Cómo hacer frente al ODIO que se respira en algunas REDES SOCIALES

En este vídeo quiero hablaros de la llamada que la Iglesia experimenta a evangelizar en el ámbito digital. Una de las dificultades que nos inquieta a los cristianos es el HATE SPEECH (discurso del odio), el ambiente de odio que se respira en las REDES SOCIALES. ¿Cómo afrontar y evangelizar esta realidad? El papa Francisco nos exhorta a crear una cultura del encuentro, y a acoger también a aquel que piensa distinto de nosotros. Esta actitud vivida desde la fe puede llegar a transformar los corazones y tejer una cultura de la escucha, el amor fraterno, y el servicio a los más necesitados.

 

 

San Jerónimo… y ¿tú?

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Hoy celebramos a San Jerónimo, uno de los cuatro Padres Latinos de la Iglesia. Conocidísimo por ser el traductor de la Vulgata siguiendo el encargo del Papa Dámaso I. Sacerdote, asceta, erudito.

Hombre de carácter duro, muy de “al pan, pan y al vino, vino”. No se andaba con contemplaciones ni con medias tintas. Feroz contra las herejías. Corregía de un modo implacable. Además, podríamos decir que era irascible. Y, sin embargo, santo… Y esto me anima, porque no sé yo a quién me recuerda ese carácter…

Una vez más los santos nos muestran con su vida que, a pesar de todas nuestras debilidades, cualquiera puede llegar a serlo; todos debemos tenerlo como meta.

Además de sus libros, con la cantidad de cartas suyas que se conservan, no quiero ni imaginarme la revolución que habría supuesto de haber tenido un ordenador, Tablet o Smartphone y conexión a internet. Si ya fue calumniado en su época (ay, Santa Paula) y se granjeó importantes antipatías ¿os lo imagináis con una cuenta de Twitter o un perfil de Facebook? Pues quizás sería bueno hacer ese ejercicio de imaginación. ¿A cuantos nos encontramos a diario en la redes con un carácter impetuoso y que expresan lo que se les pasa por la cabeza sin el tamiz de la delicadeza? ¿Qué pensamos de ellos? ¿Llegará alguno de esos personajes a ser un santo, aunque sea anónimo, como lo es Jerónimo? ¿Emitimos nuestro juicio sobre ellos, aunque sea interno, pasándolo por el tamiz de la caridad?

Por otro lado ¿Qué pensaría Jerónimo si viviera en nuestro tiempo? ¿No estamos, quizás, demasiado pendientes de no herir, de no molestar, de no ser señalados por el dedo quien sea? ¿Nos expresamos como realmente pensamos o, por el contrario, pretendemos adaptarnos a los aires ideológicos imperantes? ¿Usamos realmente la libertad de pensamiento y expresión? ¿Somos en verdad expresión y ejemplo de un cristiano?

Tú ¿Qué respondes?

 

Si Twitter se acabara, ¿qué habría dejado en tu vida?

Como comenté ayer en este blog, algún “experto” ha apuntado la debilidad de Twitter frente a otras redes sociales. Simplemente decir esto, supone afirmar que la tecnología, de una u otra manera, se llame como se llame, ha venido al mundo de las relaciones para quedarse. Si Twitter, Facebook o cualquier otra marca se acabaran, nacerían otros ámbitos tecnológicos para crear este espacio común en el que muchos reconocemos vida, y vida en abundancia.

Pero está bien, como ejercicio, preguntarse por aquello que ha aportado Twitter (por ejemplo) hasta el momento. Respuesta personal, por un lado, pero también social, pública e incluso política. Sin todas estas dimensiones no seríamos capaces de comprender lo que supone de hecho esta nueva forma de presencia, de comunicación, de intercambio.

