es estupenda, que le ayuda muchísimo a sus niños de catequesis, pero a ti ni te va ni te viene y aburre a tus chavales, pues… muy bien. A lo mejor, ellos necesitan otro tipo de apps: más sencillas, más divertidas o más profundas.

En este sentido, propongo cinco apps que no dejan de ser una selección personal. He elaborado una lista con cuarenta más, que iré aumentando conforme pase el tiempo

(https://docs.google.com/presentation/d/1P1s8YYz2cDy0ourdLSytEZii6WezRdFqtp6BIHxaCuw/edit?usp=sharing), y de la que cada uno puede escoger aquellas con las que se sienta más cómodo. Mi propuesta es la siguiente:

  1. Aplicación para tabletas, disponible también online, ofrecida por la Asociación Arguments. Útil para la pastoral familiar y con niños. Consiste en un juego de mesa multimedia basado en los contenidos del catecismo de la Conferencia Episcopal Española Jesús es el Señor. Tiene una versión gratis, con el primer de juego, y una de pago con todos los niveles (tres en total).
  2. Victory. De Life Teen, Victory, por ahora solo en inglés, es una aplicación útil que ayuda a quienes quieren vivir la virtud de la castidad.
  3. Rezar en el metro. Gran aplicación con recursos para rezar y adquirir una buena formación cristiana. Ofrecida gratuitamente por el sacerdote José Pedro Manglano, esta aplicación sirve para seguir el consejo de orar sin interrupción.
  4. The Pope App. Ya se ha convertido en mítica esta aplicación que permite llevar al Papa en el bolsillo: noticias, Twitter, discursos en texto o vídeo, y acceso a varios portales de El Vaticano. The Pope App está disponible gracias al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.
  5. iMisericordia. También de José Pedro Manglano, aplicación ideal para vivir el Año de la Misericordia. Esta app ayuda a vivir con gran actualidad este estilo de vida al que nos impulsa el Papa Francisco.

Más sobre la #iJornada, los talleres y materiales en la web. 

Si Twitter se acabara, ¿qué habría dejado en tu vida?

Como comenté ayer en este blog, algún “experto” ha apuntado la debilidad de Twitter frente a otras redes sociales. Simplemente decir esto, supone afirmar que la tecnología, de una u otra manera, se llame como se llame, ha venido al mundo de las relaciones para quedarse. Si Twitter, Facebook o cualquier otra marca se acabaran, nacerían otros ámbitos tecnológicos para crear este espacio común en el que muchos reconocemos vida, y vida en abundancia.

Pero está bien, como ejercicio, preguntarse por aquello que ha aportado Twitter (por ejemplo) hasta el momento. Respuesta personal, por un lado, pero también social, pública e incluso política. Sin todas estas dimensiones no seríamos capaces de comprender lo que supone de hecho esta nueva forma de presencia, de comunicación, de intercambio.

Por mi parte, diría lo siguiente:

