Cómo hacer frente al ODIO que se respira en algunas REDES SOCIALES

En este vídeo quiero hablaros de la llamada que la Iglesia experimenta a evangelizar en el ámbito digital. Una de las dificultades que nos inquieta a los cristianos es el HATE SPEECH (discurso del odio), el ambiente de odio que se respira en las REDES SOCIALES. ¿Cómo afrontar y evangelizar esta realidad? El papa Francisco nos exhorta a crear una cultura del encuentro, y a acoger también a aquel que piensa distinto de nosotros. Esta actitud vivida desde la fe puede llegar a transformar los corazones y tejer una cultura de la escucha, el amor fraterno, y el servicio a los más necesitados.

 

 

7 consejos para ACOMPAÑAR a JÓVENES en REDES SOCIALES [Vídeo]

¿Es posible acompañar a los jóvenes a través de las Redes Sociales? Sí, y diría que ya no es una opción, es algo necesario.
Muchas de las decisiones que un joven toma hoy en día están influenciadas por su vida digital: búsquedas en Google, vídeos de Youtube, comentarios de personas a las que siguen, memes que lee, HashTags en los que participa o cotillea… Ignorar el ámbito digital de la vida de los jóvenes nos condenaría a no comprender de qué manera piensan, buscan, y toman sus decisiones. Si somos educadores, catequistas, monitores… es necesario que nos actualicemos en este aspecto. En este vídeo os comparto 7 intuiciones para acompañar a los jóvenes en las Redes Sociales.

Ojalá os ayuden.

Si quieres puedes compartir las tuyas en los comentarios, nos enriquecerás a todos con tu experiencia.

Cómo llegar a los jóvenes a través de internet

Aunque la pregunta es buena, y muchos se la hacen, la respuesta es relativamente complicada. En primer lugar, diría que son más receptivos a escuchar determinados mensajes que otros. En segundo lugar, no siempre las intenciones son igualmente limpias, se revista de felicidad o libertad o de lo que se quiera. Y los jóvenes, que son jóvenes por definición, se dejarán llevar más por unas que por otras, igual que les ocurre a los adultos que con ahínco y cansinez se quejan de estos muchachos veleta.

Pero puestos a reflexionar sobre el asunto diría lo siguiente:

  1. Buscan referencias cercanas, de personas con vidas atractivas. La gran cuestión entonces es quién y de qué modo está dispuesto a llegar a ellos. Como siempre y como a todos. Y aparecen discursos de gran humildad: “Yo no, yo no, seguro que lo hará otro mejor que yo”; y esto deriva en lo que deriva, en que toma la palabra otro ciertamente, interesado en sus cosas. Vida atractiva no significa lo mismo a los 15 que a los 40 años, aunque compartan algunas características. Los millenians se afanan en encontrar referentes de pasión, de intensidad, de “autenticidad”, que cumplan sus cánones, y les haga reír, es decir que tenga humor.
  2. Más vídeos que imágenes, y adiós texto escrito si no es un titular. La época de los Powerpoints de frases y paisajes, que nunca leí y siempre tiraba a la basura, ha evolucionado hacia otras formas igualmente pobres. Lo que los jóvenes buscan son vídeos, movimiento, gente que mire a la cámara y hable como si les hablase solo a ellos, sin discursos preparados al modo como otros preparan sus discursos. Aunque el escenario sea de lo más cotidiano, una habitación similar a la suya reflejo del lugar en el que están horas y horas cada día.
  3. Sentirse parte, pertenecer. La pertenencia social se adquiere de muchas maneras, que los psicólogos pueden explicar. Pero un modo particularmente importante es ver lo mismo y hablar de ello. Incluso ser de los primeros en verlo para contárselo a los demás compañeros. Así pueden decir que son de una generación común. Luego que muchos lo vean será siempre algo a tener en cuenta. De vez en cuando se comparte algo original de carácter marginal, siendo la excepción de la regla anterior. Lo importante por tanto es hablar a un grupo amplio y concreto de personas, que en el fondo están buscando o quieren escuchar algo. Olvidar esto y no discriminar, es un gran error. (Internet tiene mucho, pero mucho de comunidad, grupo, identificación… ¡Quien no lo sepa y no esté dispuesto a asociar a jóvenes, que se retire.)
  4. Quieren respuestas, sin moldes. Eso es lo que hacen precisamente los YouTubers más famosos, esos que ven una y otra vez, y que se han convertido en “solución para sus conflictos” (el entrecomillado es mío). Si alguna vez te has pasado por algún canal de los que ven, descubrirás que responden a preguntas de los seguidores, no los dejan al margen, y de este modo escuchan a una generación entera. Pero sus respuestas rompen moldes, no se ajustan a la prudencia que cabe esperar en un adulto ni a la distancia razonable que adopta un educador. Se implican y hablan en primera persona, casi como si lo estuvieran viviendo, se indignan o se alegran, se pringan… Lo aséptico no cala en ellos, no son una generación racional.
  5. Ellos escogen, o al menos eso piensan. Sus redes son “cerradas” y cada vez más han aprendido a seleccionar seguidores, o al menos lo intentan. Hablan para su gente, se comunican con su gente, se dejan ver por su gente. Tienden a seleccionar, aunque se equivoquen en su restricción y apertura. Por eso el whatsapp es uno de sus rincones preferidos, por eso ha calado tanto el chat de Snapchat, por eso el continuo diálogo que establecen a través de la historia de Instagram… Pertenecer a sus redes, con un contenido adulto y serio, es un privilegio. Entablar diálogo sobre sus preocupaciones más cotidianas es un don que ellos hacen a quien quieren, y en el que no permiten que cualquiera pueda estar juzgándolos sin comprenderlos. Aunque huelga decir que un adolescente es siempre alguien que se siente incomprendido, de ahí el especial esfuerzo que hay que hacer en silenciarse a sí mismo y dar cabida al otro.