Por mi parte, diría lo siguiente:

  1. Relaciones, por encima de todo, y lazos con personas concretas. Sobre esto hablo mucho, porque lo considero lo principal. Pero aquí no me extenderé. Las agendas se han multiplicado, y con ellas muchos buenos compañeros, cuando no amigos.
  2. Nueva forma de comunicar. Pegada al momento, muy personal e individual, que viene conmigo en el móvil allí donde voy. Es instantánea, efímera en cierto sentido. Corta, ágil y concentrada. Y en ese sentido también requiere inteligencia y sentido de lo importante.
  3. La riqueza de compartir. Por hacer memoria, antes de la llegada de las redes sociales cada cual tenía su espacio propio en el que compartía lo suyo con el gran público. Pero con la irrupción del mundo 2.0 la movilidad de los contenidos es brutal, tremendamente mayor. Todos comparten dentro de una comunidad lo de todos, con lo cual la difusión es exponencial. También el ruido que genera, ¡ojo!
  4. Fuerza de la unidad. Redes sociales, en general, y muy particularmente Twitter en este sentido, tienen de fondo un nuevo modelo de ciudadanía mucho más implicado, mucho más relacional y vinculado con otros. Sin duda alguna, en Twitter se ven reflejadas muchas tendencias y polarizaciones sociales (grupismos) que se han hecho fuertes en la red. Twitter abandera reivindicaciones, protestas, denuncias, hasta revoluciones. No hay gobierno que pueda dar la espalda a su potencial, cuando no mirarlo con cierto recelo e incluso temor.
  5. No callar, hacerse presente. Es urgente, no baladí ni mucho menos, tomar la palabra y hablar. Lo que se calla, no existe. Se crea un vacío fundamental en la existencia que se llena con otras propuestas y mensajes. Pienso ahora en el Evangelio, en Dios, en la Iglesia, en los más empobrecidos… Si no hay una misión clara y decidida por anunciarlo en la red, difícilmente llegará a las nuevas generaciones, porque éste es su escaparate principal.
  6. Escuchar, responder, dialogar. Creo que en ese orden principalmente. Los mejores en la red son los que más han sabido escuchar, los más grandes. En ocasiones, en verdad, para manipular, decir lo que se espera, ver por dónde van los temas y sacar provecho de ellos. Otros, por respeto a la persona sin más asunto que ese, evangélicamente antentos, la persona siempre lo primero. Después responder, cuando hay palabras para ello, o simplemente para mostrar cercanía. Y de ahí, si es cabe la oportunidad, entablar otros diálogos más profundos, que dan ocasión a conocerse. ¡Esta es la dinámica de la red!
  7. Autenticidad reclamada, y distrofias sociales. Se critica, no son sin razón, que las redes han contribuido a generar apariencias desconectas de la realidad de las personas. En un par de palabras, postureo esquizoide. Y detrás de este mal, la urgencia en todas las facetas de la vida de mostrarnos como somos, de vivirnos como somos, en profundidad. Apariencias, sin las que es posible existir, pero que en el caso más humano comunican la vida que hay detrás, la persona que existe.
  8. Dios hace maravillas. iMision es fruto de Dios, como tantas otras iniciativas. Personas que no se conocían y forman comunidad, acogen y se cuidan. También digitalmente. Dicho de otro modo, quizá más general, Dios ha sido el primero es saber hacerse presente en la red a través de la comunión, de la fraternidad. Y no de la ideología, de las marcas, de doctrinas. Dios ha unido corazones, inteligencias, voluntades. Diría más, incluso antes de que las personas se conocieran en la red, Dios ya había dibujado un camino para su encuentro, y pensó en Twitter.
  9. Twitter no es el final, porque nunca lo fue. Muy tontos seríamos si esto termina aquí, si con el final de una red se acaba un proyecto, que además ni siquiera entendemos como nuestro. Muy tontos seríamos si no nos hubiésemos dado cuenta de la forma que hay detrás de tanta materia, de cómo lo más humano ha encontrado hueco y ha sabido expresarse, reclamarse y mostrarse. Muy tontos seríamos si nos quedásemos aquí, por las decisiones de otros, y no secundásemos un plan mayor de fraternidad y proximidad más amplia. Si el final no es Twitter, como está claro, ¿entonces cuál es? Ahí queda la pregunta.

Y seguro que muchas cosas más, que hemos aprendido, que no conviene olvidar, que toca agradecer, por las que es bueno seguir estando.

¿Compartes o dialogas?

Twitter pierde terreno frente a Facebook, que no deja de crecer. Y los analistas -los que se supone que son sabios en estas cosas- dicen que un factor determinante es la interacción entre los usuarios, el diálogo.

Según parece Facebook, por distintas razones, está más implicado en cultivar la relación entre unos y otros, multiplica las dinámicas y hace más posible el intercambio de ideas y opiniones. Twitter, por el contrario, no ha cuidado suficientemente este aspecto y ha pasado a ser una red social en la que se vuelca contenido de forma ininterrumpida, pero de relación más limitada. Si alguna vez has hecho la prueba, el diálogo en Twitter es mucho más costoso -y está mucho más expuesto- que en Facebook. Las diferencias son notables.

¿Qué significa esto?

  1. Las redes sociales optan de forma decisiva por la relación. Para adquirir contenidos existen otras plataformas, aplicaciones y modos, que no implican directamente la red, y permiten al mismo tiempo ser más selectivos y cuidadosos. Sin embargo, la relación se convierte en la esencia de las redes sociales, el lugar privilegiado para ese diálogo, para la aportación subjetiva, para expresar opiniones. Y la tendencia es a ser cada vez más selectivos con las personas que tienen la capacidad de escuchar lo que decimos.
  2. Las relaciones más cercanas, a quienes mejor se conoce, son criterios de verificación más importantes que el titular de un periódico. En Twitter hay mucho ruido, se busca y propicia con determinados asuntos. A estas alturas de la partida ya sabemos que cantidad de mensajes no implica que la información y la comunicación sea más cierta. Es más, parece que dificulta que el mensaje llegue, se abren sospechas. Y lo peor, se silencian otras cuestiones más de fondo. Facebook, sin embargo, con su política de relaciones parece tomarse como una red de mayor fiabilidad, o al menos donde el criterio para leer un mensaje está más claro.
  3. La estructura más compleja de Facebook permite interactuar en grupos por temáticas, seleccionar qué personas queremos que lean determinado mensaje, y facilita mucho más el seguimiento de una conversación tanto en el muro como en privado. Por tanto, lo que se consideró una debilidad, se ha transformado en un factor decisivo. La diferenciación ahora es un valor, más que la capacidad para hablar al “gran público” de forma continua. Twitter expone los perfiles mucho más que Facebook, y a su vez Facebook cuenta con un enorme potencial para expandirse y difundir. No son pocos los que analizan los datos de sus webs y blogs teniendo muy presente que la mayoría de sus visitantes llegan a través de la red de Zuckerberg.

La presencia de otras redes y formas de comunicación no está lejos de este debate. Ya sabemos que nuevas redes, con aplicaciones de fácil uso en dispositivos cada vez más potentes, como el caso de Instagram o Snapchat entre los más jóvenes, suponen un factor decisivo en el debate. ¿Con qué red se siente más cómoda la gente de la segunda generación de usuarios?

¿Sabes que puedes activar notificaciones para seguir lo que otros tuitean?

Habitualmente la Twitter es un continuo donde los mensajes se convierten en muy efímero. Cuando sigues además a varias personas de interés, te puedes llegar a perder mucho por mala gestión. Una forma de estar al día de manera práctica y cercana es “activar notificaciones” para que te avisen de lo que un usuario en concreto comparte.

Mi consejo es ser muy selectivo en este tema, para que no se convierta del mismo modo en un bombardeo. En ningún momento hacer esto de forma masiva. Yo lo uso sólo con tres cuentas.

Es muy sencillo.

  1. Seleccionar a quién quieres seguir “más de cerca”, sin perderte nada.
  2. Vas a su perfil. Debes seguirla, si no lo haces todavía.
  3. Busca la “rueda”, que indica “más acciones de usuario”.
  4. Pulsando aparecen varias opciones, y entre ellas: “Activar las notificaciones en tu móvil”

Puedes probar, por ejemplo, con nuestro perfil en @iMision20

Si quieres seguir un tema en general, esto no vale. Para eso o bien creas listas, o bien guardas las búsquedas. Pero en cualquier caso, aquí tienes una opción más para un buen uso de Twitter.

Seguimos dialogando @josefer_juan

5 verbos esenciales en Twitter

Cada cual está en la red por algo, y es bueno preguntárselo. Es un espacio en el que pueden encontrarse, salvando las dificultades para conocerse, más de 300 millones de personas que hablan todo tipo de idiomas, ocupan cualquier ámbito en la vida pública y laboral, y llevan sus vidas personales como pueden. El primer paso en la red, quizá motivado por este fenómeno global, se ha diversificado enormemente en estos pocos años de vida.

Ahora bien, lo que funciona en la red es lo de siempre. No es de extrañar que veamos avanzar la red con un mayor calado antropológico, humano.

  1. Personalizar. Empezando por uno mismo, mostrándose tal y como son las personas: originales. Crear un entorno apacible, con buen gusto, que atraiga, igual que quien diseña y piensan una casa para que otros entren a pasar un buen rato. Eso incluye la “personalidad” del propio perfil, vinculado al proyecto de vida que tenemos. Es una forma elegante y cuidada de hablar de la humanización de la red, en la que vivir aislado es una contradicción, casi tanto como no dar lo mejor de uno mismo más allá de lo que se espera. Sin lugar a dudas, debajo de este verbo se recogen muchos otros como sonreír, celebrar…
  2. Crear. La red se genera cada día, es casi como empezar de nuevo, como mantenerse vivo (activo). Se insiste mucho en que los contenidos tienen que ser buenos en la red, pero yo pondría más el acento en que las personas sean buenas en la red, también en la red. Cada día se brinda nuevamente esta oportunidad. Esta obra, siempre en construcción activa, incluye evidentemente la reflexión personal, y en esa medida la conciencia de la propia vida y el mundo, e igualmente se apoya en el potencial que supone compartir, apropiarse de algún modo de la sabiduría del otro y desear que se expanda.
  3. Escuchar, y dialogar. Interactuar, mostrarse disponible, dar un paso más allá de lo típico. Algo que ni los más expertos de los expertos de la red, esos que escriben libros muy interesantes y triunfan en las estadísticas, se atreve a negar. La base, el fundamento más profundo de la red (y más real por tanto) es esta interacción y capacidad de encuentro. Resulta asombroso comprobar que lo que más triunfa en la red es la respuesta empática y solidaria, una forma más de mostrar que se puede construir a partir de la red un mundo que salga de su indiferencia destructiva. “Lo más” de Facebook, Twitter, e incluso Instagram, ha sido en 2015 la respuesta masiva a acontecimientos que han causado enorme sufrimiento en muchos rincones de nuestro Planeta.
  4. Vivir. Internet es vida, ya no sólo reflejo de la vida sino integración en la vida misma de las personas. Se equivocan quienes todavía perciben que nuestros dispositivos son “prolongaciones”, como anexos, y no perciben cómo van profundizando en la misma. No hablo de recluirse en el espacio digital, sino de superar divisiones dañinas para las personas, en forma de duplicidades. La red, y sólo hay que darse un paseo por los perfiles de los más jóvenes, nacen de aquello que se vive con cierta profundidad, de las pasiones que alimentan sueños y esperanzas, de los deseos más hondos del corazón humano. Eso es vida. Eso es vivir.
  5.  Impulsar. Los más atrevidos van más allá incluso de sí mismos. Contagiar sería otra forma de hablar de ese impulso colectivo que se produce muchas veces en la red cuando alguien brinda la oportunidad de ver las cosas de otro modo, de pensarlas de otra manera, de asomarse a una nueva perspectiva. Impulsan aquellos que además vencen, y esto es un logro notable, son capaces de superar lo efímero y caduco de Twitter y en su “historia digital” se hace patente un compromiso sólido y duradero que construye en una misma dirección. Dicho de otro modo, son los #antihashtag del día, los que continúan silenciosamente una labor que se extiende poco a poco, difícil de medir por tanto. No van a las modas, no responden al instante, sino que se plantean su presencia y actividad en el mundo de otro modo, quizá menos llamativo, quizá más sólido.

Si queréis, seguimos dialogando..

@josefer_juan

Curso sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles para la pastoral

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Os comparto los vídeos que la diócesis de San Sebastián ha subido con gran parte del curso que impartí sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles.

La entrada: Curso sobre Gestión de Twitter, Búsquedas avanzadas y aplicaciones móviles para la pastoral fue publicada por primera vez en smdani.marianistas.org el día: noviembre 18, 2015

Daniel Pajuelo Vázquez, SM

Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final. #SerMarianista

¿Cómo usar las encuestas en Twitter?

Desde hace dos días, tenemos abierta para todos la posibilidad de hacer una pequeña encuesta a través de Twitter. Debajo del espacio para escribir el tweet, junto a los logos de fotos y localización, aparece uno nuevo: un círculo dividido en dos quesitos de distinta proporción. ¡Este es el nuevo logo para las preguntas, para las encuestas!

Es muy sencillo. Pulsas el botón y te aparece un molde de tweet con diversos espacios. Basta completarlo una vez para aprender toda la técnica necesaria.

Será visible, como todos nuestros tweets, a aquellas personas que nos siguen y, en caso de que hagan RT, a las personas que siguen a esas otras personas. Su alcance, por tanto, es reducido. E igualmente, para quien no lo sepa o haya probado, sólo se pueden ofrecer dos respuestas entre las que hay que elegir.

Los datos que se recogen son: el número de personas que votan una u otra cosa, pero no quién es concreto cada cual, y el porcentaje de respuestas de una u otra opción. De nuevo, mucha limitación.

Y respecto a la duración, se suma a la moda de los mensajes funcionales de 24 horas. Fuera de ellas, deja de estar activo para nuevas respuestas. Queda ahí, con el resultado alcanzado.

Sin embargo, me parece interesante que exista esta reducción o limitación, porque nos obliga a pensar muy bien lo que ofrecemos.

  1. La posibilidad de preguntar en las redes sociales es altamente rica siempre. Ya hemos destacado en otras ocasiones lo importante que son las preguntas -bien hechas si queremos que sean verdaderas preguntas y buenas preguntas- en las redes sociales en evangelización. Mejor y por delante siempre de las respuestas, que parece que no calan tanto.
  2. Preguntar es cuestionar, y las buenas preguntas cuestionan algo, es decir, conectan con algo, despiertan algo, mueven algo. De ahí que también sería interesante no hacer un uso maligno y pretencioso de las preguntas, porque pueden zarandear en exceso la persona, pueden incomodar en el peor sentido de la palabra, pueden molestar demasiado a quien las lee. Una buena pregunta, me pregunto, ¿no debería ser también respetuosa?
  3. Y ahora, con respuestas. Las posibles respuestas obligan a pensar las cosas en alguna dirección. Es muy interesante considerar ahora qué preguntas hacemos y de mano de qué respuestas irían. Resulta llamativa la incorporación en las respuestas de lo que muchos antes hacían en las preguntas, como doblándolas. Creo que nos brinda la posibilidad de deslindar lo que es la buena pregunta en sí, de nuestra respuesta y otra más ajena que hemos podido desechar. Y ofrecer esto a los demás como nuestra intuición, pero sin señalarla directamente. Deja más libertad a quien lee de participar en nuestra propia búsqueda. También cabe ahora aprender mucho más.
  4. ¿Dónde queda Dios en muchos casos? ¿Resulta pregunta o es la respuesta? ¿Dios cuestiona o sólo responde? ¿Dependerá, estará más de uno pensando, de la pregunta y de las respuestas? Pero me parece muy importante ver que ahí se abre también una buena pregunta para nosotros mismos. ¿El encuentro con Dios es la pregunta radical sobre nuestra vida, o es la respuesta? ¿Dios se muestra de qué modo hoy a la humanidad, que parece empeñarse tantas veces en crear distancia entre ellos y los demás? Y más preguntas, ¿en relación con la Iglesia, en relación a la oración, al compromiso fraterno, al servicio al otro? ¿Dónde pondremos el acento ahora que se pueden hacer las cosas de este modo?
  5. Leer las respuestas. ¿Volveremos a dar una y otra vez valor a la mayoría? ¿Aprenderemos que no pocas veces se deslindan mayoría y verdad, caminando cada cual por su lado? ¿Sabremos valorar por qué unos u otros han respondido de este modo, podremos aproximarnos, aunque sea un poco, al motivo o intención que hay detrás de la participación y de la respuesta misma? ¿Servirá para llegar a cada cual sin quedarse, como tantas otras veces, en puro dato, en matemáticas vacías de vida, en pseudociencias, en lo ajeno a las personas y a lo mismamente humano entre lo más humano, a lo concretamente personal?
  6. Por último, la obligación de elegir y mojarse, frente a la indiferencia que deja pasar. Espectacular llamada a la participación propia. Fastidia, de algún modo, el anonimato. Al menos por ahora será de esta forma y no está pensado que pueda ser de otro modo.

Seguramente haréis un buen uso de esta nueva herramienta, mucho mejor que yo. Esta sólo es mi primera reflexión sobre el asunto.

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