  1. Relaciones, por encima de todo, y lazos con personas concretas. Sobre esto hablo mucho, porque lo considero lo principal. Pero aquí no me extenderé. Las agendas se han multiplicado, y con ellas muchos buenos compañeros, cuando no amigos.
  2. Nueva forma de comunicar. Pegada al momento, muy personal e individual, que viene conmigo en el móvil allí donde voy. Es instantánea, efímera en cierto sentido. Corta, ágil y concentrada. Y en ese sentido también requiere inteligencia y sentido de lo importante.
  3. La riqueza de compartir. Por hacer memoria, antes de la llegada de las redes sociales cada cual tenía su espacio propio en el que compartía lo suyo con el gran público. Pero con la irrupción del mundo 2.0 la movilidad de los contenidos es brutal, tremendamente mayor. Todos comparten dentro de una comunidad lo de todos, con lo cual la difusión es exponencial. También el ruido que genera, ¡ojo!
  4. Fuerza de la unidad. Redes sociales, en general, y muy particularmente Twitter en este sentido, tienen de fondo un nuevo modelo de ciudadanía mucho más implicado, mucho más relacional y vinculado con otros. Sin duda alguna, en Twitter se ven reflejadas muchas tendencias y polarizaciones sociales (grupismos) que se han hecho fuertes en la red. Twitter abandera reivindicaciones, protestas, denuncias, hasta revoluciones. No hay gobierno que pueda dar la espalda a su potencial, cuando no mirarlo con cierto recelo e incluso temor.
  5. No callar, hacerse presente. Es urgente, no baladí ni mucho menos, tomar la palabra y hablar. Lo que se calla, no existe. Se crea un vacío fundamental en la existencia que se llena con otras propuestas y mensajes. Pienso ahora en el Evangelio, en Dios, en la Iglesia, en los más empobrecidos… Si no hay una misión clara y decidida por anunciarlo en la red, difícilmente llegará a las nuevas generaciones, porque éste es su escaparate principal.
  6. Escuchar, responder, dialogar. Creo que en ese orden principalmente. Los mejores en la red son los que más han sabido escuchar, los más grandes. En ocasiones, en verdad, para manipular, decir lo que se espera, ver por dónde van los temas y sacar provecho de ellos. Otros, por respeto a la persona sin más asunto que ese, evangélicamente antentos, la persona siempre lo primero. Después responder, cuando hay palabras para ello, o simplemente para mostrar cercanía. Y de ahí, si es cabe la oportunidad, entablar otros diálogos más profundos, que dan ocasión a conocerse. ¡Esta es la dinámica de la red!
  7. Autenticidad reclamada, y distrofias sociales. Se critica, no son sin razón, que las redes han contribuido a generar apariencias desconectas de la realidad de las personas. En un par de palabras, postureo esquizoide. Y detrás de este mal, la urgencia en todas las facetas de la vida de mostrarnos como somos, de vivirnos como somos, en profundidad. Apariencias, sin las que es posible existir, pero que en el caso más humano comunican la vida que hay detrás, la persona que existe.
  8. Dios hace maravillas. iMision es fruto de Dios, como tantas otras iniciativas. Personas que no se conocían y forman comunidad, acogen y se cuidan. También digitalmente. Dicho de otro modo, quizá más general, Dios ha sido el primero es saber hacerse presente en la red a través de la comunión, de la fraternidad. Y no de la ideología, de las marcas, de doctrinas. Dios ha unido corazones, inteligencias, voluntades. Diría más, incluso antes de que las personas se conocieran en la red, Dios ya había dibujado un camino para su encuentro, y pensó en Twitter.
  9. Twitter no es el final, porque nunca lo fue. Muy tontos seríamos si esto termina aquí, si con el final de una red se acaba un proyecto, que además ni siquiera entendemos como nuestro. Muy tontos seríamos si no nos hubiésemos dado cuenta de la forma que hay detrás de tanta materia, de cómo lo más humano ha encontrado hueco y ha sabido expresarse, reclamarse y mostrarse. Muy tontos seríamos si nos quedásemos aquí, por las decisiones de otros, y no secundásemos un plan mayor de fraternidad y proximidad más amplia. Si el final no es Twitter, como está claro, ¿entonces cuál es? Ahí queda la pregunta.

Y seguro que muchas cosas más, que hemos aprendido, que no conviene olvidar, que toca agradecer, por las que es bueno seguir estando.

¿De qué va eso de la #iJornada?

Varias personas me han hecho esta pregunta últimamente a través de las redes sociales. Se han enterado de que @iMision20 vuelve a preparar un evento, y quien no ha participado en otras ocasiones todavía no sabe de qué va el tema. A los que estuvieron en el #iCongreso o en la #iParty, ¡qué les vamos a decir!

Mi respuesta es clara: “No te defraudará.”

No prometo nada, pero estoy seguro de que encontrarás muchas personas cara a cara con la que has intercambiado algún que otro tweet, a quienes has hecho más de un comentario en Facebook y les has dado like en Instagram. Por lo general, y me parece increíble, no hay ningún megadescubrimiento novedoso, si tienes presencia habitual en la red. Lo que es maravilloso es ese momento en el que dos se encuentran sin haberse visto y se reconocen. En este sentido te vas a encontrar con muchas personas de las que has pensado más de una vez que son gente genial. El plus, lo que no defrauda, es comprobar que son así tanto en la red como en persona.

De lo anterior nace algo que internet ha puesto más de relieve si cabe: la comunión, la unidad, la red. La sintonía, los intereses, las preocupaciones no siempre son exactamente las mismas. Lo que sí se puede garantizar es que la mayoría de los que asisten ya están en la misma onda, trabajan en la misma línea, y de estos encuentros nacen sinergias muy potentes. Quien participa, se implica, termina mojándose, dando un paso adelante de calidad en la red. Escuchar lo mismo, compartir, hacer preguntas, escuchar, dialogar entre pasillos, compartir comida, intercambiar mensajes, es decir lo de siempre pero de un modo muy amplificado, nos sitúa en un punto común, nos identifica, nos ofrece vínculos de pertenencia. Lo que sucederá en la #iJornada es imposible delimitarlo a las 24 horas del día del evento.

Otro punto fundamental será la inteligencia, la formación, el desarrollo de habilidades. Como ya sabes, no sólo será teórico, sino muy práctico. La gente de los talleres se ha ofrecido a compartir lo que sabe en un campo concreto, y seguro que lo hacen con la mayor delicadeza e inteligencia posible para aportar algo de mucha calidad en sus distintos niveles. Las buenas intenciones, que a mi modo de ver son lo más importante contra la opinión más extendida, se tienen que concretar también de la mejor manera. Los talleres tocan temas de lo más específico y concreto. ¡4 talleres de este tipo en un día puede significar algo muy grande!

Por último, lo más singular y propio es la misión que tenemos como comunidad presente en el mundo digital. Aquí comunidad, como bien sabes, se lee con toda su fuerza y no de cualquier modo. Lo nuestro no es un estar por estar, ni un tiempo dedicado por aburrimiento, ocio u otros intereses. Creo firmemente que en la #iJornada se encuentra otro sentido de gran importancia a nuestra presencia y red digital, que no sólo nos habla de lo que tenemos que hacer, cómo hacerlo y para qué hacerlo, sino de quiénes somos, por qué somos así, para quién somos así. Participar es un servicio, en gran medida a nosotros mismos, a cuidar lo que somos para no vivir de cualquier modo, y también para otros, para ofrecer y comunicar el Mensaje más necesario del mundo, más urgente…

Más información, a cualquiera de @iMision20 o directamente en la web de la #iJornada.

Estaré encantado de re-conocerte el 9 de abril. Allí nos vemos.

3 tips para iMisioneros a partir del Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones

  

Por @CarlosRomeroV

El día viernes 22 de enero fue presentado el mensaje de Papa Francisco para la 50ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Bajo el título “Comunicación y Misericordia: un encuentro fecundo”, el mensaje del Papa nos ofrece algunas ideas que nos pueden ayudar para vivir el Jubileo de la Misericordia también en el ambiente de la comunicación. A continuación te presento tres tips que, a partir de este mensaje, nos pueden ser útiles para vivir la misericordia como misioneros del Continente Digital. 

1. Comunicar misericordia también en la Red: Papa Francisco invita a toda la Iglesia a “vivir la Misericordia como rasgo distintivo de todo su ser y actuar”. Para ello, “cada palabra y cada gesto debería expresar la compasión, la ternura y el perdón de Dios para con todos” ¿Cómo vivir esto en la Red? Buscando que todo nuestro actuar en el mundo digital esté animado por la caridad, para que nuestra comunicación sea “portadora de la fuerza de Dios”. De esta manera, cada palabra que digamos, ya sea en Twitter, Facebook o en cualquier red social, tendrá como único objetivo edificar las almas de quienes las lean. Esta debiera ser, por lo tanto, la pregunta que debiéramos plantearnos antes de publicar algo: ¿esto edifica a quienes lo leerán? ¿difunde a nuestro alrededor “el calor de la Iglesia Madre, de modo que Jesús sea conocido y amado”?

2. Ser “puentes” entre las personas: La comunicación de un misionero digital debe ser capaz de crear puentes para favorecer el encuentro entre las personas. En la Red tenemos la posibilidad de elegir nuestras palabras antes de comenzar una interacción comunicativa. Es por eso que debieran ser “apropiadas para ayudarnos a salir de los círculos viciosos de las condenas y las venganzas”, proponiéndonos “hacer crecer la comunión” y, también, superar “la lógica que separa netamente los pecadores de los justos”. Quien busca mostrar a Cristo en la Red no puede vivir juzgando a los demás, sintiéndose superior a los otros. Un iMisionero tendrá como único modelo a Cristo y su “dulce misericordia”: será otro Cristo en la Red.

3. Vivir la “proximidad” en la interacción comunicativa: El ambiente digital nos presenta muchas veces la tentación de olvidar que quienes allí se encuentran son personas que tienen sueños, inquietudes, anhelos y problemas. El mensaje de Papa Francisco nos invita a hacernos cercanos a los otros, viviendo la comunicación como escucha que es capaz de acoger, ya que “la escucha nos permite asumir la actitud justa, dejando atrás tranquila condición de espectadores, usuarios, consumidores”. Quien escucha (y no solo oye) es capaz de “compartir preguntas y dudas, de recorrer un camino al lado del otro, de liberarse de cualquier presunción de omnipotencia y de poner humildemente las propias capacidades y los propios dones al servicio del bien común. (…) Escuchar significa prestar atención, tener deseo de comprender, de valorar, respetar, custodiar la palabra del otro. (…) Saber escuchar es una gracia inmensa, es un don que se ha de pedir para poder después ejercitarse practicándolo.” Hacerse cercano al otro nos llevará a vivir la comunicación como un caminar junto a otros, acogiendo, consolando, acompañando.
Espero que estos tres tips te ayuden a vivir la misericordia también en tu experiencia como misionero en el mundo digital. Las palabras de Papa Francisco son, sin duda, un impulso para hacer de la Red un ambiente más humano y más acogedor. Que ellas nos ayuden a compartir cada día la Misericordia de Dios y que todo nuestro actuar en el mundo de la comunicación encienda la chispa que hace vivo el mensaje de Cristo.