¿Hacemos brexit en lo digital?

La encrucijada del Brexit, al margen del resultado final, destapa una realidad constatable: todos defienden su postura bajo el argumento del máximo beneficio común, y en esta lucha por ver cuál de los dos lados es más británico, la sociedad levanta brechas difíciles de salvar, muros que costará echar abajo, porque son invisibles pero duros como la piedra.

Al hilo de la agenda informativa, no dejo de preguntarme qué podemos aprender de todo esto. La tentación de aislarnos para proteger nuestros intereses frente al otro, de preferir correr en solitario, está ahí para cualquiera, también para los católicos y también en las redes sociales.

Lo digital no es un instrumento de evangelización sino una cultura, un ambiente que configura la sociedad actual. Así lo define el Magisterio de la Iglesia desde hace décadas. Éste es un espacio habitado, poblado de hombres y mujeres con diferentes formas de entender el mundo, y las relaciones establecidas en este continente no son virtuales ni pueden ser vividas en profundidad si no es desde la mano tendida y el oído atento. Nuestro trato con personas en las redes sociales son tan reales como las que mantenemos en el mundo físico. Sin embargo, en muchas ocasiones, vivimos nuestra vida “digital” en una isla, carente de autenticidad; nos protegemos y cerramos la ventana ante la más leve brisa que traiga olor a diferente. No dejamos que nos toque lo ajeno, nos alejamos del corazón de las personas para salvar nuestra posición. ¿Es eso vivir en la Red? ¿O para vivir en ella hay que acabar “enredado” como en este ejemplo de una simple manera de responder con respeto a quien piensa diferente?

El Papa no se cansa de invitarnos a dejar nuestras comodidades y hacer casa “en las fronteras”; a accidentarnos antes que anquilosarnos; a resfriarnos por abrir las ventanas antes que morir asfixiados en nuestro conformismo. Supongo que pone el dedo en la llaga, y por eso, y no sólo por su cercanía, el Papa gusta mucho a la gente “de fuera”, pero puede que a los de “dentro” nos dé más que un dolor de estómago. ¿Ha venido Francisco, como su homónimo de Asís, a reconstruir la Iglesia? ¿Necesitamos convertirnos, replantearnos no sólo qué hacemos en Internet sino, cuál es nuestro mensaje, en qué tono lo hacemos llegar y a quién lo dirigimos?

De nosotros depende traducir el deseo del Papa de fomentar  esa cultura del encuentro, que requiere “que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros”. Porque los seguidores de Jesús no podemos guardarnos para nosotros el resultado de nuestra pesca milagrosa, sino que estamos llamados a dar un testimonio abierto de la felicidad que hay en el hecho de sabernos hijos de Dios.

¿Compartes o dialogas?

Twitter pierde terreno frente a Facebook, que no deja de crecer. Y los analistas -los que se supone que son sabios en estas cosas- dicen que un factor determinante es la interacción entre los usuarios, el diálogo.

Según parece Facebook, por distintas razones, está más implicado en cultivar la relación entre unos y otros, multiplica las dinámicas y hace más posible el intercambio de ideas y opiniones. Twitter, por el contrario, no ha cuidado suficientemente este aspecto y ha pasado a ser una red social en la que se vuelca contenido de forma ininterrumpida, pero de relación más limitada. Si alguna vez has hecho la prueba, el diálogo en Twitter es mucho más costoso -y está mucho más expuesto- que en Facebook. Las diferencias son notables.

¿Qué significa esto?

  1. Las redes sociales optan de forma decisiva por la relación. Para adquirir contenidos existen otras plataformas, aplicaciones y modos, que no implican directamente la red, y permiten al mismo tiempo ser más selectivos y cuidadosos. Sin embargo, la relación se convierte en la esencia de las redes sociales, el lugar privilegiado para ese diálogo, para la aportación subjetiva, para expresar opiniones. Y la tendencia es a ser cada vez más selectivos con las personas que tienen la capacidad de escuchar lo que decimos.
  2. Las relaciones más cercanas, a quienes mejor se conoce, son criterios de verificación más importantes que el titular de un periódico. En Twitter hay mucho ruido, se busca y propicia con determinados asuntos. A estas alturas de la partida ya sabemos que cantidad de mensajes no implica que la información y la comunicación sea más cierta. Es más, parece que dificulta que el mensaje llegue, se abren sospechas. Y lo peor, se silencian otras cuestiones más de fondo. Facebook, sin embargo, con su política de relaciones parece tomarse como una red de mayor fiabilidad, o al menos donde el criterio para leer un mensaje está más claro.
  3. La estructura más compleja de Facebook permite interactuar en grupos por temáticas, seleccionar qué personas queremos que lean determinado mensaje, y facilita mucho más el seguimiento de una conversación tanto en el muro como en privado. Por tanto, lo que se consideró una debilidad, se ha transformado en un factor decisivo. La diferenciación ahora es un valor, más que la capacidad para hablar al “gran público” de forma continua. Twitter expone los perfiles mucho más que Facebook, y a su vez Facebook cuenta con un enorme potencial para expandirse y difundir. No son pocos los que analizan los datos de sus webs y blogs teniendo muy presente que la mayoría de sus visitantes llegan a través de la red de Zuckerberg.

La presencia de otras redes y formas de comunicación no está lejos de este debate. Ya sabemos que nuevas redes, con aplicaciones de fácil uso en dispositivos cada vez más potentes, como el caso de Instagram o Snapchat entre los más jóvenes, suponen un factor decisivo en el debate. ¿Con qué red se siente más cómoda la gente de la segunda generación de usuarios?

Adictos a la sonrisa

Sonríen en el autobús, en el metro, mientras esperan en el mercado y sentados en una terraza cualquiera. Sin motivo aparente, sin compañía visible. Sonríen. Parecen felices, gozando del simple hecho de vivir.

Hace mucho que los observo… son hombres y mujeres de todas las edades, incluso niños. En sus ojos brilla la luz de la ilusión, del primer enamoramiento, de la sinceridad y la confianza. Parecen estar en una de esas conversaciones profundas que nos calan, sin embargo, no están con nadie, se sumergen en el continente digital, en oleadas de whastapps, mensajes o “Me gusta”. Cuando los veo, pienso en qué nos da la tecnología que no encontramos en las personas a nuestro lado. La respuesta la tiene el doctor José Rosado, experto acreditado en adicciones. Él afirma que los móviles crean una realidad bioquímica muy similar a cualquier dependencia. “Conseguir el placer y evitar el displacer es el instinto primario y visceral de toda persona, pero también marca una grabación neuronal que con su estructura bioquímica consolida una memoria emocional que tiende permanentemente a expresarse en la conducta. La sensación de experiencia gratificante (que experimentamos en nuestra interacción con el mundo digital) justifica el deseo de su uso, y cuando se da satisfacción a un deseo (refuerzo positivo), se refuerza un hábito  que se consolida por la repetición del acto (coger el móvil) y que va condicionando una cierta urgencia compulsiva, especialmente si ese acto le puede aliviar o retrasar una situación de intranquilidad, soledad o simple aburrimiento, y que conforma el refuerzo negativo que ayuda a enraizarlo”.

Sonreímos a las pantallas porque nos gratifican sin pedirnos nada a cambio. Es un gozo fácil, que no compromete, y que engancha peligrosamente dañando nuestras capacidades para disfrutar de la vida presencial. ¿Sabías que un 77% de las personas con Smartphone padece “nomofobia”, es decir, temor y ansiedad ante el hecho de no poder consultarlo cuando lo desee? Lo cuentan Marc Masip y Nacho Giner, responsables de «FaceUp», una aplicación para desengancharse de internet.

Es posible usar las redes sociales de modo que sus posibilidades no ahoguen hábitos tan necesarios como la reflexión, el silencio, la lectura pausada o un “hola, ¿qué tal?” cara a cara. Pero exige atención e intención permanente. El ejemplo de quienes lo han intentado puede ayudarnos. ¿Te animas?

Recuerdos a la fuga

La otra tarde, conduciendo entre reunión y reunión, iba escuchando la radio y quedé sorprendido por algunas breves entrevistas, testimonios de afectados por ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

No voy a hablar en concreto de esta enfermedad. Me interesa tratar de dirigir un discreto foco, aunque sea una pequeñita y tímida luz hacia los afectados de cualquier tipo de degeneración neuronal.

Digo afectados con toda la intención, porque quien más acaba padeciendo estas enfermedades son los familiares de los enfermos. El enfermo la experimenta y la padece, los familiares y cuidadores la padecen.

Situaciones vitales que colocan al individuo en una suerte de límite existencial, mientras trata de sostenerse caminando erguido sobre sobre el filo de la navaja de su propia vida.

Imagino que los inicios serán desconcertantes; supongo que cuando uno comienza a ser consciente, antes de que lo sean sus allegados, combinar desconcierto, dolor, incertidumbre, humor, desamparo habrá de ser un equilibrio malabar difícil. Rabia, incomprensión, disimulo, aceptación.

Me impresionó profundamente el reportaje de COPE. Hoy quiero utilizar las redes para que la vela de mi oración, y la de aquellos que quieran unirse, vaya encaminada a sostener a esas personas, tantas veces refugiadas de sí mismas.

Ha de ser duro el momento en que los hijos, especialmente si los hay pequeños, empiezan a vislumbrar que algo extraño ocurre; demoledor cuando aparezca la incomprensión, la soberbia o la frialdad del cónyuge, la indiferencia del hermano. Picos de sierra. Normal. Todo normal. Procesos por los que, supongo, habrán de pasar.

Que aquellos que aún conserven consciencia, recuerdos, sepan que alguien reza por ellos; que sin recuerdos, sin consciencia, siguen teniendo alma, siguen siendo Suyos; que en la debilidad de las debilidades son los favoritos del Señor. Mientras aún comprendan quiero que sepan que, a medida que se va velando la película que han ido protagonizando, el abrazo amoroso del Padre se va haciendo más tierno y más intenso, y el arrullo de María los mecerá hasta que duerman.

Pido por sus acompañantes, sus familiares, sus cuidadores. Que tengan paciencia, entre sus soledades, miedos e incomprensiones, y sepan ser el abrazo del Padre y el arrullo de María, porque ellos, al menos, sí son conscientes.

Mirada de misericordia ad intra y ad extra. A todos, este año, los llevo conmigo camino de Belén. ¿Venís también vosotros?

Curso sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles para la pastoral

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Os comparto los vídeos que la diócesis de San Sebastián ha subido con gran parte del curso que impartí sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles.

La entrada: Curso sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles para la pastoral fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: noviembre 18, 2015

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista

Por qué los contenidos en las Redes Sociales son cada vez más efímeros

Los contenidos son cada vez más efímeros en la Redes Sociales, en Facebook los comentarios, fotos y entradas se pierden en la infinita amplitud del tablón, en Twitter se van los tweets tal y como llegaron, rápido, sin dejar apenas rastro, en Instagram las fotos disfrutan de un instante de gloria y luego se hunden en el olvido, más dramático es Periscope, la red de streaming de vídeo, donde las grabaciones existen como máximo 24h, y después ya nadie puede rescatarlas, o Snapchat, donde lo que compartes tiene unos segundos de caducidad y luego se desvanece.
Desde hace años, lo efímero de la Redes Sociales me cuestiona:

  • ¿Por qué esforzarse en crear y compartir un contenido que luego se pierde al poco tiempo?
  • ¿Por qué tiene tanto éxito entre las nuevas generaciones este tipo de comunicación?
  • Ciertamente puede representar un problema intentar almacenar todo lo que la humanidad intercambia en las Redes Sociales. ¿Es entonces un problema técnico o hay una filosofía detrás?
  • Todo es vanidad“, dice Qohelet, ¿Es nuestra comunicación tan vacía y hueca que no merece la pena guardar memoria de ella?
  • Si no hay memoria, no hay identidad, si no se pueden construir recuerdos y releerlos no se puede construir una identidad madura, no puede existir sujeto, ni discernimiento del bien y del mal. ¿Esto que ocurre en la Red es un reflejo de una grave crisis de identidad de la humanidad?

Esta última me ha quedado un poco apocalíptica, y no debería, hay que ir con cuidado a la hora de interpretar el todo. Cuando no entendemos algo tendemos a juzgarlo severamente desde nuestros parámetros. Esforcémonos por comprender qué valores han cambiado. Una respuesta interesante la he encontrado viendo este vídeo, en el que el fundador de Snapchat, Evan Spiegel, explica donde reside su éxito:

Fijaros en el vídeo, su pésima calidad y la pobreza de medios (una libreta y un bolígrafo) que usa para explicar los conceptos, nos hablan de lo efímero de la comunicación. En 4 minutos Evan explica que:

  • Históricamente la fotografía ha sido usada para almacenar recuerdos.
  • Las cámaras conectadas a los smartphones están siendo utilizadas, no tanto para almacenar memoria como, para ‘hablar’, para comunicarse. Cuando un adolescente toma y comparte una fotografía no es para guardar un recuerdo, es para hablar.
  • Los smartphones han propiciado esta situación. Su conectividad hace fácil el intercambio de fotos/vídeos, y permiten mostrar quién soy en el momento actual.
  • Tenemos la idea de que la identidad es: todo lo que que he hecho, pero para el mundo actual la identidad es: lo que yo soy actualmente, el resultado de todo lo que he hecho, y no una mera acumulación de recuerdos de lo que he hecho.

Me parece una respuesta interesante porque me ayuda a entender el cambio de valor que se le está dando a la fotografía y al vídeo. Alguien que valora la fotografía únicamente como memoria de su identidad no podrá entender porqué las nuevas generaciones fotografían todo o se hacen tantos selfies. En el compartir hay un acto comunicativo que pone su acento en el momento actual: “Este soy yo ahora”.

Para que lo que comunico como mi identidad actual tenga fuerza y valor, todo lo anterior debe pasar, ser borrado u olvidado. Para las nuevas generaciones, no importa tanto lo que fui, sino lo que he llegado a ser ahora. A la luz de esto, entiendo mejor porque algunos de mis alumnos cada cierto tiempo borran todas sus fotos de Instagram y vuelven a comenzar de cero.

De todo esto aprendo que la identidad hoy es percibida por muchos como lo que soy en el instante presente y que comunicar es comunicarse tal y como se es ahora usando todos los medios al alcance (texto, foto, vídeo). Los filósofos y sociólogos catalogarán esta mentalidad como presentismo y verán sus causas en la crisis de valores de la sociedad actual, en la inseguridad de la situación política y económica de nuestros países, en el choque cultural oriente-occidente… yo no me atrevo a hilar tanto. En la Red conviven otras filosofías, los buscadores como Google guardan y organizan la memoria de los contenidos presentes y pasados, los blogs nos sirven para fotografiar ideas, reflexiones, experiencias y guardarlas en la memoria digital de la humanidad, las mismas Redes Sociales van ofreciendo mecanismos de recuperación de nuestro Archivo (Facebook, Twitter, Google+), o incluso comienzan a recordarnos lo que compartimos tal día como hace equis años (Facebook). A mi parecer, la tensión entre lo efímero de nuestra existencia y nuestro anhelo de eternidad se reflejan en esta obsesión de la Red por guardarlo todo y a la vez por dejarlo pasar sin posibilidad de recuperación.

De las generaciones presentes podemos aprender que la comunicación que más valor tiene es la que compromete a la persona tal y como es, en su momento actual. La autenticidad y la coherencia serán fundamentales para que esta comunicación no esté vacía y pueda forjar verdaderas relaciones. Nuestra aportación, la de los que somos nativos de ‘otra generación’, será evidenciar que el pasado no es algo estático, una fotografía archivada sin apenas valor, sino que puede ser releído, reinterpretado y arrojar nueva luz a mi identidad. Si bien es cierto que ‘yo soy el resultado de todas mis decisiones y acontecimientos pasados’, también es cierto que la relectura de mi historia puede arrojar luz sobre su significado e influir en el concepto que tengo de mí mismo y en mis futuras decisiones.

Y tú qué, ¿eres de los que almacenan recuerdos o de los que  se comparten sin echar la vista atrás? ¿Te da vértigo la velocidad de la comunicación y su carácter efímero? ¿Te asusta que la Red recuerde cosas de tu pasado que se puedan volver en tu contra? ¿Cuál es tu identidad en el mundo digital, se corresponde con la del mundo físico?

La entrada: Por qué los contenidos en las Redes Sociales son cada vez más efímeros fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: julio 9, 2015

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista

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