¿Hacemos brexit en lo digital?

La encrucijada del Brexit, al margen del resultado final, destapa una realidad constatable: todos defienden su postura bajo el argumento del máximo beneficio común, y en esta lucha por ver cuál de los dos lados es más británico, la sociedad levanta brechas difíciles de salvar, muros que costará echar abajo, porque son invisibles pero duros como la piedra.

Al hilo de la agenda informativa, no dejo de preguntarme qué podemos aprender de todo esto. La tentación de aislarnos para proteger nuestros intereses frente al otro, de preferir correr en solitario, está ahí para cualquiera, también para los católicos y también en las redes sociales.

Lo digital no es un instrumento de evangelización sino una cultura, un ambiente que configura la sociedad actual. Así lo define el Magisterio de la Iglesia desde hace décadas. Éste es un espacio habitado, poblado de hombres y mujeres con diferentes formas de entender el mundo, y las relaciones establecidas en este continente no son virtuales ni pueden ser vividas en profundidad si no es desde la mano tendida y el oído atento. Nuestro trato con personas en las redes sociales son tan reales como las que mantenemos en el mundo físico. Sin embargo, en muchas ocasiones, vivimos nuestra vida “digital” en una isla, carente de autenticidad; nos protegemos y cerramos la ventana ante la más leve brisa que traiga olor a diferente. No dejamos que nos toque lo ajeno, nos alejamos del corazón de las personas para salvar nuestra posición. ¿Es eso vivir en la Red? ¿O para vivir en ella hay que acabar “enredado” como en este ejemplo de una simple manera de responder con respeto a quien piensa diferente?

El Papa no se cansa de invitarnos a dejar nuestras comodidades y hacer casa “en las fronteras”; a accidentarnos antes que anquilosarnos; a resfriarnos por abrir las ventanas antes que morir asfixiados en nuestro conformismo. Supongo que pone el dedo en la llaga, y por eso, y no sólo por su cercanía, el Papa gusta mucho a la gente “de fuera”, pero puede que a los de “dentro” nos dé más que un dolor de estómago. ¿Ha venido Francisco, como su homónimo de Asís, a reconstruir la Iglesia? ¿Necesitamos convertirnos, replantearnos no sólo qué hacemos en Internet sino, cuál es nuestro mensaje, en qué tono lo hacemos llegar y a quién lo dirigimos?

De nosotros depende traducir el deseo del Papa de fomentar  esa cultura del encuentro, que requiere “que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros”. Porque los seguidores de Jesús no podemos guardarnos para nosotros el resultado de nuestra pesca milagrosa, sino que estamos llamados a dar un testimonio abierto de la felicidad que hay en el hecho de sabernos hijos de Dios.

¿Realmente evangelizo en internet?

Por el P. Ángel Camuñas, @Angel6792
Me piden compartir mi experiencia en el continente digital como evangelizador. Lo primero que me surge es esta pregunta: ¿realmente evangelizo en este nuevo continente?
Intento responder cómo he llegado a este continente y como empiezo a caminar sin ahogarme en el océano inmenso que supone la red. Por mis años yo soy de aquellos que comenzaron a navegar por la red con los modem que eran lentos y cuyo ruido parecía la maquinaria de un reloj que se atrasaba. Entonces la red me servía para ver noticias, enviar mensajes, ver alguna cita o entrada en Wikipedia y poco más.
El segundo paso llega cuando se puede poner internet en el móvil, ya puedes dejarte guiar por un gps, consultar de forma inmediata, y surgen los servicios de mensajería. Inicio mi primera cuenta en Facebook, luego dentro de un congreso de Escuelas Católicas me uno a Twiter, aunque esta cuenta la he tenido parada durante tiempo. Poco a poco me voy dando cuenta que móvil me empieza a llevar en vez de llevar yo al móvil. Y es entonces cuando me paro a pensar ¿Me sirve la red, tengo que cerrar todas mis cuentas y volver a la era pre- internet? Esos días volví en la biblia: “vió Dios todo lo que había hecho y era bueno” y aquel mandato “creced…” estas palabras de la primera página de la Bibilia me ayudaron y entendí que no debía volver al pasado y tenía que trabajar para conocer mejor este continente digital, aprender en él y usar las muchas posibilidades que nos da para hacer el bien.
Llega el tercer momento, y fue cuando decidí que tenía que intentar llevar el mensaje de Jesús a la red, y empecé a compartir reflexiones en Facebook, algún pensamiento en Twiter y así poco a poco intento llevar la alegría del evangelio en la red, alguna vez compartiendo algo que he leído y me parece interesante, otras veces escribiendo una reflexión o una oración. Pienso muchas veces en aquella frase, creo de la beata Teresa Calcuta: “Sé que lo que yo hago es como una gota de agua en el océano, pero si no hiciera al océano le faltaría mi boca. Ahora estoy convencido que este nuevo continente tiene muchas posibilidades, y he podido comprobar que en medio de la red Dios, nuestro Padre, lleva su salvación a través de nuestra presencia, por eso intento cada día poner una pequeña gota en el océano inmenso que la red.
Un abrazo,
Ángel

