Seamos únicos

He leído una entrevista que Andre Zambrano realiza al cantante italiano Nek. No lo he hecho en el original de La Nuova Bussola Quotidiana sino a través del medio digital ReligiónEnLibertad http://www.religionenlibertad.com/nek-implica-fondo-evangelizacion-dios–55982.htm Personalmente siempre me ha encantado la música italiana desde Nicola di Bari a Lucio Dalla, Lucio Battisti, Domenico Modugno o Tiziano Ferro… mi lista es casi interminable. En ella siempre ha estado Nek, pero tras leer la entrevista aún más. Aún más, sí, y lo digo sin rubor porque él, sin rubor alguno es testimonio vivo de su fe. No debería ser nada extraordinario, pero lo es. No abundan en el mundo de la música, cine o espectáculo testimonios similares, que hablen a pecho descubierto y tengan tal nivel de implicación con la Evangelización. No sé si es que apenas existen o que permanecen en las catacumbas del silencio. Prefiero pensar que no existen, porque si eligieran la oscuridad y el silencio sería algo tristísimo que diría muy poco de ellos mismos y menos del mundo en el que se desenvuelven.

En nuestro país creo que, por mucho que piense, solamente se me ocurre el nombre de la artista Nena Daconte en el ámbito de la canción https://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014047174/lo-cool-es-ser-ateo-pero-yo-creo-en-dios-y-voy-a-misa/ o el polifacético artista de la movida madrileña y extraordinario pintor Fabio McNamara (Fabio de Miguel) http://www.alfayomega.es/59374/fabio-mcnamara-cuenta-su-historia-de-conversion-en-una-parroquia Testimonio el de éste último que no puede dejar indiferente a nadie; ejemplo de superación tras haber tocado fondo. Creo que tienen un valor singular e importantísimo precisamente por ser cual es su ambiente cotidiano. Son ejemplo y luz en una auténtica periferia existencial. Seguro que habrá más.

Por otro lado tenemos el ejemplo inverso – que no contrario, obviamente- de “personajes” como el sacerdote marianista Daniel Pajuelo o el sacerdote redentorista Damián María Montes. Tanto Dani como mi hermano el Padre Damián suman al resto de sus labores pastorales cotidianas, cada uno en sus ámbitos y respectivas congregaciones, la vocación musical. Que dos sacerdotes jóvenes, dos religiosos jóvenes desarrollen esta faceta pública y mediática es un signo vivo, no solamente del buen estado de la Vida Consagrada, si no de la normalización de un tipo diferente de Iglesia en salida. Sea o no lo que les mueve a ello, esta faceta suya es de una labor evangelizadora explosiva.

Nena Daconte, Nek, Dani Pajuelo o Padre Damián son ejemplos sonoros, por conocidos, de la expresión práctica de lo que ayer nos decía en este iBlog José Fernando Juan: evangelizar la persona; la propia persona. Lo que ellos pueden arrastrar es brutal por mediático. Pero nosotros podemos hacer lo mismo con nuestra propia vida. Cada uno en sus respectivos entornos: laboral, familiar, deportivo… donde sea. Salir del ostracismo. Llevar una vida coherente y alegre. Que la propia alegría y coherencia sean luz que alumbre, aliente e infunda esperanza; que sirvan de camino, ánimo y aliento para otros. Y un inabarcable mundo que habitamos es precisamente el de las redes. También ahí -aquí- brillamos, nos caemos, lloramos y somos testimonio. Somos creados únicos, cada uno de nosotros. De manera que, como dice Nek ¡Seamos únicos! No lo olvidemos. Nunca.

Siempre adelante

Hoy, 7 de enero, se cumplen ya dos años del día en el que el autodenominado Dz D.R.S., simpatizante de los yihadistas de IS, hizo un ‘defacement’ en la web de iMisión insertando la bandera de IS.

 

Me gusta recordarlo de vez en cuando, como también mantengo en la memoria los tuits recibidos en árabe fechas antes; de dónde y de quiénes venían. Lo tengo presente porque me ayuda a apegar los pies a la tierra, la fe a las redes y afianzar por qué estoy aquí.

Esta mañana, escuchando en misa la primera lectura, ha sido cuando me ha venido a la cabeza qué día era:

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,22–4,6):

Cuanto pedimos lo recibimos de Dios, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. Queridos: no os fieis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.”

La evangelización, el anuncio de la Sobreabundante Redención también en las redes, es imparable. Seguimos orando y anunciando. Perseverando. Siempre adelante. Unidos… y cada mañana nos visitará el sol que viene de lo alto…

Seguidores

Observo cómo casi a diario fluctúa el número de seguidores en Twitter. Es algo que no me preocupa en absoluto, la verdad. No soy de cuantificar. Sí me parece curioso; y totalmente normal.