Arguments, recursos para la catequesis en Internet

Os presento Arguments! Seguro que muchos ya lo conocéis pero quizás para algunos ha pasado desapercibido. Arguments es un proyecto de catequesis on-line que despuntó en las redes por sus vídeos del proyecto JMJ Young Answers, en 2011:

Pero Arguments es mucho más que estos fantásticos vídeos. En la actualidad disponen de una web donde ofrecen materiales de una calidad exquisita tanto en el contenido como en la forma, abarcando temas y rangos de edades muy variados, niños, jóvenes y adultos, para gente de Iglesia o personas en búsqueda de respuestas. Puedes entrar tú mismo arguments.es y desplegar el menú superior PROYECTOS para hacerte una idea de todo lo que ofrecen. A tú disposición ponen más de 300 audiovisuales que podrás usar en clase de Religión o catequesis. ¿No es impresionante?

Y lo más grande es que todos los proyectos de catequesis y de comunicación de la fe los realizan voluntarios. Son más de 150 periodistas, profesores, universitarios y catequistas.Puedes ponerles cara a algunos de ellos visita su web, donde ellos mismos se presentan. También tú puedes ser colaborador, entrando en su web visita el COLABORA para más información.

Los chicos y chicas de Arguments quieren mostrar la belleza de la Verdad, y lo hacen comunicando con un lenguaje fresco y adaptado a los tiempos, desde la alegría, la claridad y sencillez. Si quieres estar al tanto de todo lo que hacen sigue su blog, su cuenta Twitter, e incluye su web entre tus favoritos.

Enlaces de interés

Una voz libre en un país libre

Una voz libre en un país libre. La voz de Pedro a los Congresistas estadounidenses, pero consciente de que sus palabras se extienden a todos. La voz de un pastor que sabe que su mensaje solamente puede tener repercusiones positivas, sin resquicio de persecuciones ni represalias al pueblo.

En su viaje a Estados Unidos estamos siendo regalados con mensajes pastorales y también reivindicativos. Alegato en favor de los más necesitados, de la Vida, de los marginados, de los inmigrantes, refugiados, pobres, ancianos; un grito contra la pena de muerte. Le hemos escuchado o leído hablar sobre la actividad empresarial como una actividad noble, el medio ambiente, ciencia, investigación, conciliación, diálogo, oración, tráfico de armas. Una vez más su preocupación por los jóvenes y sus perspectivas de futuro, la familia.

Si el primer santo en los Estados Unidos es el redentorista San Juan N. Neumann, la Iglesia universal y, en especial la comunidad hispana de aquel país, cuenta desde ayer con el primer santo hispano, el franciscano español Junípero Serra. Una homilía en español empujando de nuevo a salir de nosotros mismos. Me encanta cada vez que escucho a Francisco hablar de la necesidad de una Iglesia en salida y de eso habló cuando puso a San Junípero como ejemplo de quien abandonó su tierra para salir al encuentro de tantos.

Venimos de escuchar a un Papa pastor en Cuba, a un cura pastoreando con la fuerza de Pedro y ahora escuchamos a un Papa líder que ha mostrado a algunos líderes del mundo la responsabilidad que tienen para con el pueblo al que representan. Son el mismo. La autoridad del Papa se ve reforzada a cada paso, en cada palabra, en cada discurso con cada gesto. Más bien, se muestra más explicitada porque reforzada plenamente se mostró el día de su elección por el Espíritu.

Cada vez que nos interpela, cada vez que nos remueve de nuestro asiento, cada vez que nos hace pensar y cuestionar planteamientos anclados en no sé qué inconscientes sociales, geográficos, culturales o económicos siempre pienso que es una acierto. Un acierto del Papa. Abandonar la inercia, la comodidad y tantas premisas adquiridas es función de quien quiere avanzar en el camino del Evangelio, deshacerse de supuestas seguridades para salir de uno mismo y tender las manos al hermano. Francisco nos invita a ello cada día y eso es ir invitándonos a adentrarnos en el maravilloso camino de la Redención y a no hacerlo solos. Darse cuenta de eso es comenzar a reconocer que tenemos el mejor Papa para nuestro momento histórico avanzando hacia la verdadera libertad.

Estos días lo estamos escuchando, en gerundio, evangelizando en español y en inglés; da igual. Generando comunión. Es una voz libre en un país libre.

 

Iglesia que se renueva en la red

Aprendemos, mucho más lentamente de lo esperado, que nuestro momento en la historia no es toda la historia. Y que, aunque lo vivamos auténticamente y con entusiasmo, es obligado mirar atrás, agradecer y heredar, corregir y continuar. Un proyecto con dos patas del que no se puede quebrar. Dicho de otro modo, ni prescindir de la necesaria actualización, ni pretender empezar de nuevo.

El mundo digital ha ayudado a muchos a buscar una mayor renovación. Al menos en cuanto a lenguajes, a apertura, a proximidad. Quiero pensar que, a diferencia de otras instituciones o grupos, no es mero maquillaje y apariencia. Me consta que ha supuesto reflexión en muchos casos y, al hilo de la misma, nuevos planteamientos. Escribir en abierto, dar la cara, difundir encuentros, mostrar la vida de la Iglesia, entrar en diálogo fructífero, hacer esfuerzos de acercamiento, superar prejuicios, derribar muros, mirar mejor el mundo, valorar más a toda persona. Y se ha hecho en muchos casos bien por no dejar de sentirse parte de una historia y un proyecto vivido con amplitud y en comunión. La red, que tiene mucho de evangélico, prima la relación y el contacto, o el contacto que deriva en relación.

Si pienso en claves importantes para la evangelización digital, diría lo siguiente:

  1. La estrechez de Twitter supone la oportunidad de pensar lo que queremos decir, en lugar de hablar por hablar. Y esto es muy importante, porque exige un cierto silencio.
  2. Poder interactuar, generar conversación sobre lo que acontece en nuestras sociedades implica estar atento y mirar. Una mirada que se ha hecho curiosamente local y global al mismo tiempo, que crece en ambas direcciones. Internet ha girado hacia uno de los núcleos más humanos, como plegándose a la huella de su creador: la relación.
  3. Cualquier red social sirve para darse a conocer, tanto como buscar conocer a otros y saber qué sienten, qué les preocupa, qué hay en su corazón. Y bendecir.
  4. La capacidad de asociación y pertenencia ha sido aprovechada por muchos como luz para poner en común, compartir y encontrarse siendo “parte de”. De algún modo ha ayudado a encontrar un lugar, no solitario, desde el que estar.
  5. El mundo digital ha obligado a “tragar” con la perspectiva del otro, que no pocas veces es a un tiempo su mirada legítima y la reducción del mundo hecha desde su mirada legítima. Y ahí, en ese momento, hay que aprender nuevamente a acoger, porque nos damos cuenta de que quizá nuestra mirada no sea la única mirada.
  6. Salir al encuentro, que también es posible, frente a planteamientos que reclaman apertura pero para que vengan aquí. Es decir, implicarse y comprometerse en las bondades de las personas, que no son ni pueden ser ajenas a la iglesia.
  7. En la cultura digital, quiero pensar, va ganando puntos la vida compartida frente al mero postureo existencialista. Los selfies, en los que aprendo a leer cómo están las personas y qué quieren decir, están cargados de la necesaria autenticidad sin la que todo se convierte en vacuo y superfluo. También, en este sentido, la red ha servido para mostrar una iglesia con rostro más humano.
  8. De igual modo, hemos ganado como cristianos en formación. No sólo en acceso a información, porque siempre hemos tenido a mano más de lo que podíamos abarcar, sino de formación. Inquietudes que nacen en no pocas ocasiones al hilo de acontecimientos que nos preocupan y que están ahí. Y que han ayudado a reordenar y reorientar ideas y prejuicios, que también se tienen.
  9. Dar la cara, porque en la red todo tiene nombre y foto (por no decir “rostro”). Ser entonces “yo” el que diga, el que exprese, el que muestre, el que hable, el que dé mi opinión, el que valore, el que aporte, el que tienda puentes. O lo contrario. Y ahí se ve una iglesia situada de otro modo.
  10. Muchas más cosas, sin duda alguna, pero termino con la necesidad de avanzar y dar nuevos pasos. La iglesia en misión, de la que habla Francisco, también se encuentra en la red para comunicar buenas noticias y la Buena Noticia.

Ojalá sea un ámbito que vivido con libertad y con espíritu de comunión, sirva al conjunto de la iglesia y de la sociedad.

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