Adictos a la sonrisa

Sonríen en el autobús, en el metro, mientras esperan en el mercado y sentados en una terraza cualquiera. Sin motivo aparente, sin compañía visible. Sonríen. Parecen felices, gozando del simple hecho de vivir.

Hace mucho que los observo… son hombres y mujeres de todas las edades, incluso niños. En sus ojos brilla la luz de la ilusión, del primer enamoramiento, de la sinceridad y la confianza. Parecen estar en una de esas conversaciones profundas que nos calan, sin embargo, no están con nadie, se sumergen en el continente digital, en oleadas de whastapps, mensajes o “Me gusta”. Cuando los veo, pienso en qué nos da la tecnología que no encontramos en las personas a nuestro lado. La respuesta la tiene el doctor José Rosado, experto acreditado en adicciones. Él afirma que los móviles crean una realidad bioquímica muy similar a cualquier dependencia. “Conseguir el placer y evitar el displacer es el instinto primario y visceral de toda persona, pero también marca una grabación neuronal que con su estructura bioquímica consolida una memoria emocional que tiende permanentemente a expresarse en la conducta. La sensación de experiencia gratificante (que experimentamos en nuestra interacción con el mundo digital) justifica el deseo de su uso, y cuando se da satisfacción a un deseo (refuerzo positivo), se refuerza un hábito  que se consolida por la repetición del acto (coger el móvil) y que va condicionando una cierta urgencia compulsiva, especialmente si ese acto le puede aliviar o retrasar una situación de intranquilidad, soledad o simple aburrimiento, y que conforma el refuerzo negativo que ayuda a enraizarlo”.

Sonreímos a las pantallas porque nos gratifican sin pedirnos nada a cambio. Es un gozo fácil, que no compromete, y que engancha peligrosamente dañando nuestras capacidades para disfrutar de la vida presencial. ¿Sabías que un 77% de las personas con Smartphone padece “nomofobia”, es decir, temor y ansiedad ante el hecho de no poder consultarlo cuando lo desee? Lo cuentan Marc Masip y Nacho Giner, responsables de «FaceUp», una aplicación para desengancharse de internet.

Es posible usar las redes sociales de modo que sus posibilidades no ahoguen hábitos tan necesarios como la reflexión, el silencio, la lectura pausada o un “hola, ¿qué tal?” cara a cara. Pero exige atención e intención permanente. El ejemplo de quienes lo han intentado puede ayudarnos. ¿Te animas?

El testimonio es el mejor método para evangelizar en la sociedad de hoy

Amor hermanos síndrome DownAsí de claro y contundente se muestra D. Javier Prades, réctor de la universidad de teología de San Dámaso y miembro de la Comisión Teológica Internacional.

