¿De qué va eso de la #iJornada?

Varias personas me han hecho esta pregunta últimamente a través de las redes sociales. Se han enterado de que @iMision20 vuelve a preparar un evento, y quien no ha participado en otras ocasiones todavía no sabe de qué va el tema. A los que estuvieron en el #iCongreso o en la #iParty, ¡qué les vamos a decir!

Mi respuesta es clara: “No te defraudará.”

No prometo nada, pero estoy seguro de que encontrarás muchas personas cara a cara con la que has intercambiado algún que otro tweet, a quienes has hecho más de un comentario en Facebook y les has dado like en Instagram. Por lo general, y me parece increíble, no hay ningún megadescubrimiento novedoso, si tienes presencia habitual en la red. Lo que es maravilloso es ese momento en el que dos se encuentran sin haberse visto y se reconocen. En este sentido te vas a encontrar con muchas personas de las que has pensado más de una vez que son gente genial. El plus, lo que no defrauda, es comprobar que son así tanto en la red como en persona.

De lo anterior nace algo que internet ha puesto más de relieve si cabe: la comunión, la unidad, la red. La sintonía, los intereses, las preocupaciones no siempre son exactamente las mismas. Lo que sí se puede garantizar es que la mayoría de los que asisten ya están en la misma onda, trabajan en la misma línea, y de estos encuentros nacen sinergias muy potentes. Quien participa, se implica, termina mojándose, dando un paso adelante de calidad en la red. Escuchar lo mismo, compartir, hacer preguntas, escuchar, dialogar entre pasillos, compartir comida, intercambiar mensajes, es decir lo de siempre pero de un modo muy amplificado, nos sitúa en un punto común, nos identifica, nos ofrece vínculos de pertenencia. Lo que sucederá en la #iJornada es imposible delimitarlo a las 24 horas del día del evento.

Otro punto fundamental será la inteligencia, la formación, el desarrollo de habilidades. Como ya sabes, no sólo será teórico, sino muy práctico. La gente de los talleres se ha ofrecido a compartir lo que sabe en un campo concreto, y seguro que lo hacen con la mayor delicadeza e inteligencia posible para aportar algo de mucha calidad en sus distintos niveles. Las buenas intenciones, que a mi modo de ver son lo más importante contra la opinión más extendida, se tienen que concretar también de la mejor manera. Los talleres tocan temas de lo más específico y concreto. ¡4 talleres de este tipo en un día puede significar algo muy grande!

Por último, lo más singular y propio es la misión que tenemos como comunidad presente en el mundo digital. Aquí comunidad, como bien sabes, se lee con toda su fuerza y no de cualquier modo. Lo nuestro no es un estar por estar, ni un tiempo dedicado por aburrimiento, ocio u otros intereses. Creo firmemente que en la #iJornada se encuentra otro sentido de gran importancia a nuestra presencia y red digital, que no sólo nos habla de lo que tenemos que hacer, cómo hacerlo y para qué hacerlo, sino de quiénes somos, por qué somos así, para quién somos así. Participar es un servicio, en gran medida a nosotros mismos, a cuidar lo que somos para no vivir de cualquier modo, y también para otros, para ofrecer y comunicar el Mensaje más necesario del mundo, más urgente…

Más información, a cualquiera de @iMision20 o directamente en la web de la #iJornada.

Estaré encantado de re-conocerte el 9 de abril. Allí nos vemos.

4. Nuestra fuerza, la gracia

¡Hola, hola, hola!iDecálogo 4

Querido lector… Es importante que el aventurero evangelizador digital tenga claro lo que quiere lograr en las redes sociales. En este sentido no veo acertado cuando nos interesamos por alguien buscando un simple “follow back” que engrosé nuestra lista de seguidores. No. La evangelización internetera no es para ganar popularidad sino para que sea Cristo quien la gane, el objetivo es que todas, absolutamente todas, las personas de la red puedan conocer el amor de Dios. Igual que en nuestro día a día, ¿no?

Es esta una aventura apasionante, preciosa y… ¿complicada? ¡Imposible diría yo! Por mucho que los anuncios niueiecheros (bonita palabra) nos hablen de la extraordinaria capacidad que la vibración buenrollista tiene para lograr lo imposible, en realidad solo hay una fuerza verdaderamente capaz de que sea conseguido lo que a priori no puede hacerse, y esa es nuestra fuerza, amigo evangelizador digital: la gracia.

Vamos a reconocerlo sin miedo: ¡Nosotros somos limitaditos! Llegamos a donde llegamos, podemos lo que podemos, y la pifiamos muchas veces. Hemos de compartir con mucha alegría pero lo que más ha de importarnos no son los frutos sino la misma siembra. ¡Felices de sembrar! Es Dios quien hará crecer las semillas digitales que esparcimos en cada tweet, que ayudamos a difundir en cada retweet, que mostramos cada vez que nos unimos a un Trending Topic para hacer algo de lio. Él se sirve nuestros “clics”, resplandece en nuestros donde bien usados.

Sin la gracia de Dios no podemos hacer nada mas que cansarnos de hacer algo que no depende totalmente de nosotros, vanagloriarnos por tener muchos followers, frustrarnos por tener muy pocos y perder el tiempo en lograr que por nuestras propias fuerzas lo imposible sea posible. Ya sabes, amigo, aquello del “si el Señor no construye la casa…”. Sin gracia no hay evangelización posible, solo bellas envolturas humanas, y al final hartura.

¡Pero ánimo! ¡Porque si que hay gracia! ¡Dios sigue actuando! ¡También en internet! Nos mueve una fuerza que este mundo no conoce, que nosotros mismos no podemos dominar, que ni siquiera a veces entendemos. La gracia es lo que ha cambiado los corazones de millones de personas en todas la épocas y lugares, ¿por qué iba a ser distinto en el siglo XXI en internet? La gracia es lo que nos hace valientes y alegres en el testimonio, lo que anima a seguir siempre adelante en las contrariedades, lo que sostiene mi vida y la tuya. Aunque representemos al Espíritu Santo como una paloma, ¡no lo enjaulemos!. Aunque nos creamos que nuestras fuerzas son suficientes, ¡no vayamos de sobraos y pidamos la gracia! La necesitamos. Y el mundo en el que estamos la necesita.

¡Hasta la próxima entrada!, amigo lector. Dios te bendiga.

@PatxiBronchalo

 

Si puedes, imprime este post

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No, no me he equivocado de indicación. Al contrario que en el mensaje automático que muchos adjuntan a su email en el que se piden que no se imprima el mismo si no es absolutamente necesario; yo te lo digo al revés: ¡Imprímelo por favor! Es absolutamente necesario.

Y no es que me haya dado un arrebato de destrucción de los bosques, sino que el destinatario de este artículo no eres tú, que lo lees a raíz de una invitación que has recibido en alguna red social; ni siquiera tú, que has llegado por casualidad hasta él navegando por internet, sino aquellos que, precisamente, no pertenecen a ninguna red social.

Seguro que tienes a alguien cerca que piensa así. En ese caso te ruego que pulses ctrl+P y que se lo entregues de mi parte.

Hasta aquí mi post dedicado a ti, querido lector digital. Tras la línea comienza mi artículo para el verdadero destinatario del mismo. Si quieres, puedes incluso recortarlo por ahí para que esta introducción quede entre tú y yo…


Excusas superadas para decir no a las redes sociales

1. Eso es que ya no es para mí. La edad es una de las primeras excusas para decir no a las redes sociales. Se considera “cosa de jóvenes” y ciertamente son ellos quienes más se mueven en este nuevo ambiente, porque han nacido en él. Entiendo que la edad sea un inconveniente a la hora de partir a misiones donde se requiera un esfuerzo físico; pero misionar en la red es, precisamente, el destino ideal de un evangelizador cuya salud o fuerzas estén resentidas. No cerrar la puerta a las redes sociales es abrirse a las sorpresas de Dios, tener el oído abierto a la llamada.

2. Yo es que no me entero. La tecnología supone una barrera para muchos y ciertamente uno puede llegar a sentirse muy inútil cuando ve a un niño de seis años manejar con soltura una tablet. Pero no hay nada imposible y es muchas veces la pereza o la falta de humildad y paciencia la que nos lleva a desistir. Es más fácil tirar la toalla. Si Stephen Hawking, en lugar de aprender a manejar un complicado ordenador para poder comunicarse, hubiera desistido diciendo que eso es cosa de jóvenes, la física habría perdido a una de sus grandes figuras. El esfuerzo es sobrehumano, los movimientos de su mejilla le permiten dictar un máximo de 10 palabras por minuto, pero nadie lo para, porque lo que tiene que decir es importante. Esas 10 palabras por minuto son oro para la ciencia. ¿Tan difícil es que tú aprendas a manejar una pantalla táctil para anunciar el Evangelio?

3. Mi vida es mía y no tengo por qué compartirla. Eso es una mentira. Tu vida no es tuya desde el momento en que sales a la calle aunque sólo sea a tirar la basura. Donde hay un cristiano hay una luz que brilla y los demás están esperando un testimonio en cada gesto, en tu actitud ante la vida, en una palabra tuya… Hay muchas formas de estar en la red sin ser exhibicionista, no te preocupes.

4. Me da miedo. Se oyen tantas cosas malas… Los miedos iniciales son normales ante el desconocimiento. Con la ayuda de un buen compañero de viaje, un amigo que te inicie en estas lides, no habrá problema. Créeme. Cuenta con iMision.

5. El contacto personal es lo que cuenta. Por supuesto que sí. Lo virtual no quita lo físico. Pero las fronteras entre ambos son cada vez más difusas. Pronto, no podrás entrar en una conversación con la gente de tu parroquia si no te has enterado, como el resto, por Facebook, de que Ángeles está embarazada, de que el niño de Gloria ha salido ya del hospital o de que Manuel ha encontrado por fin trabajo.

6. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Seguramente añoras los años en los que la vida era de otra manera, más sencilla, más estable, más lenta… Puedes mirar la transformación social como un espectador, al margen de todo; o darte cuenta de que Dios cuenta contigo en esta nueva realidad que tú no puedes controlar. Como ha señalado el papa, «Nuestro Dios es un Dios que siempre hace las cosas nuevas y pide de nosotros docilidad a la novedad. Vino nuevo en odres nuevos. Cuando quiero tomar la electricidad de la fuente eléctrica, si el aparato que tengo no es adecuado, busco un adaptador. Debemos buscar siempre adaptarnos, adecuarnos a esta novedad de la Palabra de Dios. Estar abiertos a la novedad».

Con esta media docena de excusas desmontadas, espero que tu actitud haya cambiado algo, aunque por lo general no te rindes a la primera y tendrás muchas más. No obstante, la libertad, es el mejor regalo que nos ha dado Dios. Así que, ¡Disfruta de ella!