Uno prueba, por la razón que sea, seguir a quien en principio le parece interesante y luego deja de hacerlo porque no se cumplen las expectativas iniciales. Tan normal como la vida misma. A lo largo de nuestra existencia entramos en contacto con personas que nos influyen, pueden incluso marcarnos, pero por el propio devenir de la vida acaban desapareciendo de nuestro entorno o camino. Otras, sin embargo, nos acompañarán siempre; compañía no necesariamente física, pero si espiritual.

De igual forma nosotros afectamos a otros, aunque no permanezcamos a su lado. O sí. Sembrar sin mirar atrás. La calidad de la tierra y el agua de otros harán florecer la semilla. O no.

En ocasiones, no muy frecuentes en principio, se produce una suerte de conexión o identificación que conlleva a la adhesión, no mero seguimiento. De la RAE:

adhesión

Del lat. adhaesio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de adherir o adherirse.

2. f. Fís. Fuerza de atracción que mantiene unidas moléculas de distinta especie química.”

Personas de diferentes lugares, de distintas lenguas, de orígenes e historias dispares que confluyen bajo un común denominador que les hace permanecer unidas. Es esa fuerza centrípeta lo importante, no el número de seguidores. Esto ocurre en cierto modo con los iMisioneros. La Buena Noticia, el anuncio de Aquel a quien preparamos el camino en este tiempo de Adviento es lo que nos une en las redes y fuera de ellas. Anuncio, presencia, comunión… la Roca firme de la que nos habla el Evangelio de hoy, Mateo (7,21.24-27). Esa fuerza de atracción que nos mantiene unidas a gentes tan diferentes.

Él es el único importante, ya lo dice el salmo que la liturgia nos propone para hoy:

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.”

La cuestión es permanecer fiel a Él, con humildad, con desprendimiento, con fe, con Amor. Con una sonrisa en el rostro o en 140 caracteres. Siempre en gerundio. Adelante.

¡Empieza el curso!

 

pizarra

Comienza septiembre y, con él, nuevo curso. Mochilas preparadas, babis impolutos, estuches en regla. Nervios, dudas, reencuentros, ilusión, futuro. Eso es precisamente lo que nos jugamos: el futuro. Bien lo sabemos los padres que procuramos, con nuestros errores, dar a nuestros hijos una educación sólida, unas bases consistentes con las que puedan ir armando su estructura mental, competencias, valores, aptitudes y actitudes. Las suyas, aquellas que les ayuden a desenvolverse en su mundo, a ir transformando y consolidando su mundo, el mundo.

Desde la propia familia y en la escuela. La escuela, el colegio, no es un lugar al que los padres mandamos a nuestros hijos para delegar nuestras funciones en los profesores. Los niños han de salir educados de casa, aunque el centro escolar sea apoyo y “co-laborador”. En los centros escolares aprenden. Aprenden a desenvolverse, a socializar, a ser ellos mismos y mostrarse como realmente son, fuera del nido. Aprenden conocimientos y desarrollan habilidades.

En un mundo en constante y vertiginoso cambio los métodos no pueden ser como “toda la vida”. En una sociedad global y tan diferente a la de mi generación los sistemas deben ser por fuerza otros. En esto, el “toda la vida” es en sí mismo un error, porque hoy en día la vida es otra y es la suya.

Quiero hacer hoy un pequeño homenaje a tantos maestros, tantos profesores que con una vocación REAL se esfuerzan cada día dando lo mejor de sí mismos y de la mejor manera a nuestros hijos. Personas entregadas, imaginativas y tan poco valoradas. Esos profesores que se meten en el bolsillo a sus alumnos, que son capaces de atraer su atención y despertarles el ansia por el conocimiento y el aprendizaje. Alejados de una cátedra altiva, alejados de aquellos tediosos discursos en los que la autoridad dictaba y el niño escuchaba porque sí. Aplaudo y homenajeo a quienes contra viento y marea, a pesar de las leyes de educación, han sabido y saben sacar lo mejor de cada niño y hacerlo de la mejor manera. Que cuenten con el apoyo y aplauso de cada padre.

De entre ellos, homenaje especial para los profesores de religión en entornos hostiles. Y son muchos. Homenaje y oración por todos aquellos profesores de religión que no simplemente enseñan contenidos, si no que, muy posiblemente, sean la única imagen cercana que muchos alumnos conservarán de Cristo y su Evangelio. Aplauso fervoroso, ánimo y agradecimiento.

Por los niños una oración para que se adapten rápido a la entrada del curso, para que lo aprovechen con ilusión y ganas. Oración redoblada por los más rezagados, por los que tienen más dificultades y por quienes tienen unas capacidades especiales que tantas veces les hacen ser incomprendidos. Por tantos talentos ocultos, por descubrir. Es tarea de todos ayudar a que afloren, se desarrollen y sepan darlos al bien común. Que, inmersos en la realidad de su tiempo y la suya propia, no sean contaminados por adoctrinamientos ideológicos.

Y llegarán los deberes. Esperemos que sean menos, u otros o, al menos, con sentido. Llegarán los deberes que, en demasiadas, ocasiones serán compartidos por toooooda la familia. No alarguemos la jornada de nuestros pequeños más tiempo aún que la nuestra; no les carguemos de más obligaciones que las propias de su edad. No les privemos de juegos y tiempo libre. Son niños.

Yo, hoy, soy un niño. Y con esa ilusión que les deseo a ellos comienzo el curso en el iBlog. Por nosotros, los iBlogueros, os pido también una oración.

 

Sobre “selfies” y otras batallas

Mis alumnos son expertos en fotos de este tipo. Los jóvenes en general se han vuelto expertos. Ni cursos, ni clases, ni explicaciones, ni problemas de atención, ni desmotivación, ni bajos resultados, ni retrasos ni ausencias. Todos, sin excepción, pasan por esta moda con interés y aprovechamiento, demostrando una alta capacidad.

Frente a las críticas, que nunca faltan, siempre centradas en lo maligno y lo perjudicial de los excesos y las desviaciones, lo cierto es que los jóvenes expresan las búsquedas y las preocupaciones de siempre con las herramientas que tienen a su disposición según la época. Probablemente en otro tiempo existía un “síndrome del espejo adolescente” que hoy se ha convertido en otra cosa. La diferencia es que esta búsqueda, que antes era ciertamente muy privada y personal, o muy íntima y compartida por pocos, se ha hecho un fenómeno social y ampliamente compartido. Es verdad que los jóvenes ya no se hacen fotos para sí mismos, sino para que otros -cercanos y lejanos, conocidos y desconocidos- los vean, para darse visibilidad, para enseñar sus intereses, para mostrar sus opciones, para guardar recuerdos, para buscar refuerzos, para encontrar apoyos y seguridades. El selfie no es un hecho solitario por definición, también es social como la misma red es social.

Siendo una realidad tan extendida, ¿por qué no aprovecharla con aquellos que tenemos más cercanos, empezando por nosotros mismos? Os propongo un ejercicio personal con algunas preguntas, y quizá convendría hacer un sano ejercicio de sinceridad y de compromiso consigo mismo:

  1. ¿Por qué nos hacemos selfies? Los motivos pueden ser muy diversos, muchos virtuosos, constructivos y sanos. Me pregunto por esas personas que todo lo ven gris y con sospecha, ¿qué les pasará? El Papa, que también participa de esta forma moderna de comunicar, crea a través de los selfies “eventos”. Es decir, la foto traspasa a la foto, existe una dinámica interna que hay que aprender a leer.
  2. ¿Qué mostramos en la foto? Efectivamente, lo mejor. Intentamos que quede bien. Los jóvenes aprenden “postureo”, y lo llaman así sin problemas ni complejos. Porque el objetivo es precisamente este. Pero dónde está puesta la mirada sobre la búsqueda de lo mejor. ¿La alegría? ¿La belleza? ¿La relación? ¿La acción? Sin duda alguna toda persona tiene una búsqueda legítima de amor, que debe ser escuchada y atendida sin menosprecios ni banalidades. ¡Nada de reírse y vulgarizar, si sabemos lo que toda persona quiere encontrar!
  3. ¿En verdad hay tanto egoísmo y egolatría? Narciso gustaba de mirarse a sí mismo, y huía de la mirada ajena al sentirse superior. Aquí lo que hay es una exposición masiva de la propia vida. No tan instantánea como algunos creen. La foto que hoy se sacan los jóvenes se puede mostrar mañana, o pasado, o dentro de una semana, esperando un momento preciso. Pero, sabiendo que todos tenemos pies de los que cojeamos, ¿cómo salir de ella? ¿No será acaso con una buena acogida por parte de otros, una mirada que nos invite a salir de nosotros mismos, una palabra que nos haga reconocer lo verdaderamente valioso que hay en cada uno y cómo compartirlo? Lo que no conduce a ninguna parte es el juicio, muchas veces desmedido e intolerante, que se hace. ¿Por qué no probar primero con uno mismo?
  4. Por último, ¿por qué se ha contagiado tan fácilmente? Es sorprendente comprobar cómo determinadas “modas” corren como la pólvora por todo el planeta en esta situación global que estamos estrenando. ¿No será que toca algo muy humano, muy original? Y aprovecho para soltar mi última pregunta: ¿No puede ser todo esto  una gran oportunidad para contarle al hombre de carne y hueso, que nace y vive y busca, que debe aprender a mirarse a sí mismo, que ansía conocerse en profundidad, que es un misterio para sí mismo?

Siempre hay que recordar que detrás de cada hecho y acontecimiento en la red, por pequeño y cotidiano que parezca, o por novedoso, original o contagioso que sea, hay una persona que desea ser conocida, que clama por una relación intensa, que busca la felicidad, el amor y la paz. Y esto no es un final bonito, sino un final muy real que deberíamos tomarnos muy, pero que muy en serio.