El testimonio es la modalidad idónea para comunicar la fe en la sociedad plural, porque el testimonio cristiano ofrece una síntesis convincente de dos aspectos que se suelen contraponer: por una parte es la comunicación de algo verdadero, no sencillamente de una opinión entre otras, sino de un saber respecto del hombre, respecto de la historia, respecto del destino último y de Dios; por otra parte, su característica propia es dirigirse a la libertad del otro y, por lo tanto, evitar cualquier peligro de imposición sobre el interlocutor

Entrevista a Javier Prades en UnoMasDoce.com, 9 de diciembre de 2015 – http://bit.ly/1NVcggY

Así también lo creemos en iMisión y queda reflejado en nuestro decálogo:

3. LA CLAVE, EL TESTIMONIO. “Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana…” (Evangelii Nuntiandi, n.41). Los contenidos no evangelizan de modo auténtico sin nuestro testimonio explícito del amor de Dios en la Red.

Decálogo iMisión – http://bit.ly/1NVcFjm

 

Esta prioridad del testimonio sobre los discursos es algo evidente en la vida de Jesús, su pasión es más elocuente que cualquier discurso sobre el sacrificio. No por esto quedan anuladas las palabras, pero todos estaremos de acuerdo en que las palabras sin obras se pueden convertir en un antitestimonio.

¿También en mi vida prevalece el testimonio al discurso? ¿Hay coherencia entre lo que hago y lo que predico? Y en la Red, ¿muestro una fachada, una imagen idealizada de mí mismo, o dejo entrever en mis actos el amor de Dios que me ha salvado?

 

La entrada: El testimonio es el mejor método para evangelizar en la sociedad de hoy fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: diciembre 9, 2015

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista

Equilibrios en la red. Díficil tarea.

Es terrible esa sensación de que hay que opinar de todo en la red, de que sobre todo hay que dar una palabra, ofrecer una versión, posicionarse. El silencio parece hablar a gritos y lo que antes, no hace mucho, uno comentaba en casa, hoy parece que tiene que hacerlo público en las redes sociales. Todos deben de darse cuenta de que condeno esto, de que apruebo lo otro, de que doy determinado testimonio, de que opinio sobre este tema controvertido…

A mí me agobia un poco, así de claro.

El equilibrio no es sencillo pero debe ser afrontado con libertad. Eso sí: hay que ser consciente de que se va a medir ese equilibrio. Es evidente que esto está condicionado por el estilo de presencia en las redes. Como la mía es una presencia “vital” e “integral”, el tema es complicado, porque siempre hablo de la vida misma, de sus muchos aspectos, de sus muchas caras, de sus muchas noticias, de sus muchas intimidades… No soy un navegante “temático”. No sé serlo.

¿Te has planteado esto alguna vez? ¿Cómo lo vives tú?

Me fijo en Jesús y compruebo que Él también buscó este equilibrio entre encuentro personales y predicaciones públicas, entre palabras y silencios. Es un buen ejercicio de esta Cuaresma releer esos episodios de las últimas horas de la vida del Maestro y buscar luz para ser su reflejo en las redes.

Que el Señor nos ilumine y nos acompañe.

@scasanovam

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Cómo puedo usar Internet para evangelizar

Me preguntan: ¿Cómo puedo usar Internet para evangelizar?
No se trata tanto de aprender a usar ‘Internet’ para inundar el medio de mensajes piadosos, si no de aprender a vivir ‘Bien’ en la era de la Red.
La Evangelización sigue siendo hoy, como ayer, la invitación al encuentro con Cristo vivo, un encuentro que sacia y colma el anhelo de verdad, bondad y belleza que todo corazón humano experimenta. Y hoy esta invitación estamos llamados a hacerla con algo más que palabras, con el testimonio de una vida auténtica, reconciliada en Cristo, y en comunión con los hermanos, también en el tiempo de la Red. ‪#‎iMisión‬, ¿Te apuntas?
Jesucristo comunión
La entrada: Cómo puedo usar Internet para evangelizar fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: junio 25, 2